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Hablando con el tá
De todo un poco y mucho más
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por Graciela Vera Periodista independiente
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CONVERSANDO CON RÓMULO CORREA,
PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE URUGUAYOS EN CATALUÑA

Los tratados de 1870 y 1992, el destino de los informes entregados confiadamente a nuestros consulados por muchos compatriotas, el desarraigo y la pujanza o lo que somos y lo que queremos ser los uruguayos en España fueron algunos de los temas tratados en una distendida conversación con Rómulo Correa, presidente de la Asociación de Uruguayos en Cataluña.
Una charla en la que cambiamos el mate por la taza de café pero que igual fue generosamente matizada por los tan nuestros ‘tá’. Es que como bien dice Rómulo, los uruguayos pasamos desapercibidos en España….’hasta que abrimos la boca’.
SÓLO FALTA UNA SENTENCIA DEL TRIBUNAL SUPERIOR
¿Pero realmente podemos esperanzarnos en esa sentencia?
El Tratado de 1870 no necesita de ninguna sentencia para ser legal, quizás la Administración española necesitase de ella para cumplir lo que por ley debería ya estar aplicando pero…, resulta obvio que la primera pregunta se refería a la situación de las negociaciones sobre el archifamoso Tratado.
Rómulo Correa: - En realidad estamos hablando de que hay 150 sentencias, cinco de tribunales superiores que fallaron a favor de él, además para la aplicación igual a la que tienen Chile o Perú falta solamente una sentencia de Tribunal Superior.
Ahora que en esto tienen que jugar algunos elementos que incluyen determinaciones más que nada políticas; estamos hablando de que hay dos gobiernos que tienen una afinidad ideológica comprobada, por lo tanto debe haber una voluntad política que solucione un tema y, obviamente ya no tendríamos que seguir resolviéndolo uno a uno (caso a caso) por la vía judicial.
No duda al afirmar que la resolución de este tema es un asunto que debe llegar a lograr las mismas condiciones de chilenos y peruanos, o sea, la condición de nación más favorecida y en el marco estricto respecto al principio de reciprocidad que también se trató en 1992.
Y explica porqué no se pueden presentar unificándola en una, las demandas de varios uruguayos, pero nos da otra solución que quizás ayude a conseguir lo que todos ansiamos.
R.C. – Colectivamente no se pueden presentar porque no existen los juicios colectivos ya que las solicitudes son individuales; lo que se puede hacer es, en un mismo día presentar muchas demandas.
Es lo que ya se está haciendo en algunos lugares, por ejemplo Tenerife y lo que nosotros comenzaremos a hacer a partir de octubre…. ésto forma parte de nuestra estrategia futura.
UN RECURSO de CASACIÓN QUE POCA AYUDA NOS APORTARÁ
R.C. - Es necesario tener claro que fue lo que presentó la Administración.
Se ha hablado (poco pero se ha hablado) del recurso de casación que el Gobierno español interpuso ante el Tribunal Supremo de este país después que cinco Tribunales Superiores de Comunidades Autónomas dieran la razón a uruguayos en cuanto a sus derechos sancionando la vigencia del Tratado de 1870.
En realidad, del recurso en cuestión se comenzó a hablar cuando en mayo pasado el secretario general de la cancillería uruguaya, José Luis Cancela, luego de aceptar lo que España quiso que aceptara en la primera y única reunión de la Comisión de Alto Nivel creada a instancias de la Comisión de Asuntos Internacionales del Congreso de Diputados de España para dilucidar el diferendo sobre la aplicación de Tratado de 1870 (que está explícitamente impuesta en el Tratado de 1992, más allá de que –y seamos objetivos – en todo este tiempo ni el gobierno de la península ni el nuestro se hayan esforzado en constituirla), anunciara con bombos y platillos los ‘acuerdos alcanzados’.
Entre esos acuerdos está el compromiso español de acatar el fallo del Supremo, sea cuál sea el resultado.
R.C.- Amerita la presentación de este recurso de interés de ley, por parte de la Administración española,, cuando ella entiende y así lo fundamenta, de que una resolución sobre una situación en concreto, una ley, un tratado, un convenio, lo que sea, puede ser altamente perjudicial para España o para la Administración.
Ésta tiene que fundamentarlo para que el Tribunal Supremo pueda dar lugar al recurso y entonces comenzar a discutir sobre si, efectivamente es aplicable el Tratado o no lo es y entonces, en ese sentido, obviamente estará unificando jurisprudencia.
Resulta claro que esto de la unificación de jurisprudencia no es democrático porque entonces tendríamos que decir que con un resultado de 150 a 1 el partido está ganado por goleada, pero en realidad no es así.
Los jueces primero revisan la jurisprudencia ya existente en relación a ésto, que naturalmente tiene su peso; revisan la legislación comunitaria, la española y la legislación internacional en el amparo de este tipo de tratados y a partir de allí, tomarán una resolución.
Sorbo a sorbo el café va dejándonos ese sabor tan especial que compone el aroma, la acidez y el cuerpo de la infusión. Yo diría que a un buen café podemos catarlo como a un vino fino.
La conversación con Rómulo nos lleva de la tranquilidad al desasosiego y viceversa. Queremos creer que en el tema en los que ponen sus esperanzas más de 12.000 uruguayos que viven en España sin tener regularizada su situación, muchos más si aplicamos la revalidación de títulos, podemos dar jaque mate pero….
… nada de lo que se dice va en desmedro del Poder Judicial, eso ha quedado muy claro en nuestra conversación, sin embargo hay hechos que no pueden obviarse
R.C – Hoy por hoy vemos que en Euskadi se es más permisivo en relación a ciertas cosas, que dos años atrás. Esto porque cambia la situación política y los jueces son permeables a ello. Son permeables a este tipo de cosas, por lo tanto también son permeables para el caso del Tratado de 1870.
No quiere decir que estén condicionados pero, la opinión de la Administración en este sentido pesa.
¿FORMULARIOS EN PODER DE EXTRANJERÍA?
La Cancillería uruguaya en la persona de José Luis Cancela aceptó entregar a las autoridades españolas un listado con los datos de los uruguayos que se encuentran aquí en forma ilegal.
Para hacerlo hizo un llamamiento para que se llenaran los formularios que ponía a disposición en los distintos consulados.
La Federación que reúne a las asociaciones y casas de uruguayos en España dieron un alerta. Estos formularios, redactados conjuntamente con Extranjería, solicitaban datos que podían comprometer a quién los presentara.
Las asociaciones elaboraron sus propios formularios quitando el cuestionario que consideraron innecesario y comprometedor.
¿Qué pasó con los formularios de los consulados?
R.C. – Más allá de que es importante tanto para nosotros como para la Administración uruguaya saber que cantidad de uruguayos se encuentran indocumentados, el muestreo es apenas representativo del 30 por ciento. Hubo mucha gente que no se enteró y mucha más que no quiso llenar los formularios y cuando digo que no quiso llenarlo me refiero que ni al de los consulados ni al de las asociaciones.
Rómulo explica que cuando las asociaciones alertaron de no llenar algunos datos del formulario que presentaban los consulados, la gente no se inclinó por el de éstas, simplemente no llenó ninguno porque hay dudas y hay miedo.
R.C. -Entre otras cosas tiene miedo de mostrarse, lo que es normal, y en este sentido yo creo que no ha sido de lo más feliz lanzar este muestreo, no diría tanto en este momento sino en las condiciones en que se hizo.
Y esto porque se iba a entregar a la Administración española y, de hecho se entregó.
Los formularios que llenaron los uruguayos en los consulados, los tiene Extranjería, y no lo digo yo, me lo dice quién los entregó.
HABRÍA QUE EXIGIR LAS CARTAS SOBRE LA MESA
Rómulo señala que quiere ver las jugadas claras y, lo cierto es que hasta el momento el Gobierno español está haciendo lo posible para enturbiar la visión.
Mis cartas las quiero tener yo y no le voy a dar el cuatro de la muestra aunque yo tenga el dos.
Creo que desde el punto de vista táctico, la negociación fue errónea. De hecho, una vez que estaban todos los formularios allí no les dijeron, bueno, vamos a empezar a pasarlos… no, no vamos a pasar nada, aquí es Extranjería y la Ley de Extranjería se va a aplicar.
Esto no es precisamente lo que dijeron los negociadores o lo que creyó entender nuestro representante.
Mientras abrimos los paquetitos y agregamos el azúcar a nuestras tazas, Rómulo escenifica lo que cree será esta negociada parodia de regularización
R.C. -En realidad extranjería oficiará como abogados, es decir, mirará lo que tiene ya la persona en esa hojita… nada más y dirá… a ver… reviso esta empresa, no debe, está al día así que puede regularizar a la persona… este individuo no tiene ningún problema penal, así que agarro y le pongo abajo: se puede regularizar por arraigo… y al otro le pongo: éste se puede regularizar presentando una oferta de trabajo y yendo al país de origen… y así van a oficiar, como abogados.
¿Consideras que habrá perjudicados.
R.C. - No creo que vaya a haber represalias en este sentido pero, y estas palabras pueden ser muy duras, yo al enemigo no le quiero dar ni una pizca de ventaja.
Tengo casi un 99 por ciento de seguridad de que la Administración española no va a tocar a ningún uruguayo porque…
Porque sería muy grosero.
Generaría un problema diplomático. Tengamos en cuenta que esto lo entregó la Administración uruguaya, la representación consular y, por lo tanto pienso que la Administración española no va a querer tener un problema que ya no sería con las organizaciones de uruguayos sino con el propio gobierno uruguayo.
No, es seguro que no se llegará a ese punto.
Yo creo que todo fue una estrategia, me refiero a esto de los formularios, ideada por la Administración española para desactivar la lucha por el Tratado y la persona que negoció no advirtió que iban a contribuir a una estrategia inadecuada que no iba a llevar el fin que queríamos y es el momento de dar vuelta ésto.
Son muchas las cosas que deberemos dar vuelta en un país que se empeña en desconocer dos Tratados Internacionales plenamente vigentes.
Hay otros temas, a más de los permisos de residencia y trabajo, que afectan la existencia laboral de muchos uruguayos radicados legalmente en España: la equiparación de títulos universitarios.
En este aspecto el Tratado de 1992 especifica el establecimiento de una comisión que estudie el asunto.
R.C. – Esta comisión nunca se constituyó. Es una comisión en el marco de la de Alto Nivel, que se formó ahora para tratar un aspecto del problema y nada más.
Debería determinar la equiparación de títulos. Hay casos abusivos, como el de los sicólogos o el de los arquitectos, que son absolutamente abusivos ya que hay un libro que prácticamente establece que tienen que hacer la carrera de nuevo.
Conozco aquí un arquitecto ya veterano que me ha dicho: ‘Rómulo, a esta altura del partido no voy a cursar de vuelta…’
Y este es un tema importante porque tenemos a muchos profesionales, tal vez más de un millar que, en su inmensa mayoría, quizás un 70 por ciento, están trabajando en otras cosas y no están aportando a lo que necesita España cuando dice: ‘necesitamos inmigración calificada.
Pues ahí la tienen, resuelvan la situación.
Es algo en lo que parece que nuestras autoridades aún no han pensado:
Pero no es solamente en el caso de Uruguay, ocurre en el de todos los inmigrantes. Aquí llegan profesionales africanos, asiáticos, latinoamericanos, de todas partes y tienen el mismo problema… claro, nosotros tenemos un Tratado.
Tenemos un convenio que establece la equiparación de carreras y por lo tanto debería aplicarse.
CADA COSA TIENE SU MOMENTO,
TAMBIÉN EL VOTO Y EL TRATADO
Internet nos hace pensar que la profusión de noticias sobre determinada temática es general pero, cuando analizamos detenidamente sus orígenes nos damos cuenta de que aquí, en España, se habla muy poco de lo que interesa a nuestros países.
Un tema que creó expectativa fue el del voto de los inmigrantes en las próximas elecciones municipales.
A lo sumo, la prensa española le dedicó dos días de titulares menores; dónde realmente se agigantó el tema fue a nivel de colectividades y países de origen de los inmigrantes.
R.C. – Creo que en estos días asistimos a un debate estéril sobre si el voto de los inmigrantes sí, o si el voto de los inmigrantes no.
Es indudable que en este asunto hubo una falta de oportunidad. No era el momento adecuado para presentar ese proyecto, justo antes de las elecciones autonómicas de Cataluña que son dentro de dos meses.
Era obvio que había fuerzas políticas que iban a utilizarlo para ganar réditos.
¡Y eso ocurrió!... no era momento de plantearlo hoy, sí, luego de las elecciones autonómicas porque habrá tiempo suficiente para el debate y quién quisiera sacar punta política no la podría sacar. De hecho hubo una semana en la que se debatió tanto el tema y en la que la Administración se vio tan presionada que terminó diciendo: ‘de esto nada’.
Yo creo que como en esto, también para el caso nuestro hay momentos.
Hemos avanzado muchísimo en torno a la pelea por el Tratado, en la discusión del mismo…, hoy es el momento de una nueva estrategia de las asociaciones.
Rómulo habla de la lucha de las asociaciones pero no hace referencia a nuestras autoridades y, como no sabemos si es un lapsus o si hay poco que decir (o mucho) en este otro aspecto, pedimos otro café y como sabemos que él ha estado en primera fila en las reuniones con los enviados de nuestro Gobierno, no nos mordemos la lengua al preguntarle si realmente existe un compromiso valedero y duradero o sí todo queda en la promesa del momento y el posterior olvido.
Resulta ser que el café también es bueno para dejar correr los segundos antes de una respuesta que podría resultar apresurada.
R.C. – No, no!!!, hay una buena relación.
No hay una estrategia común porque nosotros aún no lo hemos planteado y tampoco lo ha planteado la Administración.
Y refiriéndose a esa esperada estrategia común que pueda resultar de mayor peso en el momento de exigir nos dice:
Es algo difícil que pueda existir, pero sí pueden haber puntos de encuentro….
No estrategia común pero sí puntos de encuentro en donde caminemos hasta que podamos en forma conjunta y, luego las asociaciones seguirán su camino como corresponde porque, nunca una organización social debe estar absolutamente apegada a lo que digan los partidos políticos u otras organizaciones sociales y menos las administraciones. Este es el principio de independencia que determina que son los propios involucrados los que defienden sus cosas.
Su respuesta no permite dos lecturas pero aún no nos ha respondido a una parte importante de nuestra pregunta por lo que intenta satisfacernos:
R.C. -De parte de la Administración uruguaya no hay eso de que, de lo que dije me olvido.
Yo creo que se han encontrado con una situación en la que no pensaban.
Consideraban (nuestras autoridades), porque se lo habían prometido, que iban a encontrar mayor comprensión en relación al tema, más teniendo en cuenta que hay una importante similitud cultural de los uruguayos con los españoles, y que lo que sirve a Uruguay no implica que se vaya a venir todo el mundo.
No todo el mundo tiene lo suficiente para emigrar y la situación al día de hoy, para venirse a España no es la más adecuada.
¿Porqué no lo es?
¿Aceptan los españoles a los inmigrantes?
¿Y a nosotros, uruguayos?
En estos momentos habría unos 70.000 uruguayos en España, 12.000 carecen de documentación.
PASAMOS ABSOLUTAMENTE DESAPERCIBIDOS
Los uruguayos, en nuestra mayoría descendientes de españoles e italianos, solemos mimetizarnos con los nativos de estos países, pero como acertadamente aclara Rómulo, hasta que abrimos la boca.
En Cataluña que es la comunidad donde más orientales encontramos, hay unos 20.000.
R.C. – Pasamos absolutamente desapercibidos, por lo que a veces no se ve la cantidad que somos. En general somos muy bienvenidos por los españoles y por los catalanes en particular, quizás aquí mucho más que en el resto de España.
¿Cuál es el motivo?
R.C. – Que aquí en Cataluña existe una tradición muy importante de respaldo a los uruguayos.
Aquí se hicieron cosas increíbles.
Aquí se llenó el Palau de la Música con un recital de Serrat, la primera vez que cantó en catalán en Cataluña y fue para un festival solidario con Uruguay en plena dictadura.
Se hicieron cosas importantísimas y hay un reconocimiento especial en relación a Uruguay como país y por consiguiente a los uruguayos.
Somos bienvenidos más allá de que….
Rómulo comenta una anécdota sin decir quién es el protagonista, pero creo que todos tenemos idea clara de ello.
R.C. - Un escritor uruguayo que vive acá desde hace 25 años, estando en Montevideo, en un programa de CX30 dijo: ‘yo hace 25 años que estoy en España, concretamente en Cataluña y tengo una relación muy importante con todos los sectores, mucho más con los sectores de la cultura, pero cuando llega el momento del debate, cuando llega el momento de la diferencia sobre un punto determinado, ahí a uno le hacen notar que es inmigrante’.
Esto vale para todo el mundo, cuando uno da una opinión diferente se nota que es inmigrante y te lo hacen ver.
Sí, los que hemos cruzado fronteras lo sabemos.
No es fácil emigrar pero tampoco lo es retornar. Precisamente ésta ha sido el tema que ha ocupado el tiempo mientras bebimos los últimos sorbos de nuestros cafés.
R.C. - No es que te lo digan en la forma tan burda de que no tenés que hablar, pero sí en la forma en que se plantean las cosas, la forma en que se responde y la forma en que se da interés a la opinión.
Y no es sólo la integración a nivel social la que establece ese ‘bando’ de inmigrante que determina diferencias.
Rómulo Correa conoce el tema porque por la Asociación de Uruguayos en Cataluña pasan muchos compatriotas con sus historias, sus problemas, sus ilusiones; nos dice que no menos de 3.500 y con muchos de ellos ha hablado personalmente.
R.C. -Desde el punto de vista económico también hay que diferenciar etapas. En realidad, y yo creo que esto se da para todas las comunidades del mundo y, capaz que hay alguna otra a la que le pueda costar un poquito más; a los uruguayos les lleva de cuatro a cinco años establecerse… digamos que decir: estoy alquilando un piso, puedo solventar el alquiler, los gastos que tengo, lo que quiero hacer, mi proyecto de vida, ya estoy aquí como en Uruguay y lo puedo resolver desde el punto de vista económico y también desde el emocional…, porque esto último también juega un papel importante.
Continúa en lo que dejamos sea un monólogo porque es interesante que los uruguayos que piensan emigrar tengan puntos de experiencias a los cuales atenerse.
R.C. -La situación comienza a estabilizarse después del cuarto o quinto año, en general cuando hablo de cuatro o cinco, estoy hablando de cuatro o cinco años legales y esto supone que si una persona estuvo tres años en forma irregular, obviamente le lleva mucho más.
Lo que ocurre es que los uruguayos se han venido con ganas de quedarse, esa es la realidad, no obstante, por la experiencia que tengo a través del contacto periódico con tantísimos compatriotas sé que pasarán por distintos periodos.
Primero vienen y dicen: yo me quedo, no me voy más. Llegan muy molestos, ofuscados con el país.
Luego, cuando va pasando el tiempo empieza a la inversa… la rueda gira hacia atrás, es decir, el balance del qué gané y qué perdí.
Porque se empiezan a hacer saldos y a veces en la cuenta, cuando se hace el punto tal, no digamos el total definitivo, cuando se hace el subtotal nos falta algo.
Pasa que aquí se gana en cierto aspecto de la calidad de vida, pero se pierde otro; se pierde la relación humana, se pierde el barrio y ésto no es nostálgico.
Se pierde calidad de vida porque trabajar desde la mañana hasta la noche, habiendo hecho ocho horas y, no conocer al vecino de al lado, y no tener tiempo para compartir un mate con la familia, algo tan propio nuestro, eso indudablemente es perder calidad de vida.
Yo a veces discuto mucho en relación al sistema de trabajo de aquí. Realmente yo creo que los horarios laborales son absolutamente abusivos; pero son abusivos desde el punto de vista social porque no permiten que el individuo trabaje un tiempo y tenga otro tiempo para el esparcimiento. No lo tiene.
Si una persona para trabajar ocho horas está 12 o 13 fuera de su casa…..desde el momento que entra hasta que se sale definitivamente del trabajo, estamos hablando de 11 horas aproximadamente, entonces a mi ahí ya me restaron 3 horas de mi diversión, de poder recrearme…
Yo digo que si yo hubiera trabajado ocho horas en Uruguay no hubiera salido; tendría tres horas extras (de ganancia) y ese es el subtotal a que me refiero.
Es cuando empieza a hacer cuentas y empieza a valorar que no necesariamente gana mucho. Cuando comienza a pensar que mejoró en algunas cosas pero perdió otras.
El momento de la diyuntiva del quehacer del día de hoy, del que hacer mañana.
Algo que también está determinado por la edad de cada uno; ¿Qué edad tengo yo?, ¿Cuánto me falta para jubilarme?, ¿Aguanto para jubilarme aquí?, ¿No aguanto?, ¿Me voy antes?...
Pero también si uno llega aquí y entra en el mercado de consumo… ese individuo difícilmente pueda volver a Uruguay porque allí no va a tener el mismo nivel de vida.
Coincidimos con Rómulo cuando dice que no podemos tener todo en todos lados.
R.C. -Es a lo que me refería cuando decía que hay que valorar lo que ganamos y lo que perdemos.
Se hacen cuentas de hasta donde se llega con los gastos y cual es el remanente que le queda y piensa que si vuelve a Uruguay difícilmente pueda tener el mismo nivel de vida. Y el uruguayo, como cualquier individuo que viene a una sociedad en la que tuvo tiempo y posibilidades de acceder a ciertas cosas, cuando las tiene las valora, algunas veces más de lo debido.
Volver a Uruguay significa perder muchas de esas cosas, pero también ganar otras.
La persona que llega a introducirse en el mercado de consumo, a tener los gastos que tiene aquí, difícilmente si tiene hijos pueda volver porque…¿Cómo hace para quitarle al hijo, todo esto?
Es algo que hay que tener presente.
El Uruguay puede mejorar, de hecho va a mejorar porque al nivel que está creciendo América latina lo hará, pero difícilmente en diez años pueda llegar a alcanzar el nivel que se tiene hoy aquí.
Esos somos nosotros, los uruguayos que cruzamos la frontera, los que marcamos diferencias, cuando abrimos la boca pero nos integramos cuando debemos contribuir con esta otra tierra que, bien o mal nos ha acogido
Sabemos que los españoles en general nos aceptan, nos parecemos mucho a ellos, tanto que pocos podemos decir que no tienen alguna gota de sangre de estas latitudes en sus venas pero, somos apenas una mínima parte de los extranjeros que conviven aquí.
¿Cómo ve el ciudadano común o como deberíamos mostrarle esta colectividad inmigrante heterogénea que ya supera los cuatro millones de personas?
No, no vamos a tomar otro café, dicen que mucha cafeína quita el sueño por eso la conversación continúa frente a dos tazas vacías.
A esta altura dejamos de lado los convenios internacionales que nos afectan porque entramos en un ámbito más amplio.
Creemos que la cuestión radica en si España necesita de sus inmigrantes y qué le aportan éstos a España.
R.C. – Ya no digamos desde el punto de vista económico que está absolutamente demostrado que le aportan, sino en lo cultural, desde el punto de vista del avance de las normas sociales y de los valores morales, yo creo que en ese sentido los inmigrantes le aportan a la sociedad española que los ha perdido, mucho de los valores que tuvo en su época.
La inmigración le aporta esos valores, entonces, si esos valores sirven ¿porqué no traducimos la expresión política democrática?
¿Porqué no traducirlo en una sociedad más justa, más igualitaria, menos racista y más obviamente humana?
Nosotros tenemos un Tratado de voto del principio de reciprocidad pero, yo creo que hay que ir más allá de él ¿De qué le sirve a España que los uruguayos voten o no?
Yo creo que el que voten los uruguayos, los argentinos, los chilenos, no le agregan mucho más.
Sí le agregaría el que voten otras comunidades, porque son las comunidades que necesariamente hay que incluir en la sociedad y no digo integrar, sino incluir.
Para que una sociedad avance y no ocurra lo que ocurrió en Francia a una sociedad hay que incluirla en el compromiso social. Para incluir a personas que tienen diferencias culturales con los españoles es necesario brindarles espacio.
El voto es un espacio y es quizás el espacio más importante porque implica que el individuo se va a comprometer más con la sociedad, se va a interesar más porque no va querer votar a cualquiera.
INTEGRADOS PERO SIN DEJAR DE SER INMIGRANTES
¿Podemos considerar tus palabras como un reclamo por igualdad de derechos.
R.C. – A mi no me valen los argumentos que algunos esgrimen de que si una persona viene de un régimen antidemocrático no puede votar aquí porque no tiene el certificado de democracia.
Muchos de los que piden eso, tampoco lo tienen en sus expresiones y en sus propias organizaciones. No debemos olvidar que en España hubo 40 años de dictadura. Entonces, cuando hablamos de democracia y cuando hablamos de valores democráticos y formas de hacer y de ser democráticos habría que retrotraerse un poquito.
Seria necesario que veamos que la inclusión de los inmigrantes supone permitir un avance en la sociedad en un sentido mucho más igualitario, más allá de que, como decía antes, en cierto momento nos hagan sentir como inmigrantes.
Tampoco nos ponemos en tren de que aquí me tratan mal.
Quizás sea un poco como cuando en Uruguay decíamos… el gallego de m…, y no por eso dejábamos de tratar bárbaro al gallego pero cuando éste decía algo…. Ah!, gallego de m….., quizás dicho con más cariño de cómo nos lo dicen acá.
Al margen de ésto, no está mal que uno siga sintiéndose inmigrante. Es bueno seguir sintiendo la propia raíz por tener ese sentimiento es lo que en definitiva hace que esta sociedad avance desde el punto de vista cultural.
El individuo que llega y antes del año de estar aquí ya perdió absolutamente el acento, su forma de actuar, de ser, etcétera…, que no siente la vibración cuando escucha un candombe o una murga, o cuando oye música popular uruguaya o un tango y que no se le cae un lagrimón…. Ese individuo no le aporta nada a la renovación cultural de España.
Pasa a ser uno más y yo diría un pobre más, porque no tiene lo suyo ni tampoco tiene lo de otros porque no es de él.
Sobre la mesa de la cafetería quedan las dos tazas y varias colillas de cigarrillo. El tiempo ha sido escaso.
Al salir el movimiento de las avenidas que circunvalan la plaza de Cataluña nos obliga a alzar la voz. Mientras caminamos hacia la cercana boca del metro Rómulo Correa me cuenta que en Frecuencia Celeste, una página de Internet para uruguayos tendrán un espacio radial los jueves de 11 a 12 de la mañana uruguaya y los sábados de 3 a 4 de la tarde.
Los otros proyectos incluyen un nuevo portal para la asociación, una nueva sede, una revista y… bueno, continuar con las estrategias de lucha por el pleno reconocimiento del Tratado de 1870. ¿Tá?
Desde el sur del norte, 8 de septiembre de 2006
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