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Un papelón
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| por Francisco Gallinal |
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Al tiempo de ingresar en ámbitos de diálogo y negociación con representantes del gobierno argentino y con los asesores del Rey Juan Carlos en su rol de facilitador, diálogo cuyo contenido no se ha hecho público al menos en lo que refiere a las últimas decisiones, el Presidente Vázquez ha olvidado un concepto fundamental, una condición previa a cualquier concesión que se pueda realizar.
Olvidó que el país, nuestro país, es el único que desde que comenzó este diferendo hasta hoy, ha sufrido perjuicios económicos y sociales de verdadera magnitud. Y lo que es más grave, los va a seguir sufriendo en los tiempos por venir.
En efecto, el ilegítimo bloqueo de los puentes que ya va a cumplir un año, al impedir la libre circulación de personas, bienes y servicios desde la Argentina hacia el Uruguay, ha dañado el intercambio comercial, ha eliminado fuentes de trabajo y ha disminuido el turismo que año a año, procedente de la vecina orilla, accede a nuestro territorio.
Se han invocado razones de tolerancia en función de los cuáles, se le pide al Uruguay que admita postergar, por un plazo que desconocemos, la habilitación para el funcionamiento de la planta de Botnia, aún cuando ya se ha dado cumplimiento a todos los requisitos técnicos en la materia. Se nos solicita que un trámite legal, realizado al amparo y en cumplimiento de la normativa internacional vigente en materia de medio ambiente, se suspenda a efectos de facilitar un eventual entendimiento.
Frente a tal solicitud, preguntamos: ¿no se les ocurrió a los representantes de la Corona, o en su caso a quienes pretenden dicha postergación, plantearle al gobierno argentino la suspensión del bloqueo de los puentes, hecho este sí ilegítimo que altera la paz y el orden y que tanto perjudica a una sola de las partes? Probablemente sí lo plantearon, probablemente la respuesta que recibieron fue negativa y, por ende:
¿Con qué autoridad, con qué fundamento le pueden pedir al Uruguay aquella postergación que por otra parte está vinculada al hecho que precisamente se pretende dilucidar? Esto es, a partir de la puesta en funcionamiento de la fábrica de pasta de celulosa quedará plenamente de manifiesto y absolutamente claro, si la misma contamina o no contamina y, por ende, se pondrá punto final a la discusión. O por lo menos, al punto más importante de la misma.
A todo esto, el gobierno nacional ha actuado con una torpeza inaceptable. Convocar a una ceremonia con conferencia de prensa incluida, con el propósito de anunciar con carácter “festivo” la habilitación de la planta y terminar anunciando precisamente lo contrario, fue un hecho bochornoso, que nos hizo sentir vergüenza ajena, que ha debilitado el posicionamiento del país. Además de imprudente e inoportuno, sabiendo no solamente que la mediación real está vigente sino que además, en pocos días todos, presidentes de uno y otro lado del río, incluida la presidenta electa, el Rey, sus asesores, todos, se van a encontrar en Santiago de Chile.
Esperamos lo que pueda surgir de la cumbre iberoamericana pero desde ya adelantamos que no somos optimistas porque, del levantamiento del bloqueo, ya ni el gobierno uruguayo habla. ¿Qué espera?
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