|
|
La Temporada Turística - Punta del Este - La Dirección General de Rentas - Tienda Inglesa - Las Leyes que se votaron
|
|
Por Helena Arce
|
Volviendo de la tenebrosa temporada turística que entre Busti y Don Tiempo nos regalaron, donde estuve inmersa en el trabajo, me integro nuevamente a la vida diaria, descubriendo que el Uruguay siguió palpitando mientras yo protestaba porque sin duda estamos matando la gallina de los huevos de oro.
Entre una Intendencia deficiente, que ni siquiera preparó el principal balneario del país para que estuviera a tono con el perfil turístico que recibe, los inspectores de la Dirección General Impositiva, cumpliendo órdenes, cayendo a los negocios en los momentos pico de trabajo y la inseguridad que reina por la delincuencia, si no se toman las medidas adecuadas Punta del Este fue, como dicen los chicos.
Con respecto a la inseguridad que reina en la zona, que es real y yo sostengo que no es culpa de la policía, sino de las leyes vigentes, poco puede hacer la policía sino tiene como parar la ola creciente de delincuencia de menores, a los cuales los mismos padres envían a robar, o se desentienden de ellos. Ya Maldonado en menos de 10 años está en su tercer generación de personas nacidas en cantegriles, me sigo negando a llamarlos asentamientos. Los menores drogados se plantan de noche en la puerta de la Jefatura y torean a los policías que están de guardia.
El tema es que, gracias a todos estos factores y algún otro más, entre ellos un dólar demasiado barato, la temporada turística fue un fiasco, terminó el 10 de enero.
En cuanto a la Dirección General Impositiva debemos resaltar las diferencias, mientras están aquellos inspectores que asumen su trabajo sin perder el tino de ser correctos, sin por ello dejar de cumplirlo con el celo debido, hubieron algunos, los menos, que hicieron pasar un momento borrascoso a los propietarios de los comercios tratándolos como delincuentes, ante el estupor de los clientes que concurrían en ese momento al lugar. Y así los turistas que estaban presenciando ese destrato, esa imagen del Uruguay es la que se llevaron.
Con respecto al problema de Tienda Inglesa, no puedo opinar sobre el tema de fondo pues obviamente, no lo conozco. Supongo que la Dirección General de Rentas quiere demostrar equidad con los grandes y los chicos contribuyentes, y por ello apuntó sus baterías hacia una empresa grande. Ahora bien, yo me pregunto por cual motivo Tienda Inglesa y no otras grandes superficies, cuyas actividades a un conocedor del tema puede llamarle más la atención. Ha habido quejas en la prensa de los precios altos de Tienda Inglesa, y yo me río, pues hay que ver los precios de las demás grandes superficies cuando empieza el verano en Punta del Este, todas suben sus precios a límites estrafalarios.
Pero además en el correr de todo el año, mirando en perspectiva el país en su conjunto, sabiendo los costos de importación, y los costos de vender un producto en el Uruguay para un comercio establecido, uno se pregunta como otras grandes superficies pueden darse el lujo de vender determinados productos a precios irrisorios, y se le ocurriría empezar por allí, no?
Por otro lado, rompe los ojos ver, que enfrente mismo de la sede central de la Oficina recaudadora de rentas, existe el reino de la informalidad en los llamados "Tolditos Verdes", feria del estilo de las que se expanden por toda la República y que obviamente le hacen una competencia sumamente desleal a los comerciantes que están establecidos, pues al tener que pagar sus impuestos los mismos ya arrancan con un costo superior.
Uno se cuestiona si la medida es inteligente si se pone a pensar en que situación financiera quedaría el estado, si las pérdidas de hecho por estar totalmente cerrada 6 días, más las posibles pérdidas por la mancha en la imagen de la empresa, hicieran que la misma se viera obligada a enviar a parte de su personal, a la mitad por ejemplo, durante 6 meses a seguro de paro?
También me causó estupor la alegría de algunos comerciantes, fui dentro del mismo Shopping de Punta del Este donde está el local de Tienda Inglesa, a comprar unas chucherías en otro comercio y la persona que me cobraba, se manifestaba feliz por la medida aduciendo que así como les llegaba a todos, era hora que Tienda Inglesa recibiera un poco de esa medicina, mientras olímpicamente no me facturaba lo que me estaba vendiendo.
Creo que el Director de Rentas se ha puesto a si mismo en un brete, si no clausura Tienda Inglesa, se le complicará la situación con todas las empresas que ha clausurado basándose en la misma medida, y muchas de ellas mal clausuradas, hecho reconocido en voz baja por los inspectores que realizaron la clausura, y si sigue adelante con la medida y la clausura, meterá al país en un serio problema financiero y jurídico.
Está dañando la imagen pública de una de las principales empresas del país, que da trabajo a más de 3000 familias, por una presunción, causándole un serio perjuicio "contante y sonante", cuyos daños deberemos pagar todos, si el dueño de la empresa en su legítimo derecho, le hace un juicio al estado.
Es hora que se sepa que la intervención de la justicia, el juez que da la autorización final para la clausura, es meramente una fórmula. Es bueno que se diga de una vez por todas que la justicia la única intervención que tiene es formal, no se pronuncia sobre los hechos que motivan la clausura, ni los analiza, simplemente llega el expediente del pedido y el juez por si la autoriza o no la autoriza, no estudia los argumentos, no se asesora con un técnico, ni se toma el tiempo necesario para estudiar el caso. El paso posterior, la vista al interesado no tiene efectos suspensivos, es simplemente un comunicado, por lo tanto el comerciante a quien le van a clausurar no tiene derecho a defenderse, pues aunque luego pueda demostrar que tiene razón, ya el daño está hecho. Por otra parte, sabido es que por la alta carga impositiva de este país, es imposible que un comerciante pague todos sus impuestos, por lo cual todos terminan tranzando con impositiva luego y la injusta medida queda en el olvido. Y que los impuestos en este país no se pueden pagar, ha sido reconocido por el mismo Director de Rentas y el Ministro de Economía en declaraciones públicas.
También es importante que se sepa que las clausuras no son por defraudación, las clausuras son únicamente por motivos formales, errores, etc. Y en plena zafra, una empresa siempre tiene algún problema formal o algún error, incluso fuera de zafra siempre es posible equivocarse, por lo tanto todas están sujetas a ser clausuradas dependiendo de la buena voluntad de los inspectores que concurren, y si bien la inmensa mayoría de ellos se toman la molestia de verificar si fue solo un error, existen aquellos que en el afán de demostrar su celo ante el Director de Rentas clausuran al barrer. Y hay que señalar la presión en que deben trabajar los inspectores, cuyos resultados se miden en cuantas clausuras han hecho, o en el monto de los anticipos fijados.
La ley de presupuesto se aprobó, mientras el Uruguay empezaba su larga siesta de verano, si será verdad que termino de recibir un correo de una amiga que me invita a verme ahora que al fin comenzó de verdad el año, y ya casi pasó la cuarta parte del mismo, año de nuestro señor 2006.
Me encontré en Maldonado con el Cr. Alcorta, quien me comentó que cuando se votó la ley de presupuesto el estaba haciendo la suplencia del Senador Rafael Michelini y concurrió a la comisión que analizaba el presupuesto y objetó los artículos diciendo que eran un disparate las atribuciones que se le daba a la D.G.I., pero lo corrieron diciéndole que había que darles herramientas para que pudieran hacer su trabajo.
Hoy en día la Dirección General de Rentas es prácticamente dueña de todos nosotros. Puede clausurar un comercio por "presumir que está defraudando" y no necesita probarlo.
También se aprobó la fijación obligatoria, cuyo no pago en 15 días es motivo de clausura, de anticipos para negocios que abran en temporada turística. Así que ahora todo comercio que se instale en la zona turística se le pedirá, un anticipo como garantía de que podrá pagar sus impuestos. ¿Está mal esto? No necesariamente, el tema es cómo se fijan esos anticipos, basándose en que presunciones, y el conocimiento del comercio que tengan quienes fijan los anticipos. Muchos de los inspectores que hoy trabajan en la Dirección General Impositiva, nunca trabajaron en la actividad privada, no tienen ni idea de cómo funciona un comercio, desde ningún punto de vista, y los demás los que si tienen idea, deben cuidarse pues están bajo sospecha. Y si hay algo que debo decir y en letras bien grandes, es que JAMAS ME ENCONTRE NI ANTES NI AHORA CON UN INSPECTOR DE IMPOSITIVA NI DEL BANCO DE PREVISION SOCIAL QUE PIDIERA COIMAS. Y uno ve en los llamados que hace impositiva de profesionales es que se apunta a profesionales menores de 24 años, o sea experiencia en la actividad privada igual cero.
Por esta ley a la inversión inicial que se vaya a hacer hay que sumar unos decenas más de dólares, según el comercio de que se trate, para entregarle en garantía a la D.G.I., sin saber si el comercio va a dar ganancia o pérdida, y luego si usted no generó ventas suficientes para cubrir ese pago, vaya a pedirle a la Dirección General de Rentas la devolución. Ese anticipo, este año incluso, el primer equipo que salió en diciembre lo fijaba, y hacía firmar a los comerciantes en los locales, sin asistencia profesional, y sin informar debidamente al comerciante de que se trataba, incluso antes que se aprobara la ley. Justo es reconocer, luego esto fue corregido por los equipos de inspectores que lo sustituyeron, pero nada nos libra de que vuelva a pasar.
Y lamentablemente en este país, aún muchos empresarios, no están lo suficientemente preparados para entender que la asistencia profesional es imprescindible, ni tienen empleados suficientemente preparados o informados para contestar las preguntas de los inspectores, quienes además no están obligados a exigir la presencia de un empleado o del dueño para tomarle la declaración, sino simplemente levantan un acta en base a lo que les dice el empleado que está allí presente, y pueden incluso pedir la clausura basados en esa acta. Obviamente hay inspectores que no hacen esas cosas, tiene la mínima ética para entender que para hacer firmar un acta hay que estar preparado para por lo menos entender lo que le están preguntando, que entienden que la sola presencia de la D.G.I. aterra a más de uno, que saben lo que un comercio puede dar o no, pero los hay de los otros, y la inspección realizada por estos, vale tanto como las realizadas correctamente.
Obviamente hay que revisar esas leyes que tan livianamente se aprobaron, dejando a los comerciantes en manos del humor de quien vaya a hacerle la inspección, y hay que terminar con la actitud de que todos somos culpables hasta que demostremos lo contrario.
Pero concientes como estamos todos los ciudadanos de este país que los impuestos no son pagables, y cuando digo todos, incluyo al Ministro de Economía, y al Director General de Rentas, hay que hacer en forma urgente una reforma en serio de las leyes tributarias, fijando impuestos pagables, que no necesite un comercio buscar la forma de eludirlos, que es muy diferente a evadirlos, para ser viable, y entonces sí salir con toda la fuerza de la ley a quien no pague los impuestos que esta marque . Pero mientras sigamos con un iva de dos dígitos, y la tercera parte de las rentas cobradas por el estado, este deberá seguir siendo absorbido como un costo por el comerciante establecido para poder competir con los tantos "Tolditos Verdes" existentes y si integra el costo no queda resto para pagarlo. Mientras sigamos con una carga de aportes a la Previsión Social de casi el 50%, ni los empleados ni los patrones podrán hacer frente a los mismos. Pero estamos hablando de una reforma en serio, una reforma que les asegure a los contribuyentes la viabilidad de poder pagarlos y seguir en el mercado, que no tendrá que reducir la cantidad de puestos de trabajo. Y ya que estamos que se muestre donde van esos impuestos, que se vea la contraparte, que recibe el contribuyente a cambio por el pago de sus impuestos.
|