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Los nubarrones internacionales
por Francisco Faig (Perfil)
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Las perspectivas económicas internacionales de los próximos dos años no son las que hemos vivido hasta ahora. El Partido Nacional ha señalado que la situación en el período 2004-2007 fue excepcional y que había que cuidar las cuentas públicas. Nada de eso ocurrió. El panorama se complica.
En primer lugar, con respecto al menor crédito internacional. Está claro que hubo una preocupación del equipo de Astori de prever una estructura de vencimientos de deuda que no generara problemas de corto plazo. Es claro también que seguimos teniendo déficits fiscales y que la fluidez de capitales que hubo en la región parece terminar con la crisis financiera estadounidense. Es una complicación para el 2009.
Luego, el precio del petróleo no tiene miras de dejar de subir. Si bien coyunturalmente puede haber cierta baja, el mediano y largo plazo es de un barril de petróleo por encima de los 150 dólares. El Partido Nacional ha señalado la urgencia de revisar la matriz energética del país, en particular a partir de la energía atómica. El ritmo del gobierno ha sido lento en este tema. Es un desafío estructural de primer orden que deberá enfrentar el próximo gobierno, porque la crisis se va a agudizar a partir de 2009.
También están las perspectivas desalentadoras del crecimiento de la economía mundial. El motor de nuestras exportaciones de productos primarios ha sido en estos años la demanda de Asia del Este, y China en particular. Pero está claro que el crecimiento chino está atado a la demanda de sus exportaciones por parte del mercado estadounidense. La recesión esperada en Estados Unidos, que produce un cuarto de las riquezas del planeta, abre un signo de interrogación en un mediano plazo con respecto a los bienes que nosotros exportamos. Si bien es cierto que la tendencia de largo plazo es al crecimiento de la demanda de commodities vinculados a los alimentos, el escenario para el 2009-2010 no es tan claro y eso va a complicar nuestra producción exportable.
Por si fuera poco, nuestras exportaciones se han ido sostenidamente encareciendo en dólares. Es cierto, el precio internacional de la moneda estadounidense no tiene una perspectiva de fortalecimiento en el mediano plazo, y eso nos permite competir en mercados asiáticos o europeos. Sin embargo, la inflación en dólares del Uruguay empieza a complicar nuestra competitividad en general, ya de por sí perjudicada por la atonía prevista del crecimiento de la economía mundial. Otro problema que va a agravarse a partir de 2009.
Finalmente, la inflación es el principal problema macroeconómico que tendrá el país para el año que viene. El gobierno no ha sabido enfrentarla con medidas impopulares pero necesarias, como son las de mejorar y achicar el gasto del Estado. El Partido Nacional se lo ha señalado en varias oportunidades, la más recordada de las cuales quizá sea la interpelación al ministro Astori realizada por el senador Heber en septiembre de 2007.
El gobierno de izquierda ha preferido encarecer la economía, ayudado por la desvalorización del dólar a nivel internacional, antes que enfrentarse a sus bases sindicales. Se trata de una solución de corto plazo, que complica al país productivo, cuando además tenemos por delante un gasoil cada vez más caro.
El panorama internacional que recibirá al próximo gobierno es complicado. Lejos de aplicar las políticas anticíclicas que tanto pregonó Astori cuando era oposición, la izquierda se ha jugado en estos años a gastar más en ancas de una bonanza internacional que, se sabía, llegaría a su fin.
Los blancos tenemos que ser conscientes de este cambio de escenario para enfrentar con sentido de la previsión las responsabilidades de gobierno que seguramente, tal como lo señalan las encuestas de opinión y lo percibimos los dirigentes de todo el país, tengamos por delante en 2009.
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