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Natalidad en la vieja España
por Graciela Vera
Periodista independiente
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Uno de cada cinco niños nacidos es hijo de madre inmigrante

España es el país de la Unión Europea que envejece más rápidamente –y tengamos presente que la UE es un núcleo de países viejos y no sólo por historia sino por edad de su población-; es el país donde más ha bajado el porcentaje de jóvenes desde 1981 y más ha aumentado el de mayores de tercera edad, un 75%.
La tasa de fecundidad en el país es de 1,39 hijos/mujer, la más alta desde 1990 pero un porcentaje muy alejado del nivel del buscado reemplazo generacional que desde hace décadas se ha convertido en un problema de desequilibrio demográfico.
De los 491.183 niños nacidos en España el año pasado el 18,9% o sea 92.992 fueron hijos de extranjeras.
La inmigración ha llevado la tasa de natalidad al nivel más alto desde 1993. Sin embargo aún falta mucho para solucionar el problema y no llega la tranquilidad que haga que los pensionistas no miren de reojo y con temor cuando se plantean la continuidad del cobro de sus jubilaciones.
Lo cierto es que España necesita emigración pero mientras se reclama un rejuvenecimiento generacional, se dificulta el acceso de los extranjeros al extremo que sólo tendrán derecho a trabajar aquellos que lleguen con un contrato de trabajo bajo el brazo.
Mientras se asegura que no habrá nuevas regularizaciones para legalizar a quienes hoy día deben esconderse de las autoridades y no consiguen trabajo por carecer de permisos que se les niegan y se hacen planes para repatriar a todos los extranjeros en esta situación, la población nativa española se ha transformado en la más vieja de la Unión Europea
A pesar de ir contra intereses propios España, como parte de esa misma UE y siguiendo directrices comunes, pero que no se alejan mucho de las propias que ya estaban establecidas, cierra sus puertas a los mismos extranjeros que necesita para prolongarse a futuro.
El IPF –Instituto de Política Familiar- advirtió que para asegurar el crecimiento de la población española a largo plazo, es imprescindible que España cuente con 120.000 nacimientos anuales. Algo que parece imposible sin la llegada de más inmigrantes, que en su mayor parte se trata de gente joven, mujeres en edad de procrear y que, al contrario de la baja natalidad de las europeas, llevan en sus genes la constitución de familias numerosas.
A pesar del nacimiento de hijos de inmigrantes, en el 2007 nacieron 80.000 niños menos que en el año 1980.
No sólo para trabajar necesita España de los inmigrantes. Pero ¿realmente los inmigrantes estarán desde ahora, en una nueva coyuntura económica, tan dispuestos como ahora, a llegar a un país donde es más fácil que le ofrezcan desempleo que trabajo?
Desde Almería, en el sur del norte, a 4 de julio del 2008
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