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La magia del Pan Casero
Dr. Enrique Rimbaud
Decano de la Facultad de Veterinaria
Managua - Nicaragua
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Como les contara, la tarde del sábado nos dedicamos a despedir a un matrimonio uruguayo, muy jovencitos, que estaban radicados en Managua y vuelven al paisito&
Entre risas y lágrimas, envalentonados por el vino y la carne asada, hicimos cuentos hasta la madrugada, tanto es asi, que ayer domingo dormí casi hasta el mediodía, cosa que no hacia hace años&
Estos yoruguas, fieles a la tradición, y ya en vísperas de abordar el avión, nos emocionaron íntimamente, cuando antes de irse, sacan sendas bolsas del auto y reparten entre los uruguayos que quedamos anclados entre los volcanes, kilos y kilos de preciada yerba mate&
A nosotros nos tocaron un poco mas de cinco kilos, y les cuento que esto nos beneficio doblemente, por un lado, el tener cuando ya no nos quedaba ni una línea, cinco kilos de oro verde, y por otro, porque la rubia, buscando lugar para guardarla, de repente me grita: Mira, encontré dos recipientes con levadura, y se esta venciendo!!!
Si hay algo para lo que la rubia no es perezosa es para hacer masa, y mientras comienza a mezclar los polvos mágicos, me pregunta, y que querés que haga? Casi sin pensarlo, le digo, pan casero mi amor, pan casero&.
Me olvide del tema, y buscando vehiculizar mi modorra post almuerzo en los puffs del living, comencé a ver un programa en posición cada vez mas horizontal, hasta que la siesta pudo mas que la imagen y el cerebro cerro posiciones por falta de estímulos&
Creo que lo primero en despertar fue la nariz, ese olor a hogar, a pan caliente, me fue atrapando y dirigiendo mis sueños a la panadería del barrio horneando pan a las cuatro de la madrugada, a la casa de mi bisabuela cuando hacia pan para los nietos, a los domingos en el campo cuando Iris se aparecía con un pan casero envuelto en servilletas de tela a cuadros&
El olor a pan siempre trae recuerdos, de panadería en las madrugadas, de calor de hogar, hornos de leña, de tardes de bizcochos con grasa, de invierno, de promesas hechas a los panaderos, de canastos de mimbre, de domingos con pastas&
En Nicaragua, casi no se consigue pan de trigo, salvo baguettes en los supermercados o pan de molde Bimbo en bolsas de nylon, lejos estamos de las flautas, catalanes, marselleses, cuernitos, franceses, galletas cuadradas de campaña y toda esa variedad que se cocina en el sur.
Cuando mi estomago comenzó a segregar jugos gástricos aceleradamente, también fue pisado por uno de los gatos, que me hizo incorporar y despertarme al unísono, viendo una hogaza de pan casero, dorada, enorme sobre la mesa, y todos los animales mirándola embelesados, como figura egregia de un nuevo dios mitológico&
En la tabla de madera, descansaba erótica y sensual, la hogaza de pan, a los lados, completando el tablero, el recipiente de la mantequilla y el mate humeante recién preparado, más allá, un frasco de miel de abeja, y todos miramos en respetuoso silencio mientras la rubia rebanaba el pan sin misericordia&
Creo que no hay espectáculo mayor que ver la mantequilla derretirse al contacto con la masa caliente, quizás sea porque estoy viviendo en un país donde el pan de trigo es un lujo y la gente se acompaña mas que nada con tortillas de maíz o tostones de plátano, pero las gotas de la gordura de la vaca que se van desprendiendo de la mantequilla para hundirse en el pan, dándole ese aspecto áureo, crea toda una mística que nos retrotrae a la mas tierna infancia&
Un día mas ganado a la vida, un día más de goce terrenal&
Desde el país de los volcanes y los lagos, con la boca llena!!!
Un gran abrazo
Enrique