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No preguntes lo que tu país te puede dar, sino lo que tú puedes darle a él.
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Año V Nro. 372 - Uruguay, 08 de enero del 2010 |
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Mientras la temperatura de la Tierra aumenta, los líderes del mundo permanecen “muy frescos” ante la problemática y se dan el lujo de aplazar decisiones y medidas concretas para evitar que nuestro planeta, nuestro hogar, colapse en un tiempo relativamente corto. La miopía de los líderes mundiales quedó en evidencia en la Cumbre de Copenhague, en Dinamarca, donde la retórica y las falsas promesas se mantuvieron a la orden del día, mientras los responsables se dedicaban sólo a hablar de política, pero no relacionada con el medio ambiente. Nadie se comprometió a frenar la emisión de gases en el planeta, principal causa del calentamiento global, la única determinación que se tomó fue que en enero del 2010 se tomarán medidas a mediano plazo, es decir de cara al año 2020, año en el qué obviamente la problemática será más grave. Durante las dos semanas de la cumbre, los países en vías de desarrollo, que serán los principales afectados con el efecto invernadero, llamaron la atención de las potencias, pero los oídos siempre fueron sordos y únicamente se dieron actos protocolarios entre los mandatarios asistentes. Si bien no hubo nada en concreto, por lo menos se comenzó a gatear en el tema como lo manifestado por las naciones que conforman la Unión Europea, las cuales acordaron firmar de manera reacia el acuerdo alcanzado en una cumbre de 120 líderes por Estados Unidos, China, India, Sudáfrica y Brasil, que se espera se convierta en el primer pacto climático desde el Protocolo de Kyoto en 1997. Pero siempre se navegó sin brújula, sin elementos concretos que garantizaran la rebaja, por lo menos, de dos grados centígrados, al efecto invernadero en el mundo. El acuerdo que se pretendía lograr en la capital danesa y que surgió a medias, no cuenta con dientes, en la medida en que no tiene valor jurídico, es decir que no habrá manera de castigar a ninguna nación que lo incumpla. Lo que me parece más irónico es que el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, dijera que esto fue un paso significativo, cuando es absolutamente evidente que lo acordado a medias no sirve para nada. Existen muchos temas que se quedaron en el tintero y que no tuvieron resolución concreta por parte de los asistentes a la ciudad de las sirenas. No se pusieron la mano en el corazón países como China y Estados Unidos, los cuales ocupan el primer lugar en la emisión de gases tóxicos en el mundo y que mantienen una aparente ausencia de conciencia de lo que requiere el planeta. Otro elemento adicional es la carrera nuclear donde naciones como Corea del Norte, Irán, Estados Unidos y Rusia mantienen una producción a gran escala de elementos contaminantes. Además mantienen sus pruebas balísticas sin que nadie en el mundo les pueda decir algo. Al final de la cumbre hubo pronunciamientos fuertes por la manera en que se llevó a cabo el encuentro. Pierre Radanne, consejero climático para países africanos y observador de estas negociaciones, solamente se limitó a decir “es un fracaso de Naciones Unidas”. Muchos atinaron a decir que las grandes potencias no han tomado conciencia de lo que se avecina y ni siquiera se han puesto a pensar seriamente cual es su papel de líderes mundiales, porque como van las cosas y si no se toman medidas concretas y a tiempo, los próximos años la humanidad sufrirá cada vez más hambre, desastres naturales y guerras como consecuencia de la problemática del cambio climático. Aquí es cuando hay que poner el grito en el cielo y decir que se hace necesario que se tomen medidas concretas y no a medias, parece ser que estamos viviendo una especie de carpe diem, en la que sólo nos interesa el ahora y que no pensamos en el futuro, quizá no el nuestro sino el de las futuras generaciones que van a heredar un planeta moribundo. Estas generaciones nos pasarán la cuenta, por no haber tomado medidas cuando aún era posible, por lo que se hace necesario que toda la humanidad insista en la necesidad de tomar conciencia de la necesidad urgente de acuerdos. Por lo pronto el fracaso se lo endosamos a la Organización de Naciones Unidas (ONU) y a su Secretario General el coreano, Ban-ki Moon, por la falta de capacidad para establecer criterios entre las naciones participantes en la Cumbre de Copenhague que lograsen un acuerdo que permitiera empezar a ver el futuro de la humanidad con más optimismo. ¡Hasta el próximo encuentro…!
© Lic. Washington Daniel Gorosito Pérez para Informe Uruguay
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