Año III - Nº 129 - Uruguay, 06 de mayo del 2005

 

 

 

 
LA POLARIZACIÓN DE UNA SOCIEDAD
por Alvaro Kröger


emos visto en los últimos tiempos una polarización de la sociedad que no augura nada bueno. Si bien el Gobierno tiene todas, o casi todas, las cartas; la oposición no hace mucho por hacer valer sus derechos. La Democracia no es un gobierno de partido único, eso es Demokracia, como hemos tenido cantidad de ejemplos en el sigloXX y tenemos todavía hoy, especialmente en América Latina.

El Uruguay es un todo, no es una parte de la izquierda y otra de la no-izquierda, pero parece que a la conducción política no comprende este hecho.

En la vida real, léase en la vida de los que no estamos en el Olimpo, nos importa un comino si el que está al lado nuestro votó a Mujica o a García Pintos; el asunto es sacar para adelante lo que estamos haciendo. Mientras cientos de miles de uruguayos la yugan todos los días de sol a sol, otros pocos intentan imponernos sus pautas.

Mientras que los empresarios se bancan los insultos, las frases mal intansionadas, la discriminación de no poder hablar por Cadena de Radio y Televisión; los sindicatos sí lo hacen dándole al gobierno una confianza que no merece, hasta el momento, y dándole palo a los que les dan de comer.

Claro que los tipos que se paran frente al micrófono no trabajan en una fábrica, tienen fueros sindicales, y la empresa en la que originalmente trabajaban les deben pagar el sueldo como si lo hiciera. Nunca me voy a olvidar de un sindicalista de FNC, llamado Richard Reed, que lo conocí trabajando en la cervecería como cualquier otro; fue elegido delegado sindical y menos de un año después, lo ví entrar a la fábrica muy pintón, vaqueros de marca, mocasines impecables, remerita de marca y lo peor de todo es que al salir me lo veo subir a un BMW, que había dejado descuidadamente estacionado frente a la fábrica. No estoy hablando de hace muchísimos años, sino de unos 10 años atrás.

Desde ese momento siempre me pregunté cómo hacían estos tipos para presentarse frente a sus compañeros; deben de tener un rostro de piedra. En este momento pasa lo mismo, rasquen un poco y los capitostes del movimiento sindical viven como bacanes, y tratan de tirar el sistema que les permite hacer lo que hacen: es no-lógico.

Lo que parece no darse cuenta es que si se tira mucho de la piola, ésta se rompe por el lugar más débil: si los números en una empresa dan en rojo, la empresa baja la cortina y el único perjudicado es el trabajador. Toda persona que haya trabajado en una fábrica sabe que si se para por unos cuantos días, luego para ponerla en funcionamiento nuevamente cuesta muchísimo dinero y esfuerzo. Así que tratar de forzar situaciones que los sindicalistas saben muy bien cómo son es al menos arriesgado.

Por otro lado el gobierno no da señales de decirles que bajen las revoluciones, porque están en juego las inversiones. Un inversionista que ve un panorame de continuo enfrentamiento, no va a venir a romperse la cabeza: se va para China que tiene mano de obra casi gratis, y los "camaradas" de Beijing, no permiten sindicatos que no sean estrictamente controlados por el gobierno; y si en inversionista arregla el negocio con el gobierno no tiene problemas.

Por otro lado tenemos al Tigre Celta, Irlanda, tiene sus sindicatos independientes, pero son concientes de lo que está en juego: la supervivencia de ellos, la supervivencia de la empresa y la supervivencia del país. No es casualidad de que en menos de 20 años, Irlanda, uno de los países más pobres de la Tierra, que ha exportado irlandeses a todo el mundo porque no había que comer, es ahora una potencia. La explicación es tan sencilla que hasta da vergüenza decirla: los irlandeses se pusieron de acuerdo, hicieron los ajustes necesarios; se sacrificaron unos años, pocos, y ahora están cosechando lo que sembraron, menos de una generación atrás.

Pero si polarizamos la sociedad, si el gobierno actúa como dueño del país, sin experiencia de gobierno alguna, algo está mal, muy mal.

Se quita a la oposición de los puestos de contralor, se intenta implantar un modelo social que no corresponde con nuestras costumbres, se quiere y de hecho se hace un gobierno de un sólo partido.

En la historia del país, en los famosos 170 años que gobernaron blancos y colorados, hemos tenido disputas muy fuertes: la Guerra Grande, el Sitio de Paysandú, la revolución de 1897, la de 1904; pero siempre estas guerras terminaron de hecho con un "Ni vencedor ni vencido".

Entre colorados y blancos; blancos y colorados, hicimos la patria, derramamos nuestra sangre por un ideal, y ese ideal es el Uruguay. Cada uno con su concepción, cada uno con sus puntos de vista; pero siempre al final se pudieron reconciliar, ajustando esto o aquello. Eso es el arte de gobernar: hacer posible lo que parece imposible.

Pero en los 60 días que llevamos de gobierno de izquierda no hemos visto ni un sólo acto de grandeza política, no digo ya para con el Patido Nacional, sino para con el país. Al contrario hemos visto cosas, que el mismo partido de gobierno, estando en la oposición hubiese hecho un gran escándalo: nafta barata para los argentinos en las estaciones de servicio de Ancap en Argentina; un acuerdo no muy claro sobre el famoso "asado del Pepe", romance con los "malos" de la película el FMI, consejo de ministros en el interior solamente para hacer una declaración política, que se podría haber hecho desde el Edificio Libertad; curiosa forma de controlar la delincuencia al soltar a los delincuentes primarios para descongestionar las cárceles, anuncio de la vuelta del penal de Miguelete, cuando cualquiera sabe que en ese edificio funciona una universidad. Incongruencias como para anotarse en el Plan de Emergencia se les pide Cédula de identidad, domicilio y teléfono; y que el Ministerio de Salud Pública prohíba la publicidad de las mutualistas, mientras no prohíbe la publicidad del tabaco y del alcohol. Después de hablar hasta el cansancio de la eliminación de los puestos de particular confianza en el MRREE se nombran 40; existiendo personal diplomático de carrera muchísimo más calificado que los dirigentes que se puedan nombrar para pagar votos que arrimaron. Este es un sector de particular sensibilidad para el país, ya que una palabra errada dicha en un momento errado, puede conducir a conflictos bastante desagradables; desconocimiento total del protocolo diplomático, y no es cuestión de que: ¡¡¡¡noshotro comemo busheca con poroto negro!!!!, y ¡¡¡tomamo mate en la receshión!!!, porque los demás no son así, y en cuanto se empiecen a hacer papelones, directamente el Uruguay es eliminado del circuito dónde se cocinan los negocios y se recolecta información.

Con respecto a las Fuerzas Armadas y Policiales, ha pasado algo parecido; de un decretazo se han eliminado oficiales de la derecha (no la derecha política, sino la derecha en el escalafón), hasta llegar a gente que es maleable. En Maldonado se nombró a una oficial como jefe de Policía, que era administrativa y tuvo, hace un tiempo algunos problemas aparentemente, con falsificación de documentos que nunca fueron debidamente aclarados.
Otros oficiales militares fueron pasados a retiro sin respetar el tiempo de sus carreras.

Ya que todo cambio de gobierno trae cierto nerviosismo a la administración pública, éste trajo mucho más porque se están modificando escalafones, no se están respetando antigüedades, etc.

Pienso que las espectativas que tenían muchos votantes del FA, se han visto desfraudadas por la desprolijidad de estos primeros 60 días de gobierno. Nadie pretende que en 60 días se hagan maravillas, ni se solucionen todos los problemas, pero al menos sí se pretende que el propio partido de gobierno sea coherente consigo mismo (una de las primeras leyes de la lógica); pero mientras el Presidente dice una cosa, los de ultra-izquierda dicen lo contrario y todavía amenazan al Gobierno de la República que es su propio partido; estos hechos nos hacen pensar si es un partido político con real compromiso con su programa (que hemos leído atentamente), o es una cooperativa electoral que se comienza a desmembrar: Peligroso sería ésto, no sólo para la gobernabilidad del país, sino para la existencia misma del Uruguay, ya que lo último que nos convendría sería una crisis política lo suficientemente profunda como para que se desmembrara el FA, y aparecieran nuevamente los fantasmas del pasado.A ninguno de nuestros vecinos o futuros socios les conviene ésto, tal vez al único que le convenga y hasta lo esté fomentando es Brasil; ya que perdió la oportunidad de invadirnos cuando el secuestro de Dias Gomide, estando 2 brigadas de paracaidistas en Santana y el 3º ejército viniendo a toda máquina para el sur, tuvieron que parar en seco porque hubo presiones muy fuertes para que no entrara...... pero si le damos la oportunidad en bandeja, no habrá identificación ideológica que valga.

No quiero ser ni pesimista ni criticar por deporte, pero me están demostrando que son amateurs, cuando no debieran serlo, porque la mayoría de los dirigentes están en política muchísimo antes de la fundación del Frente Amplio, siendo todos ellos dirigentes históricos del P.Comunista, P.Socialista, Democracia Cristiana, Tupamaros.

Lo único que está pidiendo la gente son las promesas electorales; si quieren ser creíbles, emprolijen el bulo, y cumplan lo prometido.