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¿Qué es lo que pretende
Andrés Manuel López Obrador?
¿Llegar a ser presidente a la fuerza? |
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por Carlos Caggiani
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Resulta imposible pensar, que una persona que pueda llegar segundo en una carrera política como la de la presidencia de la República Mexicana, se torne en un revoltoso tratando de fraudulentos al comité electoral del país.
Es inconcebible que siga insistiendo y haciendo manifestaciones que perjudican a la patria que según dice, tanto quiere.
Las pérdidas millonarias que esto acarrea, son sufridas por ese pueblo al que dice querer tanto y sigue insistiendo en algo que no se le va a dar. No se le va a dar, porque simplemente perdió la elección y en su fanatismo, que se puede asociar con el fanatismo de la abundante ideología izquierdista /extremista, no acepta su derrota demostrando ser un mal perdedor.
Algo similar pasó en los Estados Unidos, cuando una muy apretada elección le dio el triunfo a George W. Bush ante su oponente Al Gore.
Hasta el día de hoy, los oponentes de Bush en el exterior, no en los Estados Unidos, siguen vociferando un fraude que no existió.
La reacción de esa elección fue una reacción profesional y con buena ética política de parte de Gore y los que lo votamos, que no tuvimos problemas en aceptar la derrota y respetar la decisión del comité electoral de este país.
La acción tomada por López Obrador, lo presenta ante el mundo como un ejemplo de una persona irracional, fanática y dentro de todo, poco inteligente.
Es por demás interesante, ver como actúan ciertas personas de la extrema izquierda o comunistas, en comparación con los demás políticos del mundo. Podemos decir que se llaman gobiernos revolucionarios no porque quieran gobernar diferente si no por que asocian la revolución con el grito, la fuerza, la pobre expresión, el discurso bruto, la vestimenta... en fin, una escena teatral o de circo, en el tablado de un mundo en donde los demás progresan y ellos fracasan.
Lógicamente, podemos observar también quienes son la mayoría de sus seguidores, gente de pueblo sin mucha educación y entusiasmados por promesas de futuro.
Se ha llegado a esta situación, por que estos países han estado tan mal gobernados por gobiernos de derecha, y las personas quieren un cambio. El problema es, que los de extrema izquierda no gobiernan con inteligencia sino con ideología y fanatismo y no es la manera de obtener lo que el país necesita. Por otro lado, ha quedado demostrado que los gobiernos no extremistas, aunque sean de izquierda pueden hacer negociaciones con el mundo exterior, atrayendo empresas internacionales que invierten, traen tecnología y crean puestos de trabajo.
Aparentemente y por lo demostrado, Andrés López Obrador es por demás extremista y con su revolucionaria actitud quedó claro que no era la mejor opción para México.
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