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Año III - Nº 180
Uruguay, 05 de mayo del 2006
Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
 

 

 

 
Las preguntas sin respuestas
¿Hasta cuando GArGÁno?

* Raúl Seoane

No hay un solo progresista uruguayo que no se llene la boca con "la maldita herencia recibida", pero gracias a esa maldita herencia hoy el país está creciendo, se está industrializando, y con la gran posibilidad de convertirse en un centro mundial de celulosa y papel.

Pero ¿podremos hacerlo? Si fuera por nuestro Ministro de Relaciones Exteriores, el honorable Reinaldo Gargano, NO. El siempre fue un detractor de que se construyeran las fábricas de pulpa se celulosa en nuestro país.

Hoy, ante los hechos consumados, y probablemente algún reto del Presidente de la Nación mediante, Gargano se llamó a silencio, y a regañadientes sale a defender algo que nunca quiso.

Es probable, que por esta razón su actuación en el conflicto que el Gallotero desató contra nuestro país fue, es, y será lamentable. No tiene convencimiento, no las quiere.

Cuando viajó, o lo viajaron, a Rusia, la vicecanciller Belela Herrera hizo avanzar las negociaciones que llegaron a una reunión de presidentes en Santiago de Chile. Porque Gargano no estaba. Pero cuando regresó, todo volvió a la normalidad: el conflicto se agravó.

En el tema del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos sucedió lo mismo, bastó que el Ministro Danilo Astori dijo que era conveniente buscar un TLC con U.S.A. para que Gargano saltara diciendo que no había la más mínima posibilidad de hacerlo. El Presidente dijo que podría ser posible, y Gargano otra vez que nones. Hoy se está tratando de firmar, pero Gargano no figura por ningún lado dentro de los negociadores.

¿Para que sirve un Ministro de Relaciones Exteriores así? Esa misma pregunta la hicieron los principales referentes de los partidos tradicionales. Tanto Sanguinetti, como Lacalle, pasando por Jorge Batlle y Larrañaga han cuestionado fuertemente a Gagáno, porque desde afuera, se ve a un ministro totalmente desconectado de la política presidencial.

Si estamos de acuerdo en que la actuación de Gargano es prácticamente nula y que en lugar de lograr soluciones, cada vez que abre la boca embarra la cancha, la siguiente pregunta es lógica.

¿Por qué no se va Gargano?

Hay algunos que no están convencidos de que el Canciller deba de irse justo en el momento en que existe un fuerte conflicto con Argentina por las plantas de celulosa, con lo cual discrepo totalmente, porque muy probablemente el conflicto no hubiera llegado a este punto si en lugar de Gargano tuviéramos un Ministro de Relaciones Exteriores con experiencia y conocimiento, y no un paracaidista que recibió el cargo como pago por los votos recibidos por el Frente desde el Partido Socialista.

Al remontarnos a las elecciones pasadas vemos que en el FA ganó la lista del MPP (Mujica y Cía.), seguido por Asamblea Uruguay (Astori) y en tercer lugar el Partido Socialista (Gargano) con muy poca diferencia con Alianza Progresista (Nin Novoa) y la Vertiente Artiguista (Arana), los otros grupos quedaron más lejos. La lógica indicaría que el MPP sería quien recibiera la mayoría de cargos dentro del gobierno. Pero esto no fue así, ya que el Partido Socialista fue quién los acaparó. Es dable pensar que los votos recibidos por el MPP fueron arrastrados por la figura carismática del "Pepe" Mujica, pero que sus bases populares o populistas, como quieran decirles, no posee cuadros dirigentes con suficiente capacidad como para ocupar cargos importantes dentro de un gobierno nacional, por lo que entra dentro de la lógica que la segunda fuerza ocupara tantos cargos.

Más allá de estas disgregaciones electoralistas, nuestro país se encuentra en una bisagra coyuntural que está relacionada con saber hacia dónde nos encaminamos y que tipo de país queremos, ya que el Mercosur está moribundo y Paraguay y Uruguay pueden ser quienes le den la extremaunción. Los argentinos no quieren que crezcamos económicamente y Brasil nos traiciona. Las señales externas nos dicen que vamos bien pero que tenemos que cambiar nuestra visión económica, ¿hacia dónde? Para eso se están haciendo contactos a nivel ministerial, para lo que el Ministerio de Relaciones Exteriores pasa a ser una pieza clave. ¿Con Gargano al frente?

Y aquí cabe hacernos otra pregunta ¿Qué es lo primero, el país o el partido? Porque si la prioridad es el país, el Presidente Vázquez debería convocar a todos los partidos políticos para encontrar un sustituto a Gargano, ya que aparentemente en las filas del Frente no existe esa persona que tenga la suficiente capacidad y experiencia para tomar las riendas de un Ministerio clave para el posicionamiento y crecimiento del país en el exterior. No importa que el elegido sea blanco, colorado, frentista, socialista, emepepista, comunista, o tupamaro, pero que sea el mejor.

Y como última pregunta me queda ¿Tendrá la oposición la suficiente grandeza para darles el candidato? Sin pedir nada a cambio, práctica común en nuestra política. Darlo únicamente por el bien del país.

 
 
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