| Cosas del Fútbol |
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Mientras una pelota siga rodando por las canchas del mundo, surgirán historias fantásticas otorgando un dejo de nostalgia a quienes tuvieron la suerte de vivirlas o quizás de haber visto jugar a los mejores jugadores de acuerdo a su opinión personal.
Algunas historias relacionadas con este popular deporte se han convertido en verdaderos acontecimientos y escapan al ámbito del fútbol, aunque estén vinculados directamente a los 90 minutos del partido.
Dicen que fueron los ingleses, sin embargo todo había comenzado mucho antes, quizás en la pre-historia cuando a la tribu se le ocurrió jugar con el cráneo de un enemigo y para ello centraron su diversión en trasladarlo a patadas hasta el primer árbol del monte.
Luego la civilización se fue encargando de agregar otro árbol para formar el arco y se fueron creando las disciplinas deportivas que rigen en la actualidad.
Tirando piedras de regular tamaño contra las tribus vecinas fueron apareciendo los mejores lanzadores del martillo y como en algunas oportunidades tenían que salir corriendo para no ser alcanzados, se fueron especializando en competencias de fondo.
Por supuesto que lo nacidos bajo la cultura del fútbol nunca aceptaran otras actividades deportivas, demostrando cierta resistencia al atletismo para no traicionar al más popular de los deportes.
Hace muchos años el Santos de Pelé debía cumplir un compromiso en África donde una guerra sangrienta debió ser suspendida por dos horas para que los enemigos pudieran asistir al partido y ver a Pelé en el esplendor de su carrera deportiva.
Viene luego lo de Fujimori en el Perú. Sin entrar en mayores detalles cabe recordar la toma de la Embajada japonesa en Perú por parte de un Comando del Movimiento Revolucionario Tupác Amarú. De esta manera 72 rehenes y 14 integrantes del movimiento permanecieron durante 126 días en la sede diplomática, compartiendo una situación que se tornaba insostenible:
Mientras por un lado el presidente Fujimori se negaba a ser chantajeado, los integrantes del movimiento insistían en la liberación de sus compañeros encarcelados. Si nos permiten un razonamiento irracional, nunca hubiéramos imaginado que los terroristas gustaran tanto del fútbol y que fuera este deporte el que sentenciara sus vidas.
Como se recuerda los rehenes y los integrantes del movimiento asistían a los partidos del campeonato peruano por televisión, único pasatiempo posible en la embajada. El tiempo sobraba y había que organizar algunos encuentros con los secuestrados. Los partidos se disputaban en una cancha improvisada en el primer piso de la Embajada.
Sin embargo esa pasión por el fútbol fue lo que los llevó a la perdición, facilitando la invasión militar a la embajada. Todo fue hábilmente calculado con micrófonos y cámaras instaladas en distintos lugares se tuvo un dominio total del escenario.
La primera bomba explotó en el centro de la cancha mostrándole tarjeta roja a la mitad del equipo revolucionario. El resto fue acribillado mientras intentaba refugiarse en el segundo piso.
Solamente el fútbol consigue movilizar a las personas hacia la muerte, sin entender las razones deportivas del juego. Si será grande el espectáculo generado por el fútbol que les da a los grandes periodistas como Víctor Hugo Morales, la posibilidad de equivocarse en todos los pronósticos como sucediera en el último mundial de Alemania.
Entrevistado por el periodista fronterizo Carlos Castillos días antes del campeonato señaló que “Me parece difícil concebir a Alemania fuera de la final. Y también se me hace difícil imaginarlo a Brasil afuera. Para mi puede ser sorpresa que la final no la jueguen Alemania y Brasil.” Cosas del fútbol....
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