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¿ Izquierda ? No.
Videntes que no quieren ver
por Pedro Corzo
Colaboración de Alvaro Kröger
Históricamente los movimientos afiliados a la denominada izquierda política han sido los de mayor sensibilidad social. Estas agrupaciones, por lo menos en teoría, han sido los principales promotores de sociedades mas justas en las que el individuo pueda disfrutar de seguridad social y condiciones laborales que satisfagan sus necesidades.
Sin embargo un sector que algunos califican equivocadamente como parte de la izquierda política cubana, aquella que favorece los viajes y el fin del embargo y que dice estar a favor de la familia, no se vincula con acciones que promuevan la justicia social, la equidad y el respeto a los derechos humanos. Nunca hacen publica su preocupación por las condiciones socioeconómicas de los cubanos en la isla, ni tampoco por la de sus iguales en el exterior. Veamos.
Cuando el gobierno de Estados Unidos aplica alguna medida restrictiva a los cubanos exiliados, ese sector demanda que se levanten las restricciones de viaje o se suspendan las limitaciones a la cantidad de dinero que se puede enviar en las remesas. Exige que no se cierren oficinas de viajes o paquetes, pero no hace mención de lo costoso que son esos servicios, y menos aun les interesa averiguar que tipo de relación existe entre las agencias que prestan estos servicios y el régimen castrista.
Este heterogeneo grupo que nunca menciona los abusos del castrismo ni se refiere a los disidentes que se pudren en las cárceles es fanática a los intercambios culturales. Consideran importante que académicos de universidades americanas viajen a la isla sin restricciones, pero no son capaces de abogar para que los intelectuales contestarios viajen a este país junto con los que representan el pensamiento oficial.
Estos activistas que critican al gobierno de Estados Unidos o a las organizaciones de exiliados, jamas cuestionan al gobierno de La Habana porque le exige a los ciudadanos un injusto pago de $ 150.00 para obtener un permiso de salida. Tampoco por una carta de invitación que cuesta $140.00. Olvidan demandar que se suspenda la multa de $150.00 mensuales a los ciudadanos cubanos que permanezca por mas de 30 días fuera del país, y menos plantear que ese ciudadano no debe perder el boleto de regreso que caduca en el mismo momento en que se cumplen los treinta días de su partida. Obvian que el individuo tiene que comprar nuevamente un boleto de ida y vuelta, algo que no se practica en otro lugar del mundo.
A pesar de lo criticos que son de las desiciones de Washington no aluden nunca a que el dólar que el trabajador cubano exiliado envía a sus familiares a la isla es devaluado. Que de cada dolar que se manda a la isla solo entrega $0.77 centavos. Eso no les importa. Tampoco mencionan lo costoso de la remesa. Deberían comparar cuanta vale enviar $100.00 a cualquier país de América Latina y cuanto remitirlo a Cuba.
Ese sector de los que están en contra del embargo y a favor del acercamiento político entre Cuba y Estados Unidos, no se refiere nunca a que el gobierno le exige a sus ciudadanos que viven en otros países solicitar visas, que se reservan el derecho de permitirle ingresar al país y que en consecuencia deben pagar, el que quizás sea el pasaporte mas caro del mundo.
No tienen presente que el gobierno de Cuba es quien prohíbe que al país se lleven equipos electrodomésticos, que también limitan el peso de los paquetes que llevan los viajeros so pena de cobrar cantidades exhorbitantes de dinero en las aduanas de la isla, y lo que quizaás sea peor, el decomiso de los bienes sin contemplación alguna.
Lamentablemente jamás consideran que las llamadas telefónicas mas costosas son las que se hacen a Cuba y que todos los tramites de viaje en la isla se deben hacer en moneda extranjera, preferiblemente el dolar, y no en moneda nacional. Imaginan estas personas cuanto se beneficiaria un ciudadano comun y corriente si el regimen levantara esas disposiciones draconianas.
Esa izquierda humanista, no se involucra en las crisis de su comunidad. Por ejemplo cuando el Exodo de Balseros de 1994, el Hogar de Transito de Cayo Hueso fue financiado y apoyado por sectores del exilio que esa izquierda califica de reaccionaria y retrograda. Otro ejemplo es que cuando fallecen personas sin recursos, muchos de ellos han muertos en la travesía en el Estrecho de la Florida, si los familiares de estos individuos no han podido costear los gastos funerarios, ha sido también la derecha anticubana la que ha asumido la responsabilidad y ha cumplido con lo que ha entendido que era su deber.
Evidentemente los compromisos históricos de este sector no coinciden con la propuesta de sus pares de otros países, salvo en lo que se corresponde a las críticas al gobierno de Estados Unidos en relación a su política hacia el régimen de La Habana. Es explicita en condenar las restricciones que determina Washington pero jamás alude a la situación de los derechos humanos en Cuba, ignoran olímpicamente los presos políticos y cualquier reclamo que ponga en entredicho a la dictadura.
Esta izquierda curiosamente favorece las inversiones en Cuba, pero mientras que el gobierno de Castro no promovió esas inversiones nunca opinaron al respecto. Obvian con facilidad la explotación a que están sometidos los trabajadores cubanos por el gobierno y los inversionistas extranjeros. Están a favor del turismo pero con las limitaciones que imponga el régimen.
La verdad es que es injusto identificar a estos sectores con la izquierda porque realmente no lo son, no tienen la sensibilidad social que históricamente ha caracterizado a esa tendencia política. Mas aún, un número de estas personas están próximas ideologicámente al sistema y consideran que lo que ocurre en Cuba es consecuencia del diferendo entre Estados Unidos y el gobierno de la isla como si la realidad nacional cubana fuese irrelevante.
Otras actuan por frustración y envidia, y no faltan quienes en busca de protagonismo. voluntariamente se vuelven colas de serpientes, pero también los hay pescadores de rios revueltos, traficantes sin escrúpulos que le facilitan carbón al fuego del castrismo.
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