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Año III - Nº 172
Uruguay, 10 de marzo del 2006
Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
 

 

 

 

Biología
La Evolución No Siempre Favorece a los Animales Más Grandes

Los biólogos han creído durante mucho tiempo que cuanto más grande es el cuerpo, mejor resulta esto para la especie, ya que muchos linajes de animales, desde los caballos a los dinosaurios, han evolucionado en el tiempo hacia especies más grandes. Pero un estudio de dos biólogos sugiere que la máxima, conocida como "Regla de Cope", puede ser sólo en parte verdadera.

Los científicos, de la Universidad de California en San Diego (UCSD), encontraron que las poblaciones de diminutos crustáceos recuperados de los sedimentos del fondo marino, correspondientes a los pasados 40 millones de años, se hicieron más grandes y evolucionaron hacia especies de mayor tamaño y poderío, como se predice en la Regla de Cope. Sin embargo, los cambios en el tamaño de los crustáceos, parecidos a las almejas y conocidos como ostrácodos, del género Poseidonamicus, sólo aumentaron cuando la temperatura global del océano se enfrió. Cuando las temperaturas permanecieron estables, el tamaño de sus cuerpos no cambió mucho.

"Estos datos muestran una correlación muy clara entre la temperatura y el tamaño del cuerpo," declara Kaustuv Roy, profesor de biología de la UCSD.

"Aunque no son los fósiles más fascinantes, los ostrácodos de las profundidades del mar son muy útiles para responder a esta pregunta porque presentan un registro fósil rico que nos permite reconstruir la evolución del tamaño del cuerpo con gran detalle", explica Gene Hunt, quien diseñó y dirigió el estudio mientras era un becario postdoctoral en la UCSD.

Los científicos han estado interesados durante mucho tiempo en cómo evoluciona el tamaño del cuerpo, pero hay mucha incertidumbre sobre qué factores son más importantes para determinar si los animales se hacen más grandes o más pequeños con el tiempo.

Los dos científicos argumentan que sus datos sugieren que la Regla de Cope, denominada así por Edward Cope, un paleontólogo de siglo XIX que afirmó que el registro fósil mostraba que los linajes se hicieron más grandes con el paso del tiempo, puede ser una manifestación evolutiva de la Regla de Bergmann, que sostiene que los animales aumentan su masa en los ambientes más fríos.

Los biólogos habían asumido que la Regla de Bergmann, denominada así por el biólogo alemán del siglo XIX Christian Bergmann, reflejaba la adaptación de los animales de sangre caliente para volverse más grandes cuando se instalaban en ambientes más fríos. La razón: los animales más grandes tienen menor proporción de superficie con respecto al volumen y pueden con esto conservar el calor más eficazmente en los ambientes fríos. Igualmente, los animales más pequeños con proporciones mayores de superficie con respecto al volumen, están mejor adaptados a los ambientes más calurosos donde pueden disipar el calor con mayor eficacia.

Sin embargo, esta relación simple no explica por qué los ostrácodos y otras criaturas de sangre fría, que no regulan las temperaturas del interior de su cuerpo, como por ejemplo los moluscos o las tortugas, también siguen esta regla.

Hunt y Roy encontraron que cuando las temperaturas del océano disminuyeron en unos 10 grados centígrados, desde 40 millones de años atrás hasta el presente, el tamaño global de los ostrácodos Poseidonamicus de las profundidades del mar aumentó de manera espectacular.

 
 
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