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Unas de las condiciones esenciales para conocer algo, es tener o buscar información. A partir de la información obtenemos conocimiento.
Desde hace casi cuatro años que el Circulo Policial del Uruguay está realizando una tarea seria, profesional, y tenaz, de brindar información “no oficial” sobre la Policía.
Buscamos que la sociedad toda conozca de alguna forma a una Institución tan querida y sentida para los integrantes de nuestro Círculo, que por supuesto somos policías.
Por eso y con el apoyo de empresas como el Diario Ultimas Noticias, que nos han apoyado desde siempre, hemos ido instituyendo este espacio de opinión policial y fuente de conocimiento para quienes se tomen el trabajo de intentar saber que opinan libremente los policías.
Como sabrán los policías en actividad tienen prohibido realizar declaraciones a la prensa, y no es el momento de analizar si eso es legal, oportuno y pertinente o no.
Pero con nuestro Circulo Policial, al igual que con el resto de la Instituciones Sociales de la Policía, se da la situación de que si bien los socios de cada una de ellas son policías, las mismas se conforman legalmente en un ámbito civil, absolutamente independiente de cualquier institución estatal oficial, como puede ser el Ministerio del Interior o la Policía en si misma.
Y es desde esos ámbitos civiles, en que los policías podemos y debemos expresar con respeto nuestras inquietudes, nuestros reclamos, nuestras vivencias y nuestras necesidades.
Lamentablemente, no todos tienen clara tal situación, y solamente se hacen escuchar quienes realmente lo han entendido.
Estas limitaciones que tiene el personal policía, -reiteramos sin entrar a considerar la legalidad de las mismas-, también los condiciona como funcionarios públicos especiales.
Y es bueno que la sociedad se entere de lo que sienten y opinan los policías. Claro que cuando uno tiene libertad de hablar, y dice la verdad siempre a alguien va a molestar. Por eso es que desde la visión de las autoridades políticas nos perciben como opositores, cuando nada está más lejos de nuestra posición.
Pero lógico, nosotros decimos cosas que quienes están cerca de las autoridades no pueden o no quieren decir. Lo nuestro choca y es más fácil atrincherarse, y asumir una actitud defensiva, que escuchar “la otra campana”.
Tenemos mucho para aportar y colaborar, pero también tenemos mucho para criticar. Tal vez lo mejor sería un equilibrio, porque tampoco somos obsecuentes.
Mientras tanto no nos quieren escuchar y se enojan cuando nos leen. ¿Que le vamos a hacer?
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