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Año III - Nº 160 - Uruguay, 09 de diciembre del 2005

 

QUE PAGUE MÁS
EL QUE TIENE MÁS...

Escribe: Ernesto Martínez Battaglino
 
ESPERAMOS SENSIBILIDAD Y CORRECCIONES
DE ESTE EQUIPO ECONÓMICO

Sin ir a la histórica concepción batllista sobre el impuesto a la renta de las personas físicas (IRPF), catalogándolo de un impuesto que afecta directamente al trabajo y de ser un neto freno al ahorro, podemos decir que el IRPF pergeñado por el equipo económico del gobierno del Frente Amplio y apadrinado por su ministro de Economía y Finanzas Cr. Danilo Astori, se ha presentado a la opinión pública como una ampliación del tan denostado impuesto a las retribuciones personales (IRP), injusto éste sin duda por donde se lo mire, y solo aceptado ante momentos de apremios transitorios, dado su crueldad fiscal, pero comprensiblemente utilizado por su eficaz facilidad recaudatoria y por su contundente rendimiento.

Tal cual fue elaborado el "borrador" del IRPF, lamentamos tener que verlo como inmensamente más gravoso que el IRP, y con el agravante, además, de pretender permanecer en el tiempo. Se ha exhibido solo como un IRP ampliado y destructor de la "clase media" uruguaya, pilar y orgullo de una sociedad que se ha desarrollado en base a la potencialidad equitativa que le ha proporcionado el mejor desarrollo social y económico al país, razón de más para preservarla y no castigarla, al punto de que con tal práctica, lo que se logra, es "nivelarla" hacia abajo.

El que si bien este impuesto parte de un piso de siete mil pesos de ingresos no gravado (la canasta básica de una familia tipo está casi rondando los treinta mil) todo lo que exceda irá siendo afectado por tasas en franjas que van del 10%, 15%, 20% y 25%, transformándose en un impuesto netamente a los sueldos y a los ingresos, de una clase media cautiva por su nulo margen de maniobra para alivianar la carga impositiva, en desventaja por cierto del gran capitalista, con otras posibilidades de poder preservar su capital y sus ganancias, incluso, evitando que le graven los intereses bancarios, ya que tienen la gran facilidad de poder trasladar sus colocaciones fuera del país y así salvarse de que le sean menguadas con el IRPF, dado que no está previsto gravar la renta externa y en ningún país que cuenta con un impuesto similar, grava los intereses bancarios, dado la lógica concepción que va contra el ahorro ciudadano, preservado a lo que cueste por cualquier buen economista.

El impuesto a las retribuciones personales (IRP), consolidado por el gobierno del Dr. Lacalle y luego mantenido por el del Dr. Sanguinetti y forzado a ampliarlo por un lapso por parte del gobierno del Dr. Batlle ante la gran crisis que sufrió el país en su período, todos ellos, indefectiblemente, estuvieron en contra de su aplicación, utilizándolo únicamente por distintas situaciones de apremios económicos de una economía frágil como la nuestra, pero con el compromiso de que fuera quitado en la primera oportunidad en que las finanzas públicas lo permitieran, sin distorsionar la marcha del país. Así fue que, luego de un imprescindible pero importante alza en sus tasas en junio de 2002, solo recién, en mayo de 2004, se pudo prescindir de los "adicionales" que habían convertido al IRP en sumamente gravoso para una clase trabajadora castigada, dejándolo solo en su original tasa del 2% para jubilados y pensionistas y para los asalariados que percibieran hasta seis mínimos nacionales, mientras solo los salarios que superan tal monto, quedan gravados con el 6%.

El IRPF que habitualmente conocemos, tanto por haber tenido una experiencia en el período en que gobernara el Partido Nacional en la década de los 60, así como los que se instituyen en otros países, todos han tenido y tienen deducciones según el núcleo familiar, permitiendo además el descuento de tributos y de otros gastos imprescindibles, convirtiendo al impuesto en un verdadero impuesto a la renta, pero a la verdadera renta, y no a los ingresos brutos como está pensado éste, propiciado por el gobierno del Dr. Vázquez. El gravar indiscriminadamente sueldos, salarios, jubilaciones y pensiones, sin considerar si el titular de esos ingresos tiene o no familia a cargo, si paga alquiler o tiene cuotas por compra de vivienda, si aporta a alguna mutualista en preservación de su salud y la de sus familiares, etc., es una de las principales e injustas aberraciones que desdibujan a un impuesto llamado "a la renta", que en el caso, no lo es.

No siendo la gente del gobierno -aunque no por todos por cierto- sostienen y apoyan este proyecto como la panacea que solucionará todas las necesidades del Estado y que, además, distribuirá el peso tributario justamente. La oposición, toda, está totalmente en contra de este impuesto llevado al extremo y presentado por el ministro Astori. Ni el Partido Nacional, ni el Partido Colorado, ni el Partido Independiente concuerdan con la filosofía y la redacción de este tributo.

En un reciente reportaje realizado a dos ex presidentes con relación a este asunto, el Dr. Luis Alberto Lacalle, entre otras cosas, ha dicho: "El proyecto del gobierno del Frente Amplio es un impuesto a la clase media y a los trabajadores, de una severidad que ni el propio presidente Vázquez imaginaba hace cinco años." ... "Agreguemos que al no permitirse como en los países más adelantados que se descuenten impuestos pagados, vale decir poder descontar el IVA de las compras de cada uno, los contribuyentes de IRPF no van a pedir boleta, van a querer pagar en negro para rescatar algún peso. Ello llevará a que uno de los beneficios del IRPF, que es convertir a cada ciudadano en un defensor de la regularidad fiscal, lo lleve a ser su enemigo. Este impuesto, así como está, no lo puede votar ningún legislador de ningún partido. Es el atropello estatal más grande que se haya conocido en el Uruguay."

En cuanto a lo expresado al respecto por el Dr. Julio María Sanguinetti, manifiesta: "Filosóficamente, el Partido Colorado, desde Batlle y Ordóñez, es contrario al impuesto a la renta, al que consideramos un 'impuesto al trabajo'. Que dos personas que poseen el mismo patrimonio, paguen el mismo impuesto por su riqueza, es justo; no lo es en cambio, que si uno de los dos gana más tenga que pagar más que el otro que hace rendir menos a su capital." ... "En Uruguay, país de clases medias, hay poco capital y muy poca renta. Entonces se transforma, simplemente, en un impuesto a los sueldos y jubilaciones, lo que es muy injusto. Cuando la crisis se aplicó un impuesto así, pero siempre dijimos que era malo y que sacaríamos los adicionales en cuanto pudiéramos; y así se hizo. Ahora se dice que es bueno y se le piensa dejar para siempre. Como está planteado, mejora a los ricos, empezando por los bancos, deja igual a los pobres y golpea severamente a la clase media."

Asimismo, el Instituto Uruguayo de Estudios Tributarios se pronunció de la siguiente manera con respecto al IRPF: "El Instituto Uruguayo de Estudios Tributarios cuestionó por inequitativo al proyectado Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) por no incluir deducciones de gastos para su cálculo, sostuvo que podrá estimular aún más la actividad informal y advirtió sobre el 'riesgo grave' de una fuga de capitales por gravar los intereses de los depósitos." ... En nota enviada al M.E.F., el Instituto de referencia agrega en son de crítica: "La no inclusión de deducciones al pago del impuesto excepto los aportes jubilatorios debido a la dificultad de administrarlas, es inadmisible." ... "Esto implica 'cargar en las espaldas de los contribuyentes honestos las ineficiencias de la administración para detectar a los evasores'." ... "No resulta lógico esgrimir esta 'justificación' cuando ya está en marcha la reforma de la Dirección General Impositiva." ... El documento advierte que la imposibilidad de deducir gastos podría incrementar el consumo en el sector ilegal de la economía. Ante "la imposibilidad de deducir los gastos" el contribuyente procurará compensar el incremento en la carga tributaria "adquiriendo los bienes y tomando los servicios en el sector informal"

Continuando con la trascripción de partes del documento a que hacemos referencia, agregamos: "Los autores criticaron que el 'extremadamente bajo' monto mínimo imponible y la estructura de alícuotas 'ponen el gran peso del sistema tributario propuesto sobre la clase media media baja', lo cual es 'muy grave en un país de las características socioeconómicas de Uruguay'." El informe sostiene que se "discrimina" entre trabajadores y pasivos, beneficiando a los primeros, dado que pueden deducir los aportes jubilatorios."

Luego de criticar que las rentas de capital tengan una tasa única y la de trabajo una estructura progresiva, los autores alertan sobre el "grave riesgo que se corre de provocar una fuga de colocaciones bancarias" al aplicar el IRPF a los intereses de los depósitos.

En estas consideraciones del Instituto Uruguayo de Estudios Tributarios y enviadas en nota al Ministerio de Economía y Finanzas con fecha 29 de noviembre del corriente año (organismo apolítico y netamente técnico), llama la atención la coincidencia con lo manifestado por el ex presidente Dr. Sanguinetti y que se transcribiera anteriormente y con lo que este impuesto le inquietara al ex presidente Dr. Lacalle, también aquí expresado.

Confiemos entonces que esto sea realmente "un borrador" y que el Presidente de la República, el Ministro de Economía y Finanzas, su equipo de asesores y los legisladores del gobierno, se sensibilicen y modifiquen este impuesto confiscatorio para la clase media y se avengan a estructurar un verdadero IRPF, que aunque él no rinda lo que el gobierno esperaba, sí contribuirá a aumentar la recaudación del IVA, IMESI, IRIC, etc., al convertir a cada uno de los ciudadanos en un "inspector fiscal", ya que todos procuraremos obtener un comprobante en regla de cada compra que hagamos, para que nos sirva de "deducible" de nuestro individual impuesto, como así tan bien lo expresara el Dr. Luis A. Lacalle.

Sin duda, esta práctica, serviría para cambiar nuestra natural indolencia con respecto a las obligaciones que tenemos para con el Estado y con la seguridad que el rendimiento fiscal que se obtendría sería más que compensatorio y justo, de lo que hoy se pretende recaudar con el IRPF, tal cual está redactado.