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Año III - Nº 163
Uruguay, 06 de enero del 2006
 

 

ACERCA DE FÚTBOL, CRISIS, CIRCOS&
Y TAMBIÉN EL DOLOR DE LA COSTUMBRE

* Fernando Pintos
 

La crisis del fútbol uruguayo, pavorosa y todo, no es algo único en el mundo. Para crisis, véase con atención la que en estos momentos experimenta el Real Madrid. Un equipo plagado de estrellas, de esas que se cotizan -con los precios astronómicamente inflados de hoy día- en decenas de millones de dólares, o de euros, que lo mismo da. Un club que tiene un presupuesto anual de varios cientos de millones de dólares, y que parece transitar siempre sobre regueros de oro& Mas sin embargo, he ahí los fracasos reiterados que se acumulan. Esa patética imposibilidad de alcanzar el campeonato en la liga española. Ese tránsito torpe y balbuciente por las competiciones internacionales. Y he ahí, también, las caídas por doquier y hasta las humillaciones históricas en el mismísimo antiago Bernabéu. Ni qué decir sobre la última vapuleada sufrida a manos del Barcelona: con baile, paliza y todo lo que se quiera agregar. Ni la selección uruguaya, creo, ha protagonizado tamaños papelones en los últimos tiempos& ¡Y eso ya es mucho decir!

El abismo en que permanece sumergido el club más famoso del mundo del fútbol, tiene una explicación: haber sido manejado, en los últimos tiempos, por una partida de botarates que es presidida, para colmo de desgracias, por un reverendo cretino: Florentino Pérez. A esa directiva del Real Madrid le queda grande la institución, de la misma manera que la gloriosa camiseta merengue le va quedando enorme a muchos de sus jugadores, pónganse como rutilantes ejemplos a Robinho, Baptista, Beckham y, ¿por qué no?, los señores Diogo y García, mucho más apropiados para funcionar en algún cuadro chico de la península, al estilo del Rayo Vallecano. Póngase mucha atención al fenómeno, porque tal vez en él podamos ver nuestro propio reflejo. Una partida de idiotas "dirigiendo" -parecerían ser incapaces hasta de dirigir el recreo en un kinder-; un entrenador irresoluto y despistado; unos jugadores inflados hasta alturas estratosféricas por la mercadotecnia canibalística& ¿Qué mejor fórmula podría pedirse para fabricar un perfecto desastre? Cuando menos, en Uruguay siempre tendremos la excusa de "un fútbol pobre, que por fuerza de las circunstancias debe convertirse en vendedor". Aunque no digamos nada de una endémica falta de orgullo por vestir la camiseta celeste (a eso mejor le ponemos sordina)& Pero, en el caso del Real Madrid, ¿cuál será la cantaleta que deberán escoger para justificarse? De repente pudiera ser algo como esto: "pobrecillos, la fama y la fortuna les han torturado hasta el aturdimiento total". O tal vez debería ser esto otro: "nuestros jugadores viven angustiados por ser objeto de chismorreos en las revistas de farándula, y debido a ello no rinden en la cancha". Pero que nadie se preocupe, porque excusas siempre aparecen. Sólo hace falta contar con alguien lo suficientemente imaginativo y lo excesivamente descarado como para formularlas a voz en cuello y lanzarlas al ruedo con redobles y panderetas. El resto, ya será trabajo para esa prensa que, más que amarillista, se tiñe todos los días con un ocre intenso& Y tanto, que en muy poco tiempo llegará hasta colorearse con un definitivo y merecidísimo castaño oscuro.

Después de todo, como solían decir los viejos empresarios circenses: "el espectáculo siempre debe continuar". Pero claro, eran épocas, aquellas, en las cuales el circo solía quedar restringido a los precisos límites de una enorme carpa. Era el mundo de los bisabuelos y de los abuelos, no el nuestro. Hoy día, por el contrario, lo circense -en la más grotesca de sus formas-, ha desbordado groseramente la carpa y se desparramó sin remedio a través del mundo entero. Por donde uno mire suelen imperar la payasada tenebrosa, la desvergüenza recalcitrante, las luces de neón que enceguecen, las musiquetas que aturden& Todo ello sumado con la alegría banal y sin curso de los imbéciles cuyo único propósito en esta vida parece consistir en ejercer la servidumbre dócil del corifeo. La política es un circo. La guerra de Irak es un circo. Y la "lucha internacional contra el narcotráfico", es otro, igual o peor que los dos anteriores. Notarán que he mencionado tan sólo unos pocos. ¿Y saben por qué? Porque ustedes, amigos míos, tienen ojos y cerebro suficientes como para captar los diversos matices de tan tenebroso show, por sí mismos. Obsérvenlo con cuidado. Analícenlo todo minuciosamente. Busquen los entretelones encubiertos por las apariencias& En primera instancia, les costará trabajo creerlo. A continuación, serán presas de una indignación asfixiante. Y si están decididos a sobrevivir en esta inmundicia de mundo que nos ha tocado transitar& Les aseguro que llegarán a acostumbrarse. Y un buen día se encontrarán riendo a mandíbula batiente de esto, de aquello y de lo de más allá. Pero no busquen el eco en sus propias risas, pues podrían encontrar allí una amargura irrenunciable.