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Días de confusión presidencial
por Humberto Toledo
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Los primeros días del gobierno de cristina Kirchner asomaron venturosos, hasta que llego la tempestad. Entre el valijero americano-venezolano Antonini Wilson, el incendio en el ministerio de desarrollo de la provincia de buenos aires, el asedio a la ciudad de buenos aires de los albañiles que comanda el sindicalista Martínez, Cristina sintió el costo del sillón de Rivadavia.
Los primeros días del gobierno de cristina Kirchner asomaron venturosos, hasta que llego la tempestad. Entre el valijero americano-venezolano Antonini Wilson, el incendio en el ministerio de desarrollo de la provincia de buenos aires, el asedio a la ciudad de buenos aires de los albañiles que comanda el sindicalista Martínez, cristina sintió el costo del sillón de Rivadavia.
Entonces apareció Néstor, que es Kirchner, y que había prometido salir de escena para permitir el lucimiento de su esposa a quien le había transferido el poder. Néstor rápidamente ocupo el centro del espacio político nacional para enviar un par de mensajes que destacaron por la violencia verbal como por la calidad de los receptores.
En un caso, se dirigió directamente a la casa blanca, al gobierno del presidente Bush, al que ya había maltratado un par de año atrás permitiendo en Mar del Plata una convocatoria del club del paraíso socialista, con sus principales figuras latinoamericanas incluido Maradona, el hombre que sueña con Teherán ..
Después pretendió abandonar la política de cabotaje y se monto al avión presidencial mas preparado – el que nunca pudo vender de La Rúa – y aterrizo en la selva colombiana para acaparar los títulos de las primeras paginas de los diarios latinoamericanos, y por que no, hasta del mundo civilizado.
Fueron días de gloria tanto para el gobierno de Cristina como para el papel de Néstor. Las cadenas internacionales de televisión transmitían en vivo y en directo, desde una pequeña localidad ubicada en la frontera colombo-venezolana – la ciudad de Villavicencio – las manifestaciones políticas, las referencias geográficas, y hasta trozos de la historia que el presidente de Venezuela Hugo Chávez desparramaba con un atento Kirchner al lado.
Después vino el papelón, pero igualmente destrona en la prensa argentina – y probablemente lo destrone más que si hubiera tenido lugar la entrega de prisioneros del grupo terrorista colombiano – el molesto asunto, la película de terror que hasta el momento no ha filmado Oliver Stone, con el venezolano-americano Antonini Wilson en el papel protagónico.
Quizás alguien en la Casa de Gobierno imagino avanzar con el propio Kirchner para cubrir con un piadoso manto – en estos días aciagos - el conflicto mas irritativo para la presidente Cristina, que maneja un fiscal federal en Miami que tiene antecedentes de animal salvaje cuando persigue a una presa, en este caso mas de una, de tonalidades varias, hasta un uruguayo se coló en el ambiente de corrupción y espionaje bolivariano.
A la hora de pasar facturas, es poco lo que puede argumentar Kirchner. Finalmente, el mismo se canso de repetir ante la prensa complaciente que virtualmente se retiraba a cuarteles de invierno, una oficina lujosa en las orillas del Río de La Plata, montar la estrategia para utilizar al partido justicialista nacional en la formación de la nueva estructura partidaria del matrimonio que gobierna, algún viaje por Latinoamérica para ofrecer su experiencia de cuatro años exitosos en la reconstrucción de un país que encontró con los brazos caídos.
La realidad no lo dejo descansar, un error imperdonable en alguien que se reclama peronista, olvidar que – como dijo el líder del movimiento – la realidad es la única verdad. Apenas dejo el traje cruzado que jamás se pudo abrochar por un abdomen prominente que lo fastidia, se vio nuevamente envuelto en el tembladeral de la política nativa, donde Cristina comenzaba a sospechar la tormenta que se formaba en el horizonte cercano, de la mano del camionero Moyano, del albañil Martínez, del venezolano Antonini Wilson. Faltaba Chávez para completar un cuarteto tercermundista del atraso, y apareció.
Ahora, más que facturas, la Casa de Gobierno debería explicar quien esta al frente del poder. Cristina deslizo una frase preocupante en las primeras cuarenta y ocho horas de su mandato, aquella que hizo alusión a su papel de mujer para rechazar una debilidad de mando que nadie cuestionaba. ¿¿ Había algo en el aire que los argentinos desconocían ?? .
Es probable. El gobierno kirchnerista es uno de los mas herméticos que ha conocido la prensa, y la sociedad por cierto, aunque la sociedad parece mas preocupada por la inseguridad, la inflación, los sueldos que suben por la escalera, los cortes de energía que destroza la ilusión – el bolsillo - de los comerciantes afectados.
Comenzó Cristina, y no pudo ocupar el centro de la escena. Volvió Néstor y los focos de la prensa internacional iluminaron el fracaso. A nadie emociona el papelón, a todos atrapa la incertidumbre del matrimonio.
Entonces apareció Néstor, que es Kirchner, y que había prometido salir de escena para permitir el lucimiento de su esposa a quien le había transferido el poder. Néstor rápidamente ocupo el centro del espacio político nacional para enviar un par de mensajes que destacaron por la violencia verbal como por la calidad de los receptores.
En un caso, se dirigió directamente a la casa blanca, al gobierno del presidente Bush, al que ya había maltratado un par de año atrás permitiendo en Mar del Plata una convocatoria del club del paraíso socialista, con sus principales figuras latinoamericanas incluido Maradona, el hombre que sueña con Teherán ..
Después pretendió abandonar la política de cabotaje y se monto al avión presidencial mas preparado – el que nunca pudo vender de La Rúa – y aterrizo en la selva colombiana para acaparar los títulos de las primeras paginas de los diarios latinoamericanos, y por que no, hasta del mundo civilizado.
Fueron días de gloria tanto para el gobierno de Cristina como para el papel de Néstor. Las cadenas internacionales de televisión transmitían en vivo y en directo, desde una pequeña localidad ubicada en la frontera colombo-venezolana – la ciudad de Villavicencio – las manifestaciones políticas, las referencias geográficas, y hasta trozos de la historia que el presidente de Venezuela Hugo Chávez desparramaba con un atento Kirchner al lado.
Después vino el papelón, pero igualmente destrona en la prensa argentina – y probablemente lo destrone más que si hubiera tenido lugar la entrega de prisioneros del grupo terrorista colombiano – el molesto asunto, la película de terror que hasta el momento no ha filmado Oliver Stone, con el venezolano-americano Antonini Wilson en el papel protagónico.
Quizás alguien en la Casa de Gobierno imagino avanzar con el propio Kirchner para cubrir con un piadoso manto – en estos días aciagos - el conflicto mas irritativo para la presidente Cristina, que maneja un fiscal federal en Miami que tiene antecedentes de animal salvaje cuando persigue a una presa, en este caso mas de una, de tonalidades varias, hasta un uruguayo se coló en el ambiente de corrupción y espionaje bolivariano.
A la hora de pasar facturas, es poco lo que puede argumentar Kirchner. Finalmente, el mismo se canso de repetir ante la prensa complaciente que virtualmente se retiraba a cuarteles de invierno, una oficina lujosa en las orillas del Río de La Plata, montar la estrategia para utilizar al partido justicialista nacional en la formación de la nueva estructura partidaria del matrimonio que gobierna, algún viaje por Latinoamérica para ofrecer su experiencia de cuatro años exitosos en la reconstrucción de un país que encontró con los brazos caídos.
La realidad no lo dejo descansar, un error imperdonable en alguien que se reclama peronista, olvidar que – como dijo el líder del movimiento – la realidad es la única verdad. Apenas dejo el traje cruzado que jamás se pudo abrochar por un abdomen prominente que lo fastidia, se vio nuevamente envuelto en el tembladeral de la política nativa, donde Cristina comenzaba a sospechar la tormenta que se formaba en el horizonte cercano, de la mano del camionero Moyano, del albañil Martínez, del venezolano Antonini Wilson. Faltaba Chávez para completar un cuarteto tercermundista del atraso, y apareció.
Ahora, más que facturas, la Casa de Gobierno debería explicar quien esta al frente del poder. Cristina deslizo una frase preocupante en las primeras cuarenta y ocho horas de su mandato, aquella que hizo alusión a su papel de mujer para rechazar una debilidad de mando que nadie cuestionaba. ¿¿ Había algo en el aire que los argentinos desconocían ?? .
Es probable. El gobierno kirchnerista es uno de los mas herméticos que ha conocido la prensa, y la sociedad por cierto, aunque la sociedad parece mas preocupada por la inseguridad, la inflación, los sueldos que suben por la escalera, los cortes de energía que destroza la ilusión – el bolsillo - de los comerciantes afectados.
Comenzó Cristina, y no pudo ocupar el centro de la escena. Volvió Néstor y los focos de la prensa internacional iluminaron el fracaso. A nadie emociona el papelón, a todos atrapa la incertidumbre del matrimonio.
| Fuente: Fundación Atlas 1853 |
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