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Derretimiento de cerebro
por Antón Uriarte
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De nuevo periódicos y televisiones, mostraban ayer otra prueba más del cambio climático: un enorme iceberg desgajado de la plataforma de Wilkins, en el lado occidental de la Península de la Antártida. Me tocó oírselo a Matías Prats en Antena 3. Y casi diría que me tocó vérselo pues el hombre, al comentarlo, puso cara de iceberg a la deriva, de "uyuyuy ... que me derrito". Un gran profesional. No sólo te lo dice, sino que incluso lo ves, lo sientes. Y hasta pasas calor en la Antártida.

El pasado mes de Septiembre, al final del invierno austral, la extensión del hielo marino que rodea a la Antártida batió el record de extensión desde 1979, año en que los satélites comenzaron a medirla. Luego, como todos los veranos se redujo casi en su totalidad (pinchar gráfica). Hay algunas plataformas de hielo costero que aguantan la insolación veraniega. Especialmente las plataformas de Ross y de Ronne, en el mar de Wedell. Y al parecer así ocurría también con la plataforma pequeña de Wilkins.

La plataforma de Wilkins se encuentra en una zona, la Península de la Antártida, que en las últimas décadas ha sufrido, por razones de la circulación de vientos y corrientes, un calentamiento. Pero quienes, aparte de periódicos y teles, consultamos Internet, sabemos que el conjunto de la Antártida no se ha calentado y que el hielo marino ha seguido en los últimos años su vaivén estacional.
ref.: Polar Sea Ice Cap and Snow Cryosphere Today
Catastrofistas y escépticos
Monday, March 17, 2008
Son cuatro los organismos que calculan y publican a principio de mes la marcha de la temperatura media global.

Dos de ellos, el instituto GISS de la NASA y el HadCRU del Servicio Meteorológico Británico conjuntamente con la Universidad de East Anglia, se basan en las mediciones de los termómetros de superficie y en las mediciones de la temperatura del agua de la superficie del mar. Dividen la Tierra en celdas de 5º de longitud y de latitud, calculan para cada celda (o "pixel") la anomalía del mes con respecto a la media mensual, y finalmente calculan la media de estas anomalías para todas las celdas del globo (o casi).
Los otros dos organismos, la Universidad de Alabama en Huntsville y el Remote Sensing Systems, parten de los datos de aparatos transportados por satélites, que detectan la temperatura a partir de las microondas que emite el oxígeno del aire en la capa baja de la troposfera.
Pues bien, es sorprendente el gran parecido entre sí de las cuatro gráficas. Arriba pongo la evolución desde el año 1979, en el que comenzaron las mediciones satelitarias, hasta Enero del 2008 (pinchar para ver más grande). Se ajusta a un período de referencia común, 19791990, para calcular las anomalías mensuales.
En la furibunda batalla científica sobre el desastre, o no, del cambio climático, el director del GISS, James Hansen, es uno de los más alarmistas y John Christy, el director de las mediciones de satélite de la Universidad de Alabama, es uno de los más ilustres escépticos. Yo me quedo con Christy, claro.
referencias:
Watts Up With That?
GISS
HadCRU
RSS
UAH
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