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Año V Nro. 367 - Uruguay, 04 de diciembre del 2009
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Es este mi artículo 150 de la página que premonitoramente titulé URUGUAY PERDIDO. Y es el último… Quiero ya mismo cortar ese contacto que aún me mantiene ligado en cierta forma con el tipo que hasta ahora fui. Lamento haber quitado horas al descanso y al solaz disfrute de la vida, sin preocupaciones sociales y políticas para dedicarlo a la inútil y vergonzosa intención de compartir una manera de pensar que el paso del tiempo ha vuelto obsoleta. Me siento un dinosaurio nacido por error del amor de una pareja de humanos en un país tan imaginario como La Atlántida. Un Adán sin Paraíso, un iluso que masturbó su esperanza, con la imagen de una patria inexistente: un Uruguay perdido. Me arrepiento de haber osado tener una visión distinta de la mayoría. ¡Muchas veces pensé rogar a Dios por el triunfo de lo que yo pensaba que era lo mejor para esa patria perdida…! ¡Siempre que le he pedido, y ha sido sólo tres veces, y sólo por algo muy importante, me lo ha concedido! Pero… ¿con qué derecho pedirle lo que la mayoría rechaza? ¡Que sea lo que la gente quiera! – me dije. ¡Y tendrá lo que ha querido! Hoy me siento aliviado del peso que como una malformación genética heredada, me agobiaba. ¡Hoy dejo de pensar en algo que no existe más! ¡HOY DEJÉ DE SENTIRME URUGUAYO! Estoy en Oriente y me siento oriental… ¡Pero no del Uruguay! ¡Hoy con éste último artículo, me despido de esa quimera, de ese país que sólo existió en mi mente y en las de los que estúpidamente sacrificaron sus vidas con sudor y sangre por hacerlo realidad! Los que perdieron el tiempo leyéndome, olviden lo que escribí; OLVÍDENME… ¡SOY LIBRE Y DUEÑO DE ESA LIBERTAD! ¡VIVA LA PEPA! ¡Ustedes, disfruten de su Pepe…, si pueden! Gentileza de: Uruguay Perdido para Informe Uruguay
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