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Clínica bajo lluvia
Dr. Enrique Rimbaud
Decano de la Facultad de Veterinaria
Managua - Nicaragua
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El sábado nos tomó por sorpresa& el cuerpo sobre la cama no tiene intenciones de levantarse, es mucho el cansancio de estas últimas dos semanas, aunque la mente le ordene, él no hace caso&
Desde la ventana, el olor a jazmines penetra y te acaricia, tornando el aire pesado pero agradable&
Ayer se fueron los últimos visitantes, es lo que tiene de bueno y de malo los eventos, los amigos llegan, y comparten contigo un periodo no muy prolongado de tiempo, pero cuando se van, dejan un espacio abierto en el corazón& Alfredo, Enrique y Rocío, tres grandes amigos mexicanos, fueron los últimos en irse, estuvieron quince días con nosotros poniéndonos al día con el mundo y con la ciencia, se van a extrañar& en este último seminario nos visitaron amigos de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Israel y México.
El reclamo de los animales que quieren salir a orinar y comer, me jala de la cama finalmente, y luego de alimentar los animales y abrirles las puertas, me doy un baño y voy hasta la universidad& allí ya me estaban esperando un grupo de estudiantes, dado que mas allá de que fuera sábado, hoy teníamos organizada una Jornada de Atención a Caballos de Carretoneros, en la tónica que les hemos comentado, de ir mismo donde viven los Carretoneros y los mas entusiastas en este trabajo de extensión, asistencia y servicio a la comunidad, son los mismos estudiantes!!!
Cargamos la Unidad Veterinaria Móvil, y nos fuimos con Xochilt, una de mis profesoras, y los estudiantes hasta el Reparto Shick, un lugar muy mentado por la prensa por sus pandillas, y riñas violentas&
Llegados al Reparto Shick, con un toldo donde pusimos la camioneta de culata, bajamos dos mesas, llenamos unos baldes de agua y organizamos rápidamente nuestro hospital de campaña, lentamente, comenzaron a llegar los carretoneros, con sus carros de madera, tirados por caballos que no conocen de felicidad y buen trato, se fueron formando en dos filas, para que los atendiéramos, al mismo tiempo que en forma improvisada, se formó una tercer fila de dueños con sus perros chapiollos, sin raza y sin historia, a los que también dimos atención&
Vacunando los caballos contra Influenza Equina y los perros contra la Rabia, desparasitando y vitaminando ambas especies, conversando con los dueños sobre como tratar los animales, como mejorar los aperos para que no lastimen los caballos, curando heridas y tratando casos clínicos, fuimos pasando la mañana&
Cuando levanto la vista, el espectáculo era insólito, la calle obstruida por los carretones, carretoneros ordenando el tránsito para que pudieran pasar los vehículos, rodeados por gente, caballos y perros, con un horizonte de casas de latón, cinc y plástico negro, dos ventas trabajando a media máquina, y barro por doquier&
Siempre me he preguntado como nunca nos ha pasado nada yendo con muchachos estudiantes de universidad privada a los lugares mas pobres de Managua, cuando les digo donde vamos, todos se espantan, - que son lugares peligrosos, violentos, que como nos animamos a ir allí& -, pero nunca nos pasa nada, recién hoy me doy cuenta que a cada lado que vamos, hay cuatro o cinco personas que se repiten, y que no están con ningún caballo, cada vez que hay que sujetar un caballo bravo ellos aparecen ayudando, dándome cuenta recién hoy que es una especie de guardia dispuesta por los propios carretoneros para ayudarnos con los caballos y mantener el orden, alejando a tamales y seres violentos&
La misma sociedad protege a quienes los ayudan& es algo edificante y ciertamente maravilloso&
Para los estudiantes, el choque cultural es grande, el trabajo intenso y azaroso, pero no aflojan, mostrando la fibra de que están hechos, trabajando sin descanso hasta el final, y mostrando alegría por lo que están haciendo, sintiéndose útiles&
En un país donde más del 75% de la gente vive con menos de veinte dólares mensuales, en condiciones de pobreza, la solidaridad debe ser una premisa, una solidaridad sin promesa de recompensa, nadie los premia, nadie les da puntos, ni certificados, lo hacen porque lo sienten y eso es lo correcto, descubrir la importancia de los valores éticos haciendo&
En medio de la jornada, se avienta a llover como solo llueve en Managua, formándose ríos de agua y barro que vienen desde las casas del barrio& nos miramos& y sin intercambiar palabras nos acomodamos como pudimos y seguimos trabajando sin parar, si la gente no se movía y se aguantaba bajo la lluvia el turno para la atención, porque íbamos nosotros a parar si ellos se mojaban, así que seguimos, transformándonos al rato en monumentos de barro, empapados, pero con todas las ganas&
Al rato paró, y de los caballos y de nuestros cuerpos se desprendía un vapor humeante, como si hubiéramos sido teas ardientes momentos atrás, la escena era muy particular, médicos y pacientes humeantes, chapoteando en el barro líquido&
Al mediodía, cuando terminamos, habíamos atendido setenta caballos y treinta perros&.
La próxima será en Ciudad Sandino& ya les contaré&
Abrazos para todos
Enrique