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Sin anestesia
La Argentina vista por los alemanes
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El diario alemán Politik und Mitteilung (Política y Participación) publicó, hace algunas semanas, un artículo sobre la realidad argentina que da terror.
Cualquier extranjero que hoy llega a Buenos Aires se muestra extasiado ante la cantidad de gente bien vestida, los restaurantes llenos y los negocios que exhiben una cantidad de bienes de consumo que son devorados en pocas horas por los contingentes de turistas que llenan la ciudad capital de Argentina, atraídos por los precios de liquidación que ni siquiera alcanzan a la mitad o a un tercio de los valores de esos productos en Europa.
Pero este panorama es solamente un antifaz de la cruda verdad. La economía argentina se está derrumbando día a día y es probable que otra gran crisis se desate en breve plazo en este encantador país. Los signos de la nueva crisis están en el ambiente y solo es necesario mirar con cuidado. En el interior del país el 20% de los habitantes vive en condiciones de pobreza deplorables y la falta de asistencia médica en los hospitales de algunas provincias alimenta los cementerios de enfermos curables y de niños anémicos. Lo curioso es que el presupuesto hospitalario está disponible, pero no llega a la gente.
Es así que las compañías europeas, canadienses y norteamericanas han comenzado a retirar sus ganancias y a vender sus activos para invertirlos en países más estables como Chile y Brasil. Las enseñanzas de la crisis del año 2001 han prendido muy fuerte en las corporaciones extranjeras así como en muchos particulares que han sido despojados arbitrariamente de sus ahorros. Otro signo fuerte de una crisis en ciernes es la presencia de fondos agresivos de inversión, que habitualmente compran en situaciones extremas, como los que administra el financista Soros, que siguen revoloteando y creciendo sobre el cada vez más nublado cielo argentino. Detrás de muchos de estos fondos hay participaciones de funcionarios gubernamentales, esperando que las autoridades terminen de empujar a los inversores extranjeros a vender sus empresas.
Durante los últimos años el producto bruto por habitante ha trepado en una forma que envidiaríamos nosotros. Pero las cifras que da el gobierno del señor Kirchner -logradas a costa de cerrar con candado la economía con la consiguiente interrupción de la inversión en tecnología- no siempre son sinceras. El señor Kirchner está obsesionado por atesorar dólares para independizarse de los préstamos de los países desarrollados, sin tener en cuenta que la colosal estafa a los ahorristas del año 2001 en algún momento deberá ser nivelada. Las víctimas están enjuiciando al gobierno argentino y hasta hay quienes claman por el remate de bienes del estado para saldar 80 mil millones de dólares que les fueron confiscados. Los juicios internacionales avanzan día a día y hasta el mismo avión presidencial se salvó de ser incautado.
En su afán de mantener stock de divisas fuertes, el gobierno argentino emite mensualmente bonos pagando intereses usurarios, que triplican los pagados internacionalmente por los países equilibrados. El presidente Chávez de Venezuela en acuerdo con grupos financieros vinculados al gobierno argentino, es el mayor comprador y se intenta así dar una buena imagen en Argentina, pero la compra recién se concreta cuando él tiene asegurada su reventa en el mercado secundario.
En realidad la economía de Argentina, a diferencia de Chile y Brasil que captan cada vez más inversiones, se está saliendo de madre rápidamente. Impuestos a las exportaciones con la consiguiente menor entrada de divisas fuertes y atraso tecnológico, el abandono de los mercados mundiales que costó un duro esfuerzo abrir, el despilfarro de los dineros públicos con cada vez menor superávit fiscal y la inflación creciente que la cumbre gubernamental trata de disimular alterando los índices oficiales están creando las condiciones para una nueva explosión. Los gobernantes argentinos hacen un rito de la confiscación a particulares cuando la situación se pone crítica. No han aprendido de experiencias anteriores.
Pero el despilfarro de los dineros públicos ha servido para comprar adhesiones. Un grupo de fuertes empresarios argentinos han conseguido salir de la quiebra de 2002 y vender sus empresas poniendo el producido a buen resguardo. Ahora el negocio pasa por los subsidios y las prebendas monopólicas que el gobierno argentino otorga.
Mientras tanto el Banco Central, que viene a ser lo mismo que la Reserva Federal en los Estados Unidos, emite dinero a discreción. En este curioso país, que ha tenido una presidente que todos conocían como "Isabel" cuando su verdadero nombre era María Estela Martínez, al presidente del Banco Central –Juan Martín Pérez- también se lo conoce por su alias: Martín Redrado. Este señor residió varios años en Estados Unidos trabajando para varios bancos de una actuación sospechosa.
La realidad es que los grandes grupos inversores de Europa y Estados Unidos omiten invertir en Argentina donde el Sr. Moreno, un funcionario muy cercano al presidente Kirchner los atiende con revólver sobre la mesa. Más aún, varias veces han sido amenazados con la expropiación de sus activos en Argentina a efectos de mantener una estabilidad de los precios la cual es ficticia.
Últimamente los ahorristas argentinos han comenzado a comprar divisas, que no depositan en los bancos considerando la mala fama lograda por las cuantiosas estafas del año 2001 en la cual se vieron implicados la mayoría de ellos. Los grandes empresarios argentinos han hecho de la corrupción la fuente de descomunales ganancias lo cual les permite exhibir holgados balances.
El clima político se enrarece con luchas por espacios de poder que son cada día más feroces. El presidente ha dejado herida mucha gente, que espera el momento oportuno para devolverle las atenciones. Muchos esperan verlo preso, como le sucedió al presidente Menem tras abandonar el poder, ya que los jueces amigos no son ninguna garantía una vez que los ataques comienzan.
Un reciente informe de la Asociación de Bancos Suizos que merece bastante credibilidad da una cifra de 7.600 cuentas abiertas por argentinos en los bancos de Suiza, Luxemburgo y Caimán. Otra guarida fiscal poco nombrada pero muy activa en lo que se refiere a inversiones de argentinos es el estado de Delaware, en los Estados Unidos, donde los "holdings" se venden empaquetados.
En los últimos tres años han aparecido alrededor de 1.200 compañías fantasmas de propiedad de argentinos. Las Agencias de Investigación de ese país han puesto la lupa apuntando hacia los supuestos accionistas de tales corporaciones que en algunos casos superan los 50 millones de dólares. Es probable que algunos funcionarios de gran empaque tengan que cumplir con las leyes de los Estados Unidos en materia fiscal y justificar el origen de los fondos los que siempre han eludido el control bancario para la transferencia de fondos.
Por otra parte los principales periódicos ejercen una tibia crítica sobre los actos de gobierno pues temen perder la publicidad oficial que les deja jugosas ganancias y prácticamente todos los canales de televisión están copados por comentaristas adictos al poder.
Hace tiempo que los gobernantes argentinos han decidido sustituir la diplomacia clásica por la de las trompadas. Cuando hace casi dos años visitó el país el primer ministro ruso, por conveniencias políticas el gobierno argentino provocó un incidente serio con un diplomático de ese país, que recibió serios golpes y terminó con la mandíbula fracturada. Salvo el presidente de Venezuela, asiduo visitante de la "Casa Rosada" y mentor ideológico del señor Kirchner, todo mandatario extranjero, o no es recibido -como le ocurrió al presidente de Vietnam- o es desairado como pasó con el presidente de Pakistán o con la reina de Holanda. Muchos terminan vapuleados o con reproches y el presidente Kirchner ya se ha peleado con sus colegas de Chile y de Uruguay -dos países limítrofes- y tanto el presidente de Brasil como el primer ministro español han recibido consejo de sus asesores de tomar distancia y de estar prevenidos. El mundo ha comenzado a aislar a la Argentina que ni siquiera la considera en la lista "países de economía emergente".
Los tres poderes del Estado que la Constitución Argentina presenta como pilares del Estado son manipulados por el señor Kirchner con mano de hierro, conjuntamente con los privilegiados miembros de la Asociación Industrial Argentina y los sindicatos liderados por el Sr. Moyano, que son verdaderas mafias con dirigentes enriquecidos, que gozan de una parte substancial de la gran torta que es el presupuesto. No obstante, la Corte Suprema ha dado señales de querer mantener cierta autonomía del poder presidencial y algunos pocos ven en ello una esperanza. Sin embargo, las gestiones del más estrecho entorno presidencial que consiguieron recientemente apartar al anterior Jefe de Gobierno de la ciudad autónoma de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, de la causa seguida por la muerte de casi doscientos jóvenes en el incendio de una discoteca que funcionaba al amparo de la corrupción que generó su gestión, es un hecho por demás preocupante, que contrarió a varias entidades de derechos humanos comprometidas en lograr justicia en esta causa.
Durante 10 años Argentina sufrió las consecuencias de una guerra civil entre tropas de las Fuerzas Armadas regulares y los auto-designados "guerrilleros" o "combatientes" que cometieron muchos asesinatos, incluyendo mucha gente inocente y miembros de sus propias filas que quisieron desertar. Esta guerrilla fue drásticamente eliminada por las tropas regulares con metodologías inaceptables.
Treinta años después muchos de esos mismos guerrilleros tienen en sus manos los factores del gobierno, pero ya frustrado el ideario de transformar a Argentina en un satélite de Cuba y sin un proyecto político más allá de perpetuarse en el poder, se dedican simplemente a enriquecerse.
El desmantelamiento de las fuerzas armadas ha alentado expectativas en Chile y en Brasil y los negocios de contrabando de armas y de droga preocupan seriamente a EEUU.
Entre los verdaderos cerebros detrás de la autoridad presidencial se cuenta Horacio Verbitsky, referente argentino de una gran logia con sede en Alexandria, Estados Unidos, y agente vinculado a los servicios secretos israelíes. Este influyente personaje ha elegido no tener mayor aparición pública y prefiere moverse desde las sombras.
¿Qué pasará con la Argentina? Muchas especulaciones se manejan al respecto, pero pareciera que los problemas recién comenzarán a avizorarse al terminar los primeros 100 días de gobierno de la esposa del actual presidente, quien siguiendo una decisión de alcoba lo sucederá en el gobierno a partir de octubre, circunstancia ésta que ya se da por hecho y que los mercados también han descontado.
Autor: Hans Edelhausen
Fuente: Diario alemán Politik und Mitteilung (Política y Participación)
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