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El tema que queremos encarar hoy es muy delicado, pero como siempre no escondemos el bulto y lo encaramos desde un punto de vista estrictamente profesional.
Muchas veces hemos hablado de los riesgos y las contras que tienen la función policial, y lo sacrificada e incomprendida que es, incluso por parte de quienes tienen la responsabilidad de dirigir los destinos del complejo Instituto Policial.
No pretendemos defender corporativamente acciones o actuaciones policiales, por que gracias a Dios, en nuestro Estado existe una separación de poderes, que permite dar garantías a todos los ciudadanos.
No debemos olvidar que el policía también es un ciudadano de este País. En tal sentido cuando actúa un poder hay otro que lo controla. Por ejemplo la actuación policial que tiene que ver con el Poder Ejecutivo, es controlado por el Poder Judicial en actos que pueden tener que ver con la administración de justicia y por parte del Poder Legislativo en cuanto a los cometidos específicos de este Poder.
La actuación de un policía días atrás en la Colonia Berro, en que hirió a un menor de un disparo de arma de fuego es un ejemplo clásico. De inmediato dicha acción fue denunciada y repudiada por varios actores políticos y administrativos, y se hablo de “gatillo fácil” expresión descalificadora de fuerte rechazo social, a la vez que apresuradamente se las tildo de “grave error” o de “imprudentes”, y tal vez así hayan sido.
Pero estas consideraciones publicadas en la prensa por boca de jerarcas que tienen la dirección de distintas Instituciones del Estado, están condicionando las decisiones del Poder Judicial, por cuanto a priori se esta condenando sumariamente al policía, sin derecho a defensa. ¿Que puede inferir el Sr. Juez o el Sr. Fiscal cuando desde distintos ámbitos se esta condenando públicamente la actuación policial?
Confiamos en la objetividad, ecuanimidad y equilibrio de nuestra Justicia. Demos libertad a la Justicia para que actúe. No obstante entendemos que debe existir prudencia y ponderación al emitir juicios a la prensa, y esperar los resultados de las actuaciones judiciales para no pisar en falso, y recibir un cuestionamiento generalizado no solamente de una interna sometida a presiones permanente de todos los sectores, sino de otras tiendas que sin dudas va a sacar provecho de estos yerros.
Prudencia es la palabra a analizar. No se debe adjetivar ligeramente a partir de informaciones parciales, sin medir consecuencias. Solo pedimos respeto por nuestra profesión y para quienes la invisten.
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