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Año III - Nº 163
Uruguay, 06 de enero del 2006
 

 

 

 

Dos empleados del casino de juegos estaban aburridos esperando en una de las mesas.
Una rubia muy atractiva llegó y apostó 20.000 euros a una sola tirada.
El empleado del casino tiró la bola de la ruleta y ella dijo:
- Espero que no les importe, pero me da más suerte estar totalmente desnuda.
Se quitó toda la ropa y dijo:
- Venga bolita, mamá necesita ropa nueva.
Entonces sucedió...
- ¡¡He ganado, he ganado!!.
Empezó a dar brincos y abrazó a los dos empleados.
Recogió su dinero y su ropa y se fue.
Los dos empleados se miraron atontados y uno le dijo al otro:
- Por cierto... ¿qué número ha salido??.
- No lo sé... pensé que TÚ estabas mirando...


Un hombre va a un abogado.
- Y usted cuanto cobra por una consulta rapida ?
- 10.000 pesetas por tres preguntas.
- Vaya, es un poco caro, no ?
- Si... y digame, cual es su tercera pregunta ?

Año 1981:

1- El príncipe Carlos de Inglaterra se casó.
2- El Liverpool fué campeón de Europa.
3- Falleció el Papa.

Año 2005:

1- El príncipe Carlos de Inglaterra se casó.
2- El Liverpool fué campeón de Europa.
3- Falleció el Papa.

Si algún año al príncipe Carlos se le ocurre anunciar que piensa volver a casarse y el Liverpool se mete en la final de la Champions...

¡¡¡No seáis cabrones: avisad inmediatamente al Papa¡¡¡

 
 

Se presentan unos altos funcionarios de Coca Cola ante Su Santidad en el Vaticano para hacerle una propuesta:
- Su Santidad, le ofrecemos un millón de dólares mensuales para que se cambie en el Padre Nuestro la frase "El pan nuestro de cada día" por "La
Coca Cola nuestra de cada día."
- No podemos hacer eso Hijo Mío. - Responde el Santo Padre -.
Unos meses más tarde vuelven a visitar el Vaticano con otra propuesta:
- Su Santidad, nuestra empresa le ofrece 10 millones de dólares mensuales por cambiar en el Padre Nuestro la frase "El pan nuestro de cada día" por "La Coca Cola nuestra de cada día."
- De ninguna manera podemos hacer eso, Hijo Mío. - Responde el Santo Padre -.
Insistentes, los ejecutivos consiguen otra cita con el Sumo Pontífice, y le presentan una nueva oferta:
- Su Santidad, nuestra empresa ha decidido ofrecerle 100 millones de dólares mensuales para que se cambie en el Padre Nuestro la frase "El pan nuestro de cada día" por "La Coca Cola nuestra de cada día".
El Santo Padre se gira hacia su secretario y le pregunta:
- ¿Cuando vence nuestro contrato con los panaderos?.

- Hola Yolita! Cuéntame... ¿Cómo te fue con tu cita de la otra noche?
- ¡Horrible!... No se que pasó...
- Pero... ¿Por qué?... ¿No te dio ni un beso?.
- Sí... me besó. Me besó tan fuerte que se me salió el diente postizo de delante... Luego me acaricio el pelo y se me cayeron unas cuantas extensiones...
- ¿Y?... ¡No me digas que terminó así!.
- No, claro. Después tomó mi cara entre sus manos, hasta que le tuve que pedir que no lo hiciera más, porque me estaba aplastando el botox y me mordía los labios y notaba como que me iba a explotar el implante de colágeno! Además, mis pestañas postizas se le quedaron pegadas en la nariz.
- Y, ¿no intentó nada más?
- Sí... se puso a acariciarme las piernas, y lo frené porque me acordé que no había tenido tiempo para depilarme... Al hacerlo se me salieron dos uñas postizas!!! y luego me abrazó con una lujuria tan impresionante y me apretaba tan fuerte que se me salieron varios peos. Casi se le quedan las prótesis de mis nalgas en la mano y por poco no me
revienta los implantes de silicona de los senos.
- ¿Y después que pasó?...
- Se puso a tomar cava en mi zapato...
- ¡Ay, qué romántico!
- ¿Romántico? ¡Casi se muere!.
- ¿Por qué?
- Se tragó el corrector del juanete.
- ¡Pero!... ¿Y después qué hizo?
- ¿Tu puedes creer que se fue?... ¡¡Para mí que era maricón!!.