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Año V Nro. 280 - Uruguay,  04 de abril del 2008   
 

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Fernando Pintos

Maldita mentalidad de pordioseros…
¡Y mil veces malditos vinteneros!

por Fernando Pintos

 
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         Bueno, una nota que publicó «El País» digital el pasado miércoles 26 de marzo explica, por sí misma, muchas de las pestes —evidentemente incurables— que afligen hoy al fútbol uruguayo. Titulada  «El plantel de River Plate se llenó de ceros y vale millones» y firmada por Raúl Mernies, es un verdadero cántico de entusiasmo en torno a ese equipo juvenil que parece ser la revelación del Torneo Clausura del fútbol mayor en Uruguay: el River Plate de Juan Ramón Carrasco. Pero no nos quedemos con el título del artículo y reforcemos la primera impresión con el subtítulo: «Un paquete por las cinco figuras costaría unos U$S 6.000.000»… Leer esto me provoca, antes que nada, íntima y profunda vergüenza. Las cinco principales figuras de un equipo que ha convertido 28 goles en sus primeras siete presentaciones del Clausura, lo cual arroja un promedio exacto de cuatro goles por encuentro, serían vendidas por el club al cual defienden en ¡«…unos U$S 6.000.000»¡ Si no fuera tan indicado como para desencadenar el llanto y el bíblico rechinar de dientes, el asunto sería verdaderamente propicio para la hilaridad. Sin embargo, tamaño disparate no tiene un ápice de risible. Demuestra, eso sí, que el fútbol uruguayo está enfermo hasta la médula y que, cosa peor todavía, la dolencia parece ser incurable.

         En primera instancia, Mernies escribe esto: «…Si mañana va un empresario a la sede de River Plate con cinco millones de dólares en el bolsillo, ¿se lleva a los cinco jugadores? —No, no. Por esa plata ni hablamos. Esa fue la respuesta del presidente darsenero, Juan José Tudurí, cuando Ovación lo consultó sobre el posible valor de las cinco figuras del actual River Plate». Aquellos quienes, provenientes de alguna especie de limbo —es decir, por completo desconectados de las realidades que imperan en el planeta Tierra— leyeran ese párrafo inicial, recibirían la reconfortante impresión de que seis millones de dólares es una cifra astronómica. Ignorarían, por supuesto, que en cuanto a las cifras que se manejan hoy día para los pases internacionales, pagar seis millones de dólares por un jugador significa estar comprando a alguien que es, a un mismo tiempo, relativamente barato y de apenas mediana calidad. Para poner un ejemplo bien claro: si a cualquier club argentino que se encontrara hoy en la misma situación que el «River de J.R» llegaran los asquerosos contratistas para ofrecerle seis millones de dólares a cambio de uno solo de sus principales jugadores, los directivos fruncirían la nariz y le preguntarían al tipo de la oferta si por casualidad está loco o si anda más desorientado que el tradicional perro en cancha de bochas…  Y tendrían mucha razón al hacerlo así, porque estarían protegiendo el patrimonio de la institución y, al mismo tiempo, estarían defendiendo la cotización internacional no sólo del suyo, sino de todos los demás jugadores argentinos. Absolutamente al revés de lo que sucede en Uruguay.

         Uruguay, es un gran productor de jugadores clase BB, es decir: buenos y baratos. Y tan baratos que, con el final de cada campeonato de medio año, casi todos los clubes experimentan una sangría formidable de talentos, a cambio de casi nada en términos monetarios… Uruguay 2008 es un país cuyo fútbol está en manos de contratistas que se hacen llamar «empresarios», pero que más bien deberían denominarse vinteneros o, mucho mejor todavía: roñosos de tiempo completo. Lo uno y lo otro porque, en su afán grosero por vender y ganar dinero a cualquier precio —importa un comino quién caiga o qué se arruine—, han transformado a los jugadores uruguayos en una mercancía de segunda mano, la cual, de tan barata —con relación a los precios internacionales, casi regalada—, suele ser adquirida para relleno, para recambio, «por si las dudas» o «por si las moscas», mas casi nunca para dar a esos jugadores la oportunidad de ser titulares y desarrollar una carrera exitosa… Mercadería que los europeos, e incluso hasta los mexicanos, adquieren «para ver qué pasa» (con eso que compran), y sin mayores preocupaciones porque, si el objeto termina por no servir, es decir que fracasa, la pérdida no será sensible debido a que el precio ha resultado una verdadera bicoca. A lo único que no han llegado todavía estos repulsivos pichincheros (vinteneros, barateros, roñosos de tiempo completo) es a dar algún que otro jugador uruguayo en carácter de «yapa», toda vez que cierran alguna operación que involucre la venta de un paquete de piernas.

         Un precioso panorama el del fútbol uruguayo. Tipejos como el tal Casal (& Cía.), corrompiéndolo todo y pudriendo cuanto tocan. Negreros posmodernos que trafican con piernas y con manos (porque también comercian arqueros). Sucios individuos que, en complicidad con los corruptos de la Asociación Uruguaya de Fútbol y con los imbéciles y/o sinvergüenzas que manejan la mayoría de clubes, trafican con seres humanos, y lo hacen tan sueltos de cuerpo como si en lugar de vivir en la primera década del siglo XXI, estuviéramos en la penúltima del siglo XVII… Después de todo, a veces sí acontece que el tiempo pasa en vano y éste es uno de esos flagrantes ejemplos que rompen los ojos. Claro, después y para justificarse —también para obnubilar a sus víctimas potenciales— el tal Casal & Cía. cacarean, de lo lindo, acerca del «futuro», la «prosperidad», el «buen dinero» y la «gran vida» que con sus turbias transacciones «ofrecen» a los jugadores uruguayos que emigran… ¡Bonito lenguaje para la justificación de descuidistas y rateros! Sin embargo, la dura verdad es que a los jugadores uruguayos los malvenden, como si se tratase de mercadería barata o de repuestos genéricos, y ellos (Casal & Cía.) obtienen sus ganancias abultadas no sólo de evadir y burlar al Fisco —cosa que hacen con alegre persistencia— sino, más que nada, por vender productos baratos en grandes cantidades. ¡Hay que vender y vender, porque se acaba el mundo! Y, después de todo, ¿qué importará la destrucción del fútbol uruguayo si, gracias a esa venta continua de saldos y retazos, ellos se llenan los bolsillos con millones de dólares? Bonito razonamiento. Cualquier rata de alcantarilla no alcanzaría a razonarlo mejor.

         Pero vayamos al resto del artículo de Raúl Mernies y rememoremos cuanto allí se expresaba sobre «la gran oportunidad de River Plate»:

       «…Seis fechas del Torneo Clausura no solo llenaron de goles al equipo de "JR", sino que, además, agregaron muchos ceros a la derecha de algunos de sus jugadores. A esta altura, River vale millones. Bruno Montelongo, Sergio Souza, Jonathan Urretaviscaya, Henry Giménez y Robert Flores se consagraron en seis partidos y, todos juntos, fueron cotizados en cerca de seis millones de dólares. Pero la situación particular de cada uno es diferente y hasta podría acrecentar su precio en una eventual negociación.
Por ejemplo, Montelongo y Robert Flores son jugadores comunitarios y ese es otro aspecto que suma a favor de los jugadores. Tudurí aseguró: "Bruno (Montelongo) es uno de esos jugadores que hay que venderlos y quedar enganchados en el segundo pase. Hoy, si me vienen con 500 mil dólares no les vendo ni el 30% de su ficha, pero el día que se vaya van a pagar mucho más. El tema es que yo lo vendo en un millón a un equipo italiano, por ejemplo, y a los seis meses un español ofrece seis o siete", explicó el titular del actual puntero del Clausura.
En los papeles, Montelongo tiene contrato con River Plate y un porcentaje de su pase fue adquirido por el Grupo Casal. Aunque en las negociaciones el precio primario lo ofrece el comprador, hoy valdría casi un millón de dólares. El caso de Robert Flores es un tanto diferente. El jugador es comunitario, 100% del club y además, es considerado uno de los valores más grandes que salieron de las divisiones inferiores en los últimos tiempos. Sus excelentes condiciones técnicas hacen que sea el jugador más cotizado del plantel y el club aseguró que cualquier oferta por él debe partir de la base del millón y medio de dólares.
La otra estrella que es en su totalidad de River es Sergio Souza. El diminuto centrodelantero fue campeón con la Cuarta División y una lesión lo alejó del equipo principal en la primera parte del torneo. Ahora está consolidado como titular y su gran personalidad en el área hace que su ficha valga un millón cien mil dólares. El "niño" del equipo, Urretaviscaya, no se iría por menos de novecientos mil dólares. River tiene el 80% de su pase y el otro 20% es de un empresario. El goleador del torneo, Giménez, es jugador del Grupo Casal. River no tiene porcentaje, pero se quedaría con un porcentaje importante de una eventual contratación. La base de su pase sería un millón doscientos mil dólares. Antes del Clausura los cinco jugadores no valían, juntos, lo que hoy vale uno solo. Lo interesante sería saber cuánto valdrán si River sigue jugando y goleando a este ritmo.
El más caro: Robert Flores
U$S 1.500.000. Hace varias temporadas que esperaban su explosión futbolística. Tiene velocidad, es encarador y muy hábil con las dos piernas. Hay quienes lo comparan con el estilo de juego de Enzo Francescoli, pero lo cierto es que hoy en día es una de las piezas clave para armar cada una de las vistosas ofensivas.
Más buscado: B. Montelongo
U$S 950.000. Aunque no está tasado como uno de los más caros, seguramente su pase termine siendo por mucho más de lo que hoy se maneja. Fuentes darseneras aseguraron que es uno de los jugadores que más "vienen a ver" y que ya hubo clubes extranjeros que se interesaron en llevárselo al final del Torneo Clausura.
Oportuno: Sergio Souza
U$S 1.100.000. Cuando estaba por empezar el Clausura ascendió a la Primera División, pero estaba destinado a ser el suplente de Fabricio Núñez. Una lesión alejó al delantero titular del equipo principal y el diminuto centrodelantero tuvo su oportunidad. No falló, demostró gran personalidad y ahora ya vale más de un millón.
Candidato: H. Giménez
U$S 1.200.000. Seguramente su destino será seguir el camino que marcó Richard Porta. Es candidato a ser el goleador del campeonato y hay altas probabilidades de que deje el fútbol uruguayo a mitad de año. Es uno de esos jugadores que tiene la virtud de estar en el lugar preciso y en el momento justo.
La sorpresa: Urretaviscaya
U$S 900.000. Con 17 años dejó boquiabierto a más de uno en la tribuna. Chiquito, pero encarador. Rápido y con gran proyección ofensiva. Inteligente y con muy buena lectura de lo0s partidos. Fue la gran sorpresa del River Plate 2008 que Juan Ramón Carrasco paró en la cancha. Seguramente, valdrá mucho más.
El caso de Porta ya dejó un buen precedente
Una de las ventas que se hizo a mayor precio en los últimos tiempos de River Plate fue la del delantero Richard Porta. El jugador, que terminó siendo el goleador del pasado Torneo Apertura con 18 tantos, pasó al Siena de la Primera División italiana antes de que comenzara el Torneo Clausura. Luego de varias idas y venidas, su ficha fue vendida en 1.700.000 euros (unos 2.620.000 dólares) y esto marcó un buen precedente para estimar el valor que puede llegar a adquirir alguno de los jugadores que hoy está brillando en el equipo de "JR". El club darsenero recibió 800.000 dólares libres por el pase del "Canguro" Porta y, además, firmó una cláusula que lo vincula a su segundo pase. Es decir que la próxima vez que un equipo se haga con los servicios de Porta, River Plate volverá a recibir un porcentaje de dinero de ese pase.
El "Kun" Agüero fue el más caro de Argentina
En la vecina orilla las cifras récord son mucho más grandes. El pase más caro de la historia del fútbol argentino fue el de Sergio "Kun" Agüero al Atlético de Madrid. Había jugado el último año en filas de Independiente y el equipo de Avellaneda lo dejó ir solamente por 29 millones de dólares. El segundo lugar en la lista de los pases más caros de la historia Argentina se encuentra el de Fernando Gago, de Boca a Europa. El volante fue adquirido por el Real Madrid español en 28 millones de dólares. El tercer puesto de la lista es para el "Conejito" Javier Saviola. El pequeño delantero fue comprado a River por el Barcelona en 22 millones de dólares. Pero un defensa también vale mucho y eso quedó demostrado con el cuarto lugar, el pase de Walter Samuel de Boca a la Roma italiana. La transferencia se hizo por 21 millones…».

         Como se podrá apreciar muy claramente en el texto anterior, otro de los factores que ayudan a transformar el fútbol uruguayo en una tenducha de saldos y retazos a precios de locura radica ni más ni menos que los periodistas, muchos de los cuales no sería de dudar que estuvieran en las nóminas de Casal y los demás crápulas que medran disfrazados de contratistas. Los periodistas como Mernies, por ejemplo, ni se asombran ni se indignan de que al «River de J.R.» le pudieran pagar seis millones de dólares (o euros, que da lo mismo) por sus cinco jugadores-estrella… Por el contrario, tales periodistas parecen informar de tales fenómenos como si se tratara de noticias gratificantes. Como si con esas palabrejas almibaradas y esas exhortaciones a las sagradas musas de la pelota Nº 5, estuvieran engrandeciendo a un fútbol que ya había ganado un par de campeonatos mundiales y otro par de olímpicos, antes de que ellos hubieran nacido… Es evidente, entonces, que también los periodistas y los medios de comunicación se agregan, con malsano entusiasmo, a incrementar este monstruoso aquelarre en el que tantos malvivientes han convertido al fútbol uruguayo.

         Y en cuanto al «River de J.R.», me gustaría hacer un recordatorio: ¿será, ese tal «J.R.» el individuo que le hizo perder la clasificación para el pasado Mundial de fútbol a la Selección Uruguaya, gracias a dos bochornosas derrotas, en el Centenario, frente a las «poderosas» selecciones de Venezuela y Perú? ¿Se trata, acaso, del mismo personaje? Porque, si en realidad es éste aquel mismo tipo que dejó a Uruguay fuera del último Mundial, sería mejor bajar ahora un poco las revoluciones del entusiasmo… ¿No les parece? ¡Ah!… Y por si alguien se olvidó de lo que acabo de mencionar, déjenme recordarles lo que publicó la CONMEBOL, en su página Web (www.conmebol.com), después del calamitoso partido contra Venezuela, bajo el título de «Cátedra del fútbol vino tinto en Uruguay»… Tal como dijera algún gringo, «Read and Enjoy It»:

       «… La peor derrota en más de cien años de fútbol sufrió la Selección Uruguaya al caer por 3-0 frente a Venezuela en su mítico estadio Centenario, antiguo bastión inexpugnable para cualquier visitante, por grande que fuera. En el pico más manifiesto de su declinación, la gloriosa Celeste quedó de rodillas ante la Vinotinto, la sensación de Sudamérica en los últimos tiempos.

"El País", principal diario uruguayo utilizó la palabra "Catástrofe" en su portada para describir lo que significó el resultado y, sobre todo, el partido. Porque el 3-0 pudo ser más abultado y porque, en juego, Venezuela fue ampliamente superior durante los noventa minutos. "Vergüenza nacional", eligió "El Observador" para describir lo que sintió el pueblo futbolero uruguayo en la noche del miércoles. Más de 40.000 aficionados fueron entusiastas hasta el gran escenario a ver un triunfo de Uruguay, y, sobre todo, esperanzados de una exhibición futbolística. Que la hubo, pero del otro lado.

Venezuela, que viene asestando un golpe tras otro, planteó con inteligencia el partido, pero también tuvo una herramienta clave para manejarlo: la técnica individual de varios de sus hombres, superior a la de sus rivales. Así neutralizó en principio el ímpetu inicial de los uruguayos, luego pasó a comandar las acciones en mediocampo y enseguida a llegar sobre el arco del muy buen arquero Munúa, quien evitó una caída por cifras mayores.

Es difícil decidir una figura en el equipo petrolero, pues todos sus hombres redondearon una actuación brillante, a puro toque y gol, sin desordenarse nunca, sin renunciar en ningún momento al buen trato del balón. El capitán Vera hizo un trabajo excepcional, lo mismo que el delantero Alexander Rondón y el volante Ricardo Páez. Pero todos lucieron en alto nivel. "Es una de las más grandes demostraciones de fútbol que haya visto en los últimos tiempos", expresó el prestigioso periodista argentino Fernando Niembro, quien comentó el partido.

Los goles de Urdaneta, González y Arango fueron la decantación de un juego nítidamente más claro, armónico y efectivo. Uruguay esta vez no opuso siquiera el tradicional carácter de sus hombres, esencia de la legendaria garra charrúa.
 Cuando el tiempo expiraba y se jugaban los minutos del descuento, Alvaro Recoba tomó una pelota y en lugar de avanzar, entretuvo el balón haciendo tiempo, esperando el pitazo final del árbitro, imagen que revela cómo estaba anímicamente su equipo.

El entrenador Juan Ramón Carrasco fue conminado a irse por el público, pero expresó que seguiría su labor: "Todavía hay mucho por recorrer, ahora hay que levantarse y apostar al trabajo". De todos modos Uruguay comparte hasta ahora el quinto puesto con 7 unidades, a sólo cuatro del líder, Argentina.
 Venezuela, por su parte, suma 9 puntos y, tal como anticipó su técnico  Richard Páez, peleará un lugar entre quienes viajen a Alemania».

 
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