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VOTO DESDE ALLAAAAA, LEJOS.
Sigue controvertido el tema del voto consular y el voto epistolar, que, gracias a esta corresponsal y su experiencia, sabemos, si hemos prestado la debida atención, que son dos cosas diferentes. Instructivo, e interesante.
Descarga, la apreciable corresponsal, una contundente observación, un certero palazo a los funcionarios "diplomáticos en destino, han venido achicando funciones para dedicarse a pasar unas lindas vacaciones quinquenales muy bien remuneradas en cualquier lugar del mundo."
Cierto es, cierto es, que he visto a unos cuantos actuar así, y aun peor. Los consulados o embajadas que abren un par de horitas por día,..... o por semana. Los que, según se murmura, yo no tengo pruebas, llevaban a cabo todo tipo de maniobras y reavalúos en beneficio del bolsillo propio, haciendo mal uso de los privilegios diplomáticos, los que abusaban de la valija diplomática, alguno que otro que reunía a los ciudadanos residentes en su distrito, pero lo hacia en casa de alguno de ellos, no en la suya propia, y sabia, con toda discreción, y por vía indirecta hacer saber que solo podía beber Chivas o de a.C. para arriba, y que, lógicamente, no alcanzaba con una botella, así que..... vamos trayendo...!!!!. O aquel otro, que a fuerza de codos y rodillas, y ósculos (justamente allí), fue bendecido con su nominación de cónsul en un puesto no demasiado lejos de la frontera, y quien, según el decía, "llenaba la valija del auto (diplomático) con hielo y camarones, y venia a venderlos dentro del país... y bueno, cada uno se rebusca como puede, y el hombre tal vez sabia que la bonanza no le iba a durar toda la vida.
Sin embargo, seria injusto no mencionar que también existen algunos - tal vez no muchos - de los otros; de aquellos que conocen perfectamente su misión y la cumplen, y con creces, excediendo los límites de lo que se espera de ellos. Hubo, ya hace años, un diplomático nacional en Managua quien, estando yo de paso por trabajo, (fui por 3 días y me llevo 19) fue, no solo una ayuda invalorable para el trabajo, sino también, un apoyo moral, al punto que todavía, años después, conservamos el contacto y la amistad. Todo esto sin olvidar al Cónsul Honorario que cubre este distrito desde hace años, quien mas que Cónsul puede llegar en ciertos casos y situaciones particularmente serias, a ser una Madre Postiza. Uno de los pocos, supongo, que debe perder dinero con el nombramiento. Como siempre, hay de todo, por todos lados.
Muy interesante la información acerca de la falta de privacidad del voto consular, epistolar, o bauticémoslo, " voto remoto", así como de la precariedad de su validez, dependiente de la integridad de los funcionarios públicos. La verdad es que no tenia ni idea de semejantes falencias de sistema. Pero, viviendo, escuchando y leyendo, se aprende.
Me extraña un poco el punto de vista expresado mas adelante, acerca de quienes merecerían o no ejercer el "voto remoto". La amable corresponsal parece que logra distinguir dos tipos de uruguayos en el exterior, uno, para ella, no merecedor del voto y otro si.
El primero tipo, quienes deberían ser privados de tal derecho, estaría conformado por aquellos que " han emigrado siempre -y lo siguen haciendo- con miras a mejorar su situación económica y ejercer, en muchos casos, los oficios y/o profesiones para los que se prepararon vocacionalmente y acá no lograron desempeñar por razones de pública notoriedad." y los otros, merecedores de ejercer su privilegio cívico, son aquellos "emigrados que se fueron involuntariamente, por el solo hecho de no compartir las ideas impuestas por un gobierno de facto que los acosó," y, para que no haya ningún tipo de dudas se expresa, explícitamente: "A esos y sólo a esos, creo que les asiste el derecho de emitir su voto desde donde estén."
Un poco férrea la división, se me antoja. ... haciendo patente, la autora su desagrado por aquellos a los que, les ha ido bien, y que , con dudoso gusto, expresan criticas o hacen comparaciones, que, justificadas o no, verdades o no (y tal vez mas dolorosas en caso de ser verdades) son, indudablemente, poco delicadas y, obvia y justificadamente, odiosas a los oídos de la autora. Pero, a veces, no por ello, menos verdad.
Entiendo entonces que se propone que el factor decisivo para tener el derecho al voto seria el motivo que origino la emigración, tal vez modulado (negativamente) por el éxito económico y su tendencia a comentarios impertinetes y molestos.
Es mi experiencia que una ínfima, minúscula minoría, por no decir nadie, de los que se han ido, se fueron porque quisieron, por puro gusto o antojo de irse. Nadie, repito, nadie que yo conozca, se va de la tierra de donde nació y se crió, "para pasarla bien".
Con el correr del tiempo, el dolor, la laceración que implica abandonar parte de su pasado, de su persona, podrá tornarse un poco mas sordo, podrá convertirse en un carcelero aceptado, pero nunca desaparece. No será, como en los primeros años, si, años, en que uno suena que esta soñando que se fue, pero que, en realidad no se fue, para despertarse y tomar consciencia que la verdad es que se fue, y en ese momento, como todas la mañanas, al abrir los ojos a la realidad, regurgita acido estomacal ... independientemente de si ha tenido o no algún éxito relativo, o resonante, o ninguno.
Y se bien en carne propia, y ajena, que, por mas que pasen los años, el sueño de volver no muere hasta que no se para el corazón.
La corresponsal, que paso sus últimos 23 años de vida laboral como empleada publica, en el MRREE, tendrá muy buenas razones fuentes y motivos para endilgar a aquellos que han sido exitosos con todos los defectos, subdefectos y pecadillos derivados de la arrogancia y la soberbia, así como para adornar a quienes, desde su punto de vista, son merecedores del voto, pero no económicamente exitosos, con las ciertas virtudes de la frugalidad, la diligencia laboral, el ahorro y una abundante procreación. Pero ni tanto, ni tan poco, no? Tal vez un poco polarizada la visión?
Se extiende, además en el articulo, el periodo de emigración forzada "desde 1973 hasta hace unos pocos días." En esto también me tomo de sorpresa. A mi entender, se volvió a la vida institucional en 1985, y ya hace años, había en el gobierno, senadores y diputados que habían militado en las filas de los Tupamaros, con lo que, supongo, quien quisiera volver, podría, si es que se había ido por motivos de persecución oficial exclusivamente.
Un punto que también me llamo la atención, de carácter histórico y que, hizo que en las brumas de la memoria me suene una campanita fue :"no ocurriera lo mismo que en el 71, donde por primera vez en la historia uruguaya se violaron urnas " ...Cuenta el autor uruguayo, D. Juan Carlos Pedemonte, hace muchos años cónsul uruguayo en Hong Kong y Seúl, que en 1875, durante las elecciones, como las cosas no iban muy bien, el coronel Pancho Estrella (?) pateo las urnas, creo que frente a la catedral, y allí empezó D. Lorenzo Latorre. Si alguien lo puede confirmar, se agradece.
En suma, coincido con la autora y con Kroeger, por aun otras diversas razones, que no debe de existir el voto consular.
No estoy de acuerdo con la autora en que haya dos clases de uruguayos en el exterior, unos más merecedores que otros en el campo de los derechos cívicos. Independientemente de los motivos del exilio, y del grado de éxito, que dicho sea de paso, ese éxito, relativo siempre, es, en la mayor parte de los casos producto de enormes sacrificios y muchísimo trabajo, ya que, fuera de nuestro Uruguay, hay muy pocos puestos públicos.
Saluti, abbraci
IL Navigante
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