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Año III - Nº 172
Uruguay, 10 de marzo del 2006
Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
 

 

 

 

¿Dónde están los Héroes de Hoy?
Por Anabella Loy
Licenciada en Antropología



Mi infancia estuvo poblada de héroes. Aún sin haber sido una niña teleadicta, en el imaginario de los niños uruguayos de los 60´, había un conjunto de "buenos" que libraban una batalla interminable contra el mal.

El Llanero Solitario -más que Batman, pero también el Zorro-, me parecía la encarnación del Bien y la Justicia. (La antropología me hizo pensar, mucho después, en el rol subordinado del indígena Toro).

Se trataba de un fenómeno general, que se reflejaba incluso en los juegos, "nosotros somos los buenos y ustedes son los malos". Parecía que el mundo bipolar de la "Guerra Fría" tenía su correlato en el mundo que los niños de aquella época vivíamos como un enfrentamiento entre el Bien y el Mal, y que los héroes reforzaban hasta el infinito.

Con los años y la educación formal, empecé a interesarme por los mitos, etnográficos, clásicos, actuales, y a comprender que el tema y la estructura del mito cambian su forma pero mantienen sus bases.

Propongo aquí una revisión del héroe mítico, y una reflexión referida a la actualidad.

El héroe del mito es el encargado de re-crear el mundo -entendido como cosmos, como orden- y defenderlo contra la irrupción del caos. Se trata de alguien que va más allá de los logros comunes e instala o devuelve una nueva manera de ser o de instalarse en el mundo.

La misión del héroe consiste en "presentar combate a los demonios infantiles de cada cultura local", según Campbell (1959:26), realizando una hazaña, que puede ser física (vencer a un enemigo) o espiritual (renovar la vida).

La aventura del héroe busca descubrir algo, pero en un nivel más profundo representa una transformación psicológica fundamental a superar, como la pubertad por ejemplo.

La secuencia común del recorrido del héroe tiene tres etapas: 1) la aventura, 2) el logro, 3) el regreso.

Las pruebas que deberá atravesar en el camino constituyen una vía de crecimiento personal que desemboca en el surgimiento de una nueva personalidad, más rica y productiva.

En el fondo, hay únicamente un héroe arquetípico, que nos representa a cada uno de nosotros, mujeres y hombres comunes que no desarrollamos hazañas extraordinarias, pero necesitamos vernos en el espejo de alguien que sí las realiza y nos simboliza e identificarnos con su suerte.

Vivimos en sociedades secularizadas, en las que aparentemente los rituales mitológicos han quedado atrás, sin embargo, un análisis un poco más exhaustivo del funcionamiento social nos permite ver que aún están vigentes muchos de ellos: el matrimonio, el juramento presidencial, la graduación, la despedida de soltero, el cumpleaños de quince, la entrada en el ejército, las ceremonias fúnebres, las fechas patria, para mencionar solamente algunos que pueden observarse en el Uruguay de hoy.

En ellos, el tiempo histórico se anula -circunstancialmente- por un retorno continuo a un tiempo primordial, a través de la repetición de un acto emblemático.

Los jóvenes de hoy fabrican sus mitos, los graffittis, por ejemplo, expresan una cosmovisión, piden la liberación de la droga, glorifican el rock, y reflejan el desencanto, como antes tradujeron la resistencia, la utopía, el antiimperialismo de "Yankees go home".

Las bandas de jóvenes infractores tienen iniciaciones y códigos morales propios, se trata de mitologías particulares que no coinciden con las de la sociedad mayoritaria.

En tanto construcción mental -los mitos equivalen a los sueños del mundo, sueños arquetípicos que tratan los grandes temas humanos-, el mito actúa como brújula del comportamiento, y por lo tanto no desaparece sino que se re-crea constantemente.

Ahora bien, ¿qué sucede en la época actual? Nuestra sociedad experimenta cambios constantes, la velocidad de la revolución tecnológica, especialmente en el terreno de las comunicaciones es vertiginosa, y esos cambios se introducen de distintas maneras dentro de nuestras casas y nuestras vidas.

En nuestras culturas secularizadas, las imágenes de los mitos se encarnan en héroes de corta duración. Más bien vivimos en una época que se apoya en mitos pero que crea héroes del la era del zapping.

El tema del mito se actualiza, pero su estructura se mantiene, va incorporando la ciencia, la tecnología, y a la vez los valores de la sociedad donde éstas surgen: el desencanto, el indivudualismo, la despolitización, la glorificación del éxito, la inevitabilidad del destino, la predestinación social.

La ciencia ficción es un terreno privilegiado para estudiar el tema del héroe, del mito. No hay nada nuevo, es el viejo tema del Bien contra el Mal, que resurge todo el tiempo, incluso cada vez que prendemos el televisor y vemos policías matando ladrones o asesinos, o justicieros luchando contra extraterrestres. O informativos.

Seguramente surgirán nuevos mitos que retomen los viejos temas de la mitología universal: la maduración, la muerte, la inserción social, la vinculación de la naturaleza y el cosmos, la defensa medioambiental, e identifiquen al individuo, no con el grupo local sino con el planeta.

MITO, CUENTO, LEYENDA

Cuando en una sociedad de trasfondo mítico ocurren cambios sociales, religiosos y tecnológicos -como los que la globalización exporta-, los mitos sagrados pierden importancia vivencial, pero no desaparecen. Se debilita el respeto que los rodeaba, pero su contenido no se pierde ni se olvida; permanece en las aventuras de los hombres-animales, en los seres con poderes extraordinarios (basta pensar en "El hombre araña", para poner sólo un ejemplo).

El mito puede derivar en leyendas, cuentos, novelas, o sobrevivir en supersticiones. Al perder contenido sagrado, los personajes adquieren un papel diferente en el relato y en la cultura.

EL HEROE ACTUAL

Moisés es una figura heroica, sube a la montaña, se encuentra con Yaveh en la cima, y vuelve con reglas para formar una sociedad nueva. Está todo lo que debe estar: la partida, el logro, el regreso.

En el momento actual, los medios masivos de comunicación pueden entenderse como el equivalente de la representación mitológica, aunque ponen en juego un pensamiento distinto, más explícito que implícito en sus imágenes.

Pero el viejo tema de la lucha entre buenos y malos sigue ahí, un Bien y un Mal sujetos a constelaciones culturales, configurados simbólicamente por la sociedad que los crea, condicionados por la Historia.

"Incluso la lectura comporta una función mitológica, no sólo porque reemplaza el relato de mitos en sociedades arcaicas... sino especialmente porque la lectura procura al hombre moderno una "salida del tiempo" comparable a la efectuada por los mitos (Eliade,1981:172-173).

Resulta paradójico que cuando mayor es la necesidad de saber dónde estamos parados, cómo enfrentar las crisis, los mitos modifican su valor vivencial y los héroes míticos se hacen esquivos, debido a que la velocidad de los cambios en la sociedad dificulta la sedimentación necesaria de la figura del héroe, que es erosionada rápidamente. Figuras que reúnen las condiciones para transformarse en héroes no lo hacen porque desaparecen con gran velocidad.

La importancia creciente del consumo y su glorificación conduce a la adoración de "celebridades" que venden cualquier producto asociado a su imagen y son rápidamente sustituidas por otras.

La relación reverencial hacia el héroe es sustituida por la noción de "rating" del personaje que lo representa, los medios masivos producen héroes y los fagocitan al mismo tiempo.

Los héroes de la T.V. son héroes a término, por tanto su carácter de modelo a imitar queda rápidamente desvirtuado. La fama conspira contra el héroe. La difusión de la ciencia también.

El héroe de hoy traslada el mundo fluido humano-animal a otro mundo que vincula lo humano con la máquina, con la tecnología.

Los héroes de mi infancia -incluso aquellos "buenos" que realizaban con orgullo la limpieza étnica correlativa a la Conquista del Oeste- han sido sustituidos por otros más musculosos, más violentos, menos románticos, incluyen las características, como siempre, del mundo que los vio nacer y crecer. Algunos de ellos ejercen la violencia de forma casi técnica, sin escrúpulos morales.

Aquellos héroes eran locales y etnocéntricos, éstos son pretendidamente globalizados, y moralmente tendientes a la neutralidad.

Referencias bibliográficas
1) Campbell, Joseph El héroe de las mil caras; psicoanálisis del mito. México-Bs.As., F.C.E., 1959
2) Dorfman, Ariel Patos, elefantes y héroes. Buenos Aires, Ediciones de La Flor, 1985.
3) Eco, Umberto Apocalípticos e integrados. España. Lumen, 1981.
4) Eliade, Mircea Lo sagrado y lo profano. Barcelona, Guadarrama/Punto Omega, 1981.
5) Rank, Otto El mito del nacimiento del héroe. Bs. As. Paidós, 1961.
 
 
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