Año III - Nº 120 - Uruguay, 04 de marzo del 2005

 

 

 

 

 
El viaje de la rubia,
las mascotas y el desastre final

Dr. Enrique Rimbaud
Decano de la Facultad de Veterinaria
Managua - Nicaragua

Bueno, ayer llego a la casa, fusilado, cansado, y sin muchas expectativas, dado que la rubia se fue en la madrugada a Costa Rica a hacer unos tramites&

Como les decía, llego, veo en el patio a Barci, la gata mayor, y abro la puerta esperando encontrarme con Morgan batiendo la cola, alegre y molestoso, y ver las otras gatas desparramando cosas por la sala, que les cuento que no veo a ninguna mascota, y todo era un silencio, llamo Morgan, Morgan y el perro no aparece, la puerta del fondo cerrada, con candado, la abro, y nada, hasta que descubro que Doña Marta, nuestra empleada, había encerrado a Morgan en nuestro cuarto y a las tres gatas rubias en el escritorio.... se ve que le organizaron un gran desastre y los puso en vereda.. increíblemente, no había señal de nada roto o manchado en los cuartos&

Bueno, libere a todos los animales y me dispuse a disfrutar de la noche con viento fresco que nos estaba regalando Managua&

Ya tenía todo preparado y cuidadosamente planificado&

Alimenté a la mona y las loras, le di un caracú al perro, le di comida a las gatas, y me puse a hacer un asadito, con ensalada de tomate, cebolla, zanahoria y huevo, y una crema de chocolate con nueces para alimentar el cerebro&

Puse música de los 70 (venia envenado desde el sábado por un concierto al que fuimos), me serví un traguito y me senté en una mecedora a ver el fuego y seguir la evolución de la carne&

Todo estaba tranquilo, demasiado tranquilo&

Al rato, veo varias no se si servilletas o papel higiénico desparramadas por la casa, eso fue una señal de la que no me di cuenta de lo que podría llegar a pasar&

Luego, Morgan sale al patio con un trapo rojo, y cometí el error de no hacerle caso&

En eso, veo a Morgan y los cuatro gatos quietos, con los ojos fijos en algo, aguzo la vista, y veo una chinche, o maya, un vulgar hemíptero verde y feo, fétido, y me pregunto que querrán los animales con el&

Cuando voy a gritarles que lo dejen en paz, que va a dejar toda la casa hedionda, ya fue tarde, el insecto se metió para la casa y atrás todas las mascotas persiguiéndolo, con ladridos, maullidos y algún gruñido extemporáneo&

Ese fue el principio del fin, antes que declarara zona de desastre& tiraron botellas, plantas, cerámicas, la orquídea, todo lo que pudieron, y la chinche se trepo a una alfombra boliviana que tenemos colgada en la pared, y allí la siguió Chela, la gata madre, sin reconocer que esta un poco pasada de peso para que la sostenga una alfombrita, la que se desprendió de la pared cayendo alfombra, gata y unas piedras que teníamos en la biblioteca por debajo&

Las hijas, lejos de apenarse por la madre, salieron como rayo por las piedras y armaron un campeonato de boliche en el living, llevando las piedras para aquí y para allá&

Morgan me miraba y ladraba satisfecho, en verdad, debía estar convencido que lo que estaban haciendo estaba bien&

La chinche juguetona, salta encima de la mesa del comedor, con tanta mala suerte, que las gatas Cabocha y Clarita saltan también persiguiéndola, tirando el bols con mi crema de chocolate y nuez recién hecha&

En ese momento, el demonio poseyó mi cuerpo, lanzando primero por la boca la colección mas grande de malas palabras conocida hasta el día de hoy, para luego transformarme en un emisor de patadas de alta velocidad y gran impacto hasta que el orden se impuso& aunque, parecía Woodstock, zona de desastre, me entretuve hasta la medianoche limpiando&

Que desastre&

Como te extraño Rubia!!!

Volve pronto!!!