Año III - Nº 151 - Uruguay, 07 de octubre del 2005

 
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El juego el cigarrillo y el alcohol
* Luis Tappa

 

Está comprobado que cuando mayor es la pobreza, mas se recurre al juego; la esperanza de "agarrar" unos pesitos que vengan de arriba hace que la gente se arrime a las ventanillas o mesas de juegos de azar, sea cual sea el sistema.

Por ahí tenemos la lotería, la quiniela, la tómbola, el cinco de oro, las maquinitas traga monedas, la ruleta, los naipes, y hasta las carreras de caballos, un montón de casinos estatales y particulares, el juego de la cédula y... ¡me debo de olvidar de algunos cuantos!

El caso del juego de la cédula es insólito, 5 o 6 millones de números de cédulas de identidad, de los cuales la gran mayoría, no están, pertenecen a personas fallecidas, gente que está fuera del país, o menores de edad, pero todos esos números juegan igual, o sea una posibilidad contra 5 o 6 millones.

Que yo recuerde, creo que en los años que hace que se lleva a cabo este "sorteo", solo una vez alguien ganó el premio gordo, si es que le podemos decir gordo a esa cifra que te ofrecen, cuando las posibilidades son tan remotas.

Como nunca nadie le "pega" se le agregó premios secundarios para seguir justificando la presencia en pantallas del juego, la llamada para anotarse cuesta cerca de 100 pesos que te agregarán a la factura telefónica, Antel también gana con sus famosos 0900.

No tengo la más mínima idea de cuantas llamadas se recibirán, pero deben de ser muchas.

¿A quién se le ocurrió semejante cosa? ¡Yo por lo menos no lo se! No conozco a los que están detrás de esta maravilla.

La quiniela, a pesar que se juega contra 9, 99 o 999 posibilidades, de acuerdo al modo, paga muy poco si se acierta el primer premio, pero aparte también condicionan los números; si hubo un acontecimiento muy importante al que se puede asociar con un número, no se lo puede jugar o lo limitan, si un número o varios hace mucho que no salen, tampoco se puede jugar o también lo limitan, si llega una fecha determinada lo mismo. Hay que jugar a los números que ellos quieren.

En cambio, en la lotería, estas jugando un número contra 25.000, según el sorteo, no contra 6 millones.

Todos estos juegos son una estafa al infeliz que se juega unos pesitos de su pobre sueldo con la esperanza de sacar algo para ir tirando, porque este tipo de juegos en su mayor parte se nutre del pobre, muchos se juegan los pesitos del pan y la leche con la flaca esperanza de salvar parte del mes.

Lo anterior es totalmente real, hoy hay quiniela todos los días, pero hace unos años eran dos por semana, recuerdo al almacenero de mi barrio que aseguraba que los días de quiniela se vendía menos pan y menos leche. Mientras tanto, un poderoso grupo de financistas, que están detrás de todo esto, se llenan de guita,

El juego, la droga y el alcohol son los males que embrutecen a la sociedad, dentro de la maldición que es el juego, lo más honesto sin duda debe de ser la ruleta, pero la ruleta del estado, la francesa, la de un solo 0, la que se juega a la vista y contra 36 números o contra 2, como se quiera; pero de cualquier manera vas a "marchar" hermano, podrás tener un día de suerte e irte del casino con unos "mangos", pero inevitablemente los volverás a dejar, engolosinado, sobre el tapete verde de una ruleta, porque a la larga, siempre te va a ganar.

El juego no se invento para que ganes vos, o yo, se inventó para la "gilada" que piensa que se les puede ganar.

Muchos terminarán presos o arruinando la familia, cuando desesperados, saquen dinero de donde no deben para seguir jugando.

El estado alienta esto y todos los días aparece un juego nuevo, legal, debidamente autorizado.

Lo mismo pasa con el alcohol y la droga, los que ganan son los que venden, como en el juego los que tallan, ellos no irán presos después que alguien se mande alguna "cagada", de esas de mi flor.

Arrecian las campañas contra el cigarrillo, pero no veo que se haga nada contra el alcoholismo. Cuando mucho, el conocido "Si bebe no maneje", pero este es el menor de los males que produce el alcohol.
La destrucción sistemática de familias, agresiones y muertes provocadas por los humos de alguna bebida espirituosa están a la orden del día, el daño moral que produce el alcohol es peor que el daño físico que nos hacemos pitando.

Nadie "toma" por el solo gusto de saborear, las bebidas blancas en realidad son asquerosas todas, se toma para sentir el efecto del alcohol en la sangre y en el cerebro, unos más, otros menos, pero todos por lo mismo.

En los sanatorios psiquiátricos la mayoría de los enfermos son producto del alcohol, más que de la propia droga. El tabaco produce cáncer de pulmón, el alcohol de hígado (cirrosis) ¿entonces?

Con el cigarrillo nos hacemos daño nosotros mismos, con la bebida a nosotros y a los demás, son muchos más los dramas en el diario vivir y en el seno de cualquier familia que las muertes ocurridas en las carreteras, por esta causa.

El consumidor... ¡solo el consumidor y su familia pagarán los platos rotos!

Y no crea el lector que hablo por hablar y que soy un santo, también fui habitué en la ruleta, conozco de "carpetas" y he chupado como una esponja, mis años mozos fueron muy agitados... ¡Puedo hablar con propiedad!

Hay quienes piensan que el juego y el alcohol es cosa de machos, y las carreras de caballos para gente piola y canchera con reminiscencias gardelianas.

¡Pobres...!