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Año III - Nº 176
Uruguay, 07 de abril del 2006
Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
 

 

 

 
Luis Tappa
Viejo, mi querido viejo&
ahora ya camina lento

Yo soy tu sangre mi viejo& soy tu silencio y tu tiempo
 

Recorriendo páginas Web entré en montevideo.com y me topé, casi sin querer, con el artículo que, bajo el título de "Esas cosas de las que nadie habla" amerita mi comentario.

Aunque la nota es vieja, data del 17 de octubre de 2005, trata de la síntesis de la exposición que el sociólogo César Aguiar, presidente de Equipos Mori, hizo en el seminario de Cofac. Pero no he querido dejarla pasar por alto sin dejar mi opinión al respecto. El primero de estos eventos se llevó a cabo el 9 de setiembre de 2005

He escuchado, y también leído, cosas desagradables y chocantes a lo largo de mi vida, pero lo que dice el Sociólogo César Aguiar, realmente me pone los pelos de punta, es un mensaje mesiánico e indigno de un ser humano, la sola mención de algunas de estas ideas, tiradas como al pasar en la mesa de trabajo de un seminario donde se analizan las perspectivas de futuro en un país, realmente me preocupan.

Si bien es cierto que esto sucedía hace ya varios meses, también es cierto que estas cosas fueron dichas en nuestro país y dentro de un entorno que se supone integrado por gente de elevado nivel cultural.

El señor Aguiar, también comenta algunas cosas acertadas, no puedo dejar de reconocerlo, pero una cosa no quita la otra.

Este hombre nos presenta un panorama apocalíptico, habla, entre otras cosas, de la tasa muy baja de natalidad y compara los gastos entre salud y enseñanza.

Veamos parte de lo que dijo:
"Hablemos de población. La población uruguaya está envejeciendo aceleradamente. En poco tiempo alcanzaremos lo que llamamos fecundidad de reposición, es decir, no tenemos ni siquiera los hijos necesarios para reponer el stock de población que tenemos.
Migración va a seguir habiendo, la hubo en los últimos 120 años y no hay ninguna razón para pensar que pare en los que viene. Este va a ser un país progresivamente envejecido, lo cual va a afectar la calidad de vida, la capacidad de invertir en educación, la capacidad de retener gente joven, el tono de las decisiones políticas. Es decir, va a afectar todo sin duda alguna.
¿Cuántos hijos vamos a tener? Esta es una inmensa decisión centrada en los valores sociales, pero estos no se discuten jamás, ustedes no van a ver que estos temas se discutan en público o que formen parte de los programas de políticos. Sería conveniente tener más hijos, sería conveniente decirles a los uruguayos que tenemos que tener más hijos y que si no tenemos más hijos las cosas se nos van a complicar, por más que tengamos la mejor tecnología del mundo. Se nos van a complicar severamente".
 
En otro punto de su alocución el señor Aguiar agrega:
"En el primer semestre de este año emigraron aproximadamente 20.000 personas, de forma tal que la emigración sigue. ¿Por qué sigue? Bueno, porque las colonias uruguayas en el exterior son muy exitosas, y entonces como son muy exitosas operan disminuyendo el costo y el riesgo de la emigración. Envían información, consiguen trabajo, dan alojamiento, dan respaldo afectivo, pueden mandar pasajes, aseguran conseguir papeles"

Poner mujeres a parir, vamos a& ¡Que se acaba el mundo!

Que somos un país de viejos, puede ser cierto, aunque es relativo, tampoco la pavada, pero si así fuera esto no es la causa, sino el efecto del problema que nos aqueja.

La gran migración en nuestro país se produce a partir de los años 70 a raíz de la situación política, se acentúa durante la dictadura y prácticamente no ha cesado hasta el día de hoy, aunque en menor escala los uruguayos se siguen yendo del país, antes fue por las razones mencionadas, hoy esas razones son exclusivamente económicas.

La gente se va porque les resulta insostenible la situación, la escasez de trabajo, bien remunerado menos aún, el subempleo, el costo de vida, los altos impuestos etc. Trabajan para el estado los que tienen la suerte de contar con algún empleito, este tema ya lo he tratado en otras oportunidades y no es difícil hacer las cuentas de todo lo que nos sacan.

Nadie se va del país por gusto o por ilusiones ópticas que les trasmiten quienes ya se fueron, eso no es cierto, no es fácil dejar la familia para pasar a ser un inmigrante más en un país desconocido y ajeno.

Lo que no se ha percatado el señor Aguiar es el cambio de conducta de esta migración actual, antes se iba solamente la gente joven, ahora se van los viejos también, conozco matrimonios mayores y hasta sin hijos ni parientes en Europa que decidieron emigrar en busca de nuevas perspectivas ante la disyuntiva de, pasar necesidades extremas o intentar una solución desesperada y definitiva; se van a hacer cualquier cosa, lavar platos en un bar, servicio doméstico, o a cuidar enfermos o niños, y cuando digo gente mayor no me refiero a gente de 90 años, me refiero a gente de entre 50 y 60 que van en busca de cualquier cosa que les permita vivir un poco mejor.

Y no nos olvidemos, ya que de país de viejos estamos hablando, que en el Uruguay un hombre de 40 años que pierda su empleo, difícilmente logre acceder a otro, o sea que hemos adelantado la edad de la vejez para nuestra población, esos también son candidatos a irse del país

No se trata de un problema de gente más o gente menos o porcentajes de natalidad, se trata de la situación de un país empobrecido victima de la voracidad de algunos, la incoherencia de otros y el desmantelamiento total de la industria y por consiguiente de fuentes de trabajo seguras y sueldos decorosos.

Aquí se piensa que vendiendo arroz, vacas y árboles tenemos todo solucionado, pero parece que no se dan cuenta que con esto son muy pocos los beneficiados y la mayor parte de nuestra población no ve estos beneficios y sufre graves carencias.

Vendemos nuestra materia prima sin valor agregado, para que otros trabajen, la lana por ejemplo, se esquila se embolsa y se exporta sucia, antes vendíamos los top de lana peinada, hilos, telas y casimires de excelente calidad, tanto que muchas veces volvían al país con Made in England en el orillo y los comprábamos como importados debiendo pagar el doble, también vendemos ganado en pié para que otros faenen y corten, y así mil cosas. Existían montones de fábricas textiles que empleaban miles y miles de obreros, hoy ni los estúpidos fósforos que consumimos los hacemos en nuestro país, y esto solo lo digo a título de ejemplo, porque sería muy larga la lista.

El turismo es otra fuente de ingreso de divisas al país, pero que produce subempleos o empleos temporarios que tampoco son la solución para que nuestra gente pueda alcanzar un nivel decoroso de vida, y esto ocupa apenas un mes y medio de nuestro año laboral.

Al estado le entra dinero, pero es dinero que nosotros no vemos ni se usa para mejorar nuestro nivel de vida, generalmente esos dineros terminan en las arcas del FMI, igual que el de los altos e interminables impuestos que pagamos.

Entonces, para que queremos más gente en el Uruguay si no existen los medios para que puedan subsistir, mucho más de la mitad de la población vive y se reparte entre los que apenas les alcanza y quienes están en la miseria o la indigencia más absoluta, descontando por supuesto a ese pequeño grupo de extraterrestres que viven en nuestro país, que todo lo tiene y todo lo puede.

Ese exceso de instrumentos de salud que el autor dice que tenemos lamentablemente no alcanza a los más carenciados, y mueren niños y mayores por enfermedades curables o por falta de medicamentos al serles imposible acceder a ellos por el precio abusivo de los mismos, cuando compramos un medicamento lo más caro es la cajita con el nombre de la empresa farmacéutica que lo fabricó, el medicamento en si no vale nada.

Vivimos en un país oficina, se mató la industria, se abrieron las fronteras a la importación y las fuentes de trabajo desaparecieron como por arte de magia, a eso le llaman progreso, libre comercio y globalización.

¿Cual es el porvenir que nuestro país les ofrece a los jóvenes?
Se preparan profesionales paro no hay campo donde aplicar sus estudios, infinidad de egresados de UTU, luego de adquirido un oficio, solo les queda emigrar.

Entonces me suena ridículo pensar que llenando el país de gente vamos a solucionar el problema. La política debe apuntar a la industria, pero a la industria nuestra, lo que debemos importar no son bienes de consumo y lujo, es tecnología y bienes de capital para aplicarlos en nuestro provecho, hay que fomentar y ayudar el impulso de nuestra gente y explotar a conciencia los conocimientos que ya tenemos, cosa que a la larga redundará en los beneficios de una industria nacional fuerte y pujante que nos provea de fuentes de trabajo dignas y bien remuneradas.

Permítaseme discrepar con aquello tan viejo de que, "No debemos preguntar que puede hacer la patria por nosotros, sino que podemos hacer nosotros por la patria" Una frase muy linda por cierto, pero poco práctica, nosotros, el pueblo, somos pasajeros de esta nave que se llama país, votamos por un gobierno, y este es el encargado de conducir el barco.

¿Qué pasaría si en el medio de la mar se muere el Capitán y la tripulación de un buque de pasajeros? Sería el caos total y seguramente el viaje terminará en tragedia.

El mismo concepto lo podemos aplicar a un país cualquiera, si su clase dirigente, que fue puesta ahí por los pasajeros para gobernar y dirigir el barco no tiene la capacidad de ver, manejar y aportar las soluciones y el buen rumbo de la navegación, será imposible llegar a buen puerto, y no solucionaremos la cosa llenando el barco de gente, cuanto más gente le metemos arriba más gente destinada a morir.

Nuestra clase dirigente no conoce el compás, y por lo tanto no sabe el rumbo a tomar para llegar a buen destino, de buenas intenciones estamos todos llenos, pero solo eso, buenas intenciones. La caridad bien entendida comienza por casa, luego podemos pensar en los de afuera, y cuidado, no estoy hablando del gobierno actual, sino de las características de todos lo gobiernos que han pasado por nuestro país.

De eso se trata y no de problemas de natalidad, ¿para este modelo de país el señor Aguiar quiere más gente?

Hasta aquí todo se desarrolla en términos normales y discutibles, pero entonces nos encontramos con el tema de la vejez y la educación.

Lo que no sirve que no estorbe.

Veamos la opinión del señor Aguiar, y no olvidemos que es un sociólogo.

"Voy a sostener una cosa muy dura: creo que tenemos que elegir entre salud y educación. Elegir entre salud y educación quiere decir: hoy por hoy, estamos tirando la plata en la salud y nos falta mucha plata para la educación. Tenemos una esperanza de vida de más o menos 76 años. El 25% del gasto en la salud, en números gruesos, más o menos el 2,5% del producto se gasta en los últimos 15 días de vida. Es ridículo. La verdad, nos morimos un poquito antes y todos más felices. Esta es una discusión que en un país envejecido tiene que comenzar a darse. Es una discusión relevante".

Tal vez el señor Aguiar hasta pretenda comenzar a experimentar con la raza perfecta o superior. Si vivimos en un país en que la opción es esa, disminuir la salud para mejorar la educación& ¡mejor nos suicidamos!

Este señor que habló de esta manera quiere matar a nuestros viejos, porque achicarles o negarles un buen nivel de atención, a cierta edad equivale a eso, y lo plantea lo más orondo con la excusa de dar más dinero a la educación; mal informado debe de estar este caballero, porque parece ignorar que las directivas sobre la clase de enseñanza que se aplica en este país, hace muchos años que proviene del norte, y principalmente se comenzaron a aplicar a partir de la dictadura militar y aún se sigue por el mismo camino.

Debería recordar los famosos documentos Santa Fé, (quizás no oyó hablar de ellos) eran el cuaderno de los deberes y en cuyos textos se expresaba claramente como debíamos manejarnos a nivel educacional y laboral, por ejemplo, donde vergonzosamente se nos aconsejaba (por no decir obligaba) reducir el nivel de enseñanza y salarios a su mínima expresión. Los mandamases de entonces aplicaron a rajatabla esta teoría y se llevó adelante al pie de la letra.

Además hay otros lugares, que no los necesitamos o se podrían achicar, que se llevan gran parte del presupuesto nacional y de donde se podría extraer los recursos necesarios para mejorar la educación si se quisiera, pero jamás de la salud.

No es matando a nuestros viejos que vamos a aumentar la taza de natalidad y por consiguiente la población, si tenemos un bajo nivel demográfico no es debido a una baja taza de nacimientos, pasa que la gente se va, y se seguirá yendo mientras el país sea incapaz de asegurar un mínimo de bienestar a su población. La juventud buscará otros horizontes en procura de un mejor porvenir, un porvenir que por razones obvias no pueden encontrar ni encontrarán en nuestro país; entonces dejaremos morir a la gente anciana para darles más educación a los jóvenes, educación que será aprovechada por otros países a los que emigrarán estos estudiantes cuando ya estén en condiciones de comenzar a trabajar.

Para un pequeño país como el nuestro no es fácil reponer los 40 o 50 mil emigrantes que por año dejan nuestro territorio, tampoco habría como mantenerlos ni trabajo para todos ellos, ¿Qué haríamos con un país superpoblado pero sin fuentes de trabajo?

En lo siguiente no está muy equivocado
"La educación crece. Pero al mismo tiempo se mantienen elevados niveles de segmentación educativa a nivel primario, secundario y terciario. Quiere decir que su suerte señor, no depende de si accedió o no a primaria, sino si usted accedió a la escuela de Maroñas o a la escuela de Pocitos, ambas públicas. La segmentación educativa será la principal fuente y la principal manifestación de la desigualdad social"

Estoy perfectamente de acuerdo en que el sistema de enseñanza requiere un cambio fundamental, y es cierto lo que dice, que es lamentable el nivel nadie lo duda, pero lo que no concibo es que diga que para lograr estos fines es necesario disminuir el nivel de la salud, principalmente la de nuestros ancianos como medio alternativo para lograr mejores resultados educacionales, ni que tenemos exceso de sistemas de salud, estos jamás serán demasiado, pueden estar mal distribuidos pero nunca demasiados, pero este tema no pasa por esos parámetros.

También deja flotando la idea de que deberíamos poner a nuestras mujeres a parir. Lamentablemente señor Aguiar, son las familias más pobres las que tienen más hijos, hijos que no pueden alimentar, hijos que nunca llegaran a "doctores", hijos que indefectiblemente pasarán a engrosar las filas de los desocupados, mientras las familias ricas o las que quedan de clase media o pudientes, son las que menos brazos aportan a la patria.

¿A que familia bien organizada y con medios no le gustaría tener tres o cuatro hijos? No hay nada más triste que ser hijo único, y lo digo por experiencia propia.

Además, con la situación actual en países como el nuestro no podemos darnos el lujo de traer niños al mundo en cantidades industriales, ¿para dejarles que? ¿Pobreza y miseria, o tener un día que verlos alejarse llorando?, ¡sería muy egoísta de nuestra parte!

Dice que es un gasto inútil atender decorosa y debidamente a personas ancianas porque ya no sirve para nada, entonces deberemos pensar que lo que este hombre propone es dejarlos morir o simplemente aplicar una eutanasia contemplativa.

El señor Aguiar ha perdido la brújula, estoy totalmente de acuerdo que la enseñanza es un desastre, pero no se debe a la falta de recursos, sino más bien a una idea perfectamente planificada por nuestros amos y religiosamente llevada a la práctica.

¿Porque se bajó el sistema educativo hasta niveles tan alarmantes? Por la sencilla razón de que en estos países se precisan brazos baratos para mantener el libre comercio, sin lo cual no podría funcionar. Todo está fríamente calculado dijera el Chapulín Colorado.

Pueden matar o ignorar a nuestros queridos viejos, también la gente de nuestro país puede ponerse en campaña de traer hijos al mundo, pero lo que no se podrá evitar es que la juventud se vaya luego de cursar sus estudios y que sigamos siendo un país de viejos, porque aquí no tenemos nada para ofrecerles.

Si no nos tecnificamos, si no ponemos a andar el país por nuestros propios medios poco podemos esperar de alguna empresa extranjera que decida radicarse aquí para seguir currando con nosotros. No creo en pájaros preñados.

No se trata de cantidades de hijos ni de gente, se trata de oportunidades y fuentes de trabajo, se trata de ideas, de creatividad, de soberanía, de pensar para adentro primero y para afuera después, se trata de progreso, de seguridad y bienestar, y aquí, en el Uruguay, y en América del Sur toda, mi querido sociólogo, ¿eso?... ¡es una utopía!, por lo menos mientras no se pongan los "güevos! arriba de la mesa.

Lo demás& son palabras que se las lleva el viento.

Esta esa la dirección donde se encuentra la nota.
http://www.montevideo.com.uy/cdosmil30_383_1_1.html

 
 
Informe Uruguay se halla Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
Depósito legal No. 2371 deposito Nos. 338018 ley No- 9739, dec 694/974 art. 1 inc A