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Año V Nro. 315 - Uruguay, 05 de diciembre del 2008   
 

Visión Marítima

historia paralela

 
Alberto Scavarelli

El increíble temor a la elección
por Dr. Alberto Scavarelli

 
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         El tema de las elecciones internas de los partidos políticos uruguayos dispuesta  por mandato constitucional, es de vital importancia en la vida política e institucional del país. No es admisible entonces, sea  transformada en un devaluado formulismo, que torne esa elección nacional interna, en  la mera ratificatoria de un candidato único designado  desde alambicados acuerdos intramuros previos para taklear a otros, y que son instrumentados de espaldas a la ciudadanía, tal como está constitucionalmente previsto.

         La letra constitucional es clara: "Los partidos políticos elegirán su candidato a la Presidencia de la República mediante elecciones internas…"
"Podrán votar todos los inscriptos en el Registro Cívico. Se realizarán en forma simultánea el último domingo de abril del año en que deban celebrarse las elecciones nacionales por todos los partidos políticos que concurran a estas últimas.
El sufragio será secreto y no obligatorio".

         La Constitución de la República, establece entonces un candidato único por partido que deberá resultar electo obligatoriamente en una elección nacional. Hacer otra cosa o ir con un solo candidato a esa elección, es falsificar el mandato político de la constitución nacional.
 
         Parece no evaluarse en debida forma que la elección interna, y solo ella, es la que  determina en forma simultánea y en el mismo día en todo el país, la elección del candidato único a presidente de la Republica.
 
         Podrán ensayarse los procedimientos previos que se quieran, los acuerdos de cúpulas, los congresos representativos, o resolver tirar una moneda al aire para definir quienes serán los precandidatos que compitan en esa elección interna  por partido. El paso previo para la selección de los precandidatos, es sin duda un resorte interno, en un sistema constitucional y legal, en el que impedir la postulación de un ciudadano de su partido que así lo pretenda, no es posible si cumple con su Carta Orgánica.
 
         Pero el tema de fondo que incumbe a  la nación toda, por encima de la orgánica partidaria, es que cualquiera sea el procedimiento de selección del precandidato que se elija, sólo la ciudadanía será quien deberá elegir  uno de entre los postulantes de cada uno de ellos,  para que luego el mas votado, compita en esa representación legitimada por la ciudadanía desde la soberanía del voto secreto y garantizado, en la elección presidencial de fines de octubre del 2009, que como hoy todos sabemos, tendrá segunda vuelta definitoria un mes después.
 
         Llegar artificiosamente a una elección interna con un solo candidato de todo un partido, donde hay varios contendores notorios y en la que participará toda la ciudadanía, le torna en un trámite devaluado y falsifica el procedimiento, porque de lo que se trata es que la ciudadanía toda pueda elegir entre varios candidatos de cada lema, sin que ninguno quede por el camino por acuerdos cupulares que limitan su posibilidad de opción.
 
         En un partido en el gobierno,  que públicamente tiene una puja interna descarnada y manifiesta en la que participa el propio gobierno al más alto nivel, el mecanismo de la elección interna que refleje esas precandidaturas divergentes, no es solo constitucionalmente obligatorio, sino políticamente  imprescindible. Mucho más aun cuando a pesar del tiempo transcurrido que ya se mide en años, no ha encontrado la forma de elegir un nuevo presidente del partido, ni individual ni en colegiado, aún cuando el presidente actual lo ha solicitado públicamente tantas veces.
 
         Después de la implantación de la elección interna nacional abierta, todo ciudadano tiene el derecho a postularse y abrir sus propias listas, con el requisito de cumplir las exigencias de las respectivas cartas orgánicas del partido por el que se postula.

         Hemos visto y oído en todos los medios en estos días, la preocupación expresa de algunos sectores del Frente Amplio con la eventualidad de tener que cumplir la constitución y dirimir en una elección nacional como lo hacen los demás partidos, quien será de entre sus postulantes, el candidato único del Frente Amplio, que prefiere denominarse fuerza política desde sus disímiles texturas ideológicas.
 
         Pero eso es harina de otro costal. Lo cierto es, que preocupa que se argumente por connotados dirigentes políticos del Frente, que haya que evitar la elección interna a toda costa para impedir enfrentamientos internos que dejen secuelas.

         Bueno ese es por lo menos un severo error conceptual.. Un temor poco democrático. Ese desgaste de una contienda de ideas y candidatos dentro de la línea ideológica programática de cada partido, es una consecuencia natural y no necesariamente negativa que resulta de los procedimientos de elección democrática  de los gobernantes o postulantes a serlo en la Republica.
 
         La unidad no puede construirse sobre la base de la transgresión de las reglas para angostar el derecho a elegir del elector, que en este caso es toda la ciudadanía respecto a todos los partidos, aun cuando cada ciudadano vote por el suyo como debe ser. Toda elección tiene desgaste, pero además toda elección es simultanea y nacional para evitar -como ya ha sucedido- que en elecciones internas muy parejas, partidos con estructuras orgánicas de cuadros rígidos, incidan en la elección interna de otro partido contendor, para seleccionarle el candidato que crea le resulta mas propicio. Esto ya sucedió y fue posteriormente admitido por  el  máximo operador político que lo impulsara.
 
         La garantía del sistema pasa por el cumplimiento de todos de las normas que son generales, a todos aplicables, obligatorias y no dirigidas a ningún partido en particular sino a todos, impuestas por decisión de la ciudadanía.

         No es un buen mensaje republicano ver en una elección nacional un riesgo.

         Por el contrario por inteligentes o ingeniosos que sean los acuerdos y sus gestores, nunca tendrán la calidad, la legitimidad y la pureza de los candidatos que son ungidos en una elección nacional.
 
         Por estas horas de los 25 años del Río de la Libertad en el obelisco, de lo que se trata es de tener presente ese mismo espíritu, y confiar aun en la adversidad en que la democracia en un estado de derecho, expresa en cada elección, la voz de la nación y de la Republica, como expresión directa del soberano. La libertad de elegir, es un derecho inalienable del elector y  como lo es de los candidatos, quienes en uso de ese derecho deberán postular estilos, equipos e ideas, pero desde la conjugación del principio formidable que nos hizo nación: con libertad ni ofendo ni temo.
 
         No es republicano temer a una elección y a sus consecuencias. Mucho menos preferir los acuerdos cerrados a espaldas de la ciudadanía, coartando el derecho a elegir del ciudadano como miembro de la soberanía de la nación.

         Esto lo sostenemos hoy ante la publicitada y algunas veces hasta poco creíble confrontación interna del partido en el gobierno, donde el espectro va desde la reelección imposible hasta la puja y el agravio.

         Pero si esta situación se diera en otro partido del sistema, sostendríamos exactamente la misma posición, porque la artificiosidad de los acuerdos, no pueden desfigurar el mandato constitucional claro y terminante, que exige una elección interna para elegir el candidato único por partido, para luego competir por la primera magistratura del país, como lo es la Presidencia de la República.

 

Constitución Nacional de Uruguay

Artículo. 77:

Todo ciudadano es miembro de la soberanía de la Nación; como tal es elector y elegible en los casos y formas que se designarán. El sufragio se ejercerá en la forma que determine la Ley…
…..Las elecciones internas para seleccionar la candidatura presidencial única para las Elecciones Nacionales a celebrarse en 1999, así como las que tengan lugar, en lo sucesivo, y antes de que se dicte la ley prevista en el numeral 12) del artículo 77, se realizarán de acuerdo con las siguientes bases:
                a) Podrán votar todos los inscriptos en el Registro Cívico.
                b) Se realizarán en forma simultánea el último domingo de abril del año en que deban celebrarse las elecciones nacionales por todos los partidos políticos que concurran a estas últimas.
                c) El sufragio será secreto y no obligatorio.
Numeral 11) El Estado velará por asegurar a los partidos políticos la más amplia libertad. Sin perjuicio de ello, los partidos deberán: a) ejercer efectivamente la democracia interna en la elección de sus autoridades; b) dar la máxima publicidad a sus Cartas Orgánicas y Programas de Principios, en forma tal que el ciudadano pueda conocerlos ampliamente.

Numeral 12) Los partidos políticos elegirán su candidato a la Presidencia de la República mediante elecciones internas que reglamentará la ley sancionada por el voto de los dos tercios del total de componentes de cada Cámara..."
 

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