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Tenemos un orden político democrático razonablemente consolidado. Así puede sintetizarse el análisis sobre las perspectivas políticas y sociales de Uruguay para el próximo quinquenio que realizó el Dr. Luis Eduardo González, director de la consultora Cifra, al ser entrevistado por ECONOMÍA & MERCADO. A continuación se publica un resumen de sus declaraciones.
¿Cómo definiría al gabinete ministerial del Dr. Tabaré Vázquez?
Con la terminología que usamos en Uruguay, creo que se puede definir con una sola palabra: moderado.
En un gabinete ministerial de tendencias políticas moderadas, ¿cómo encaja la presencia del Movimiento de Participación Popular (MPP) a través del senador José Mujica en el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y Eduardo Bonomi en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social?
A primera vista parece que hay diferencias significativas entre el enfoque del equipo económico y el de los ministros del MPP. Sin embargo, habría que ver hasta qué punto las diferencias son tan importantes, especialmente con relación a los conflictos y roces que seguramente estarán presentes durante la próxima administración.
¿A qué tipo de desavenencias se refiere específicamente?
Uno de los principales dolores de cabeza de los sucesivos gobiernos frenteamplistas en la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) durante los últimos quince años fue Adeom. Por razones a mi juicio similares, uno de los temas más complejos que deberá enfrentar el gobierno nacional en el próximo quinquenio será el de sus relaciones con los sindicatos del sector público. Creo que esas relaciones causarán conflictos, tensiones y negociaciones que tendrán que ser tenidos en cuenta en los planes que articulará el próximo gobierno, y que ocuparán una parte importante de su tiempo. Frente a esto, ¿está el MPP más cerca de los otros grupos radicales en estas materias por ejemplo, los comunistas o de los sectores moderados del Frente Amplio? No es ningún secreto que dirigentes del MPP han señalado la existencia de situaciones injustas en el aparato estatal y la necesidad de "apretar muchas tuercas" en ese ámbito. En principio, no estarían dispuestos a "dejar todo como está" o a atender las demandas de esos sindicatos tal como ellos las plantean. Es posible que en la raíz de estas actitudes del MPP se encuentre un sentido igualitarista radical más que una preocupación "eficientista" de la gestión del Estado. Pero sea cual fuere el origen de sus actitudes, en las tensiones y conflictos futuros el MPP no estará automáticamente del lado de los sindicatos del sector público.
¿Cree Ud. que el MPP no es muy afecto a la intervención estatal, que ha sido una constante en la historia uruguaya desde la época de José Batlle y Ordóñez?
Creo que el punto central no está en la intervención estatal en sí misma. Aquí no me parece que haya grandes diferencias. El problema está en las características de la organización (de la burocracia) que diseña y ejecuta la intervención estatal. Entre nosotros, caricaturizando, hay dos clases de actitudes hacia el aparato estatal: la colorada y la blanca. El Partido Colorado representa la cercanía, la relación amistosa con el Estado, el vínculo estrecho entre la organización pública y la organización político-partidaria privada. Los blancos, históricamente, están más bien en el polo opuesto, salvo en lo local. En todos estos aspectos, si tuviera que decir cuáles son los sectores del Frente Amplio que están más cerca de las actitudes coloradas, me parece que son los de origen tradicional marxista. Los caminos que llevan a estas afinidades son muy diferentes. Aunque la izquierda socialista y los colorados tienen cosas importantes en común (raíces capitalinas y urbanas así como una visión más internacionalista), sus bases sociales, sus estructuras partidarias y sus tradiciones, por ejemplo, son muy diferentes. Sin embargo, las afinidades anteriores me parecen evidentes. ¿Recuerda Ud. la vieja idea del "pacto co-co" (colorados-comunistas)? Lo que importa no es cuán real fue ese presunto pacto, sino la afinidad que trasluce. En estos asuntos, me parece claro que el MPP y el MLN en particular expresan inclinaciones diferentes. Ahora podemos haberlo olvidado, pero el nacimiento del MLN fue precisamente una ruptura con los aparatos tradicionales de la izquierda. Visto desde el presente, el ex presidente Sanguinetti ha dicho en más de una oportunidad que el senador José Mujica es, en el fondo, blanco y anarquista. Si uno asume que hay, en un sentido muy amplio, raíces blancas y anarquistas en el líder más connotado del MPP, es evidente que esa no es una fuente de simpatía hacia el aparato burocrático del sector público. Más bien representa una cierta desconfianza hacia el Estado. No sé cómo se van a articular finalmente estas inclinaciones, pero quizás el MPP no esté tan lejos de los moderados. En la discusión de estos temas fundamentales, su posición podría resultar diferente a la que hoy se le atribuye.
¿Cómo interpreta la escasa representación del MPP en el gabinete si se la compara con el alto porcentaje de votos que ese sector obtuvo dentro del EP/FA/NM?
Es una lógica de necesidad. Hay un número finito de cargos ministeriales y el presidente no está obligado a cubrir esos puestos mediante una representación proporcional de los votos obtenidos por cada grupo o partido. Si bien no podría decir que se recurrió a una solución transaccional, los cargos ministeriales no son el verdadero objeto de la discusión, sino todo el conjunto de designaciones para los cargos de confianza del Poder Ejecutivo más las principales candidaturas departamentales. Y aquí no hay que olvidar que al MPP le ha correspondido la candidatura a la Intendencia Municipal de Montevideo, que tiene un gran peso político dentro del Frente Amplio. En síntesis, me parece que el equilibrio político no se puede medir por el número de sillones ministeriales; se refiere a un espacio bastante más amplio.
¿Qué opinión le merece la designación del independiente Jorge Lepra en el Ministerio de Industria, Energía y Minería?
No tengo nada nuevo para decir. Su designación fue realmente una sorpresa. Teniendo en cuenta las viejas visiones de la izquierda sobre las petroleras, la elección para Ministro de Industria de un hombre que hizo prácticamente toda su carrera profesional en Texaco es realmente notable. Es una muestra de qué precio político el Dr. Vázquez estaba dispuesto a pagar dentro del Frente Amplio para conseguir la imagen que él quería de su gabinete. Sin embargo, no creo en absoluto que la inclusión de Lepra en el gabinete sea un acto puramente simbólico. Es algo sustantivo. Recuerda más bien el pragmatismo de los comunistas chinos: si no lo recuerdo mal, lo que importa del gato no es el color, sino que sepa cazar ratones. Lepra es un ejecutivo de primera línea que se ganó sus galones en la cancha.
¿Con qué grado de cohesión prevé que funcione el gabinete que designó el Dr. Vázquez?
"Más de lo mismo". Es una tradición uruguaya, que no pertenece ni a la izquierda ni a la derecha. Supongo que la expectativa más razonable es que habrá conflictos; probablemente no serán mucho más numerosos ni profundos que los vividos en cualquiera de los últimos gobiernos del Partido Colorado o del Partido Nacional.
"Guardia vieja"
¿A qué atribuye las declaraciones del propio Dr. Vázquez previendo que la integración inicial de su gabinete sufra una reestructura dentro de un año y medio, probablemente después que se apruebe la ley del presupuesto nacional?
No puedo saberlo con precisión. Sin embargo, me da la impresión que uno de los motivos de peso es la edad de los integrantes del gabinete. Lo que Vázquez ha querido decir es que va a comenzar su mandato con la "guardia vieja", pero que luego habrá una renovación que dará su oportunidad a generaciones más jóvenes. De acuerdo con la interpretación de esas declaraciones, parecería que el presidente electo le estuviese respondiendo al senador Mujica, que se ha referido explícitamente a los "jóvenes con mucha más polenta".
¿Considera que el promedio de edad de los futuros ministros no da una buena imagen al gobierno electo?
Creo, pero no tengo forma de saberlo exactamente, que el Frente Amplio ha registrado algunos comentarios críticos al respecto. Si se compara el promedio de edad de los miembros del próximo gabinete y el del gabinete saliente, o el de los senadores frenteamplistas del próximo quinquenio y el de sus pares blancos (la bancada colorada es muy pequeña), los resultados de la comparación muestran que la edad promedio de los ministros y los senadores del nuevo gobierno es más alta. En los hechos, el partido político que se autoproclama como el abanderado de la renovación lleva las figuras de gobierno más veteranas. Esto es una nota discordante que sorprende y eventualmente molesta, incluso dentro de la izquierda. Debe haber sido un factor importante para que el Dr. Vázquez haya salido a anunciar públicamente que efectuará una renovación de su gabinete ministerial dentro de un año y medio.
¿No cree que la edad promedio relativamente elevada del próximo gabinete ministerial refleja el grado de envejecimiento de nuestra sociedad?
En parte sí, claro; eso también es muy uruguayo. Además, hay que tener en cuenta que la izquierda tuvo un camino muy largo y complicado para llegar al gobierno. El Frente Amplio en sí mismo es una suma de organizaciones, algunas más que centenarias, que durante la mayor parte del siglo pasado no lograban mayor apoyo popular, excepto a nivel sindical. El empuje político de la izquierda comenzó a desarrollarse realmente hace tres décadas; tuvo un período de crecimiento fuerte muy similar y simultáneo al del Partido dos Trabalhadores (PT) en Brasil. Aunque algunos de sus líderes iniciales quedaron por el camino, hay un número importante de dirigentes políticos que han permanecido timoneando sus organizaciones desde la creación del Frente Amplio en 1971. Esos son los hombres y mujeres de la constancia, que continuaron militando en la izquierda en las buenas y en las malas. Por lo tanto, es natural que, cuando se completa un ciclo tan largo y complejo, la izquierda sienta que esas son las figuras que deben estar en primera fila. Sin embargo, ese factor no tiene por qué durar eternamente. Quizás la integración del primer gabinete del Dr. Vázquez refleje una visión gradualista, de transición. La "guardia vieja" será la capitana de los primeros pasos de la izquierda en el gobierno. Luego, quizás dentro de un año y medio o dos, vendrá una renovación que, en parte, será también generacional.
No se van todos
¿Por qué el Dr. Vázquez designó a figuras del Partido Colorado para dirigir la DGI y la Aduana, que son dos organismos que han sido seriamente criticados por el EP/FA/NM desde hace mucho tiempo?
Por un lado, las eligió por la razón del artillero: estas personas le sirven. Por otro lado, esa decisión muestra también un cambio más general. Hasta el momento en que ganó las elecciones, el discurso de la izquierda fue "que se van, se van", y años atrás era "estos son los que funden la nación". Estos son juicios en bloque y sin matices, que abarcaban a todos los cuadros de los partidos tradicionales, salvo algunas figuras ya fallecidas. Pero, después de ganar las elecciones, los juicios empiezan a ser más matizados. Se han anunciado algunos nombres identificados o cercanos a los partidos tradicionales para estar al frente de embajadas muy importantes, y están confirmados el Cr. Zaindensztat y el C/N (retirado) Luis Alberto Salvo, que no vienen precisamente de la izquierda, como directores de la DGI y de Dirección Nacional de Aduanas respectivamente. Esto equivale a reconocer que hoy, entre los cuadros blancos y colorados, hay dirigentes buenos y malos, como en todos lados. También significa que las diferencias ideológicas que hasta ayer parecía que las separaba un abismo son en realidad manejables. Estos son juicios prudentes, que muestran una cara nueva de la izquierda. Sin embargo, no creo que esas designaciones fueran hechas sólo para mostrar madurez política, aunque esa imagen no le viene mal al gobierno.
¿Qué tienen en común la DGI y la DNA para que estén dirigidas por personas que no pertenecen a la izquierda?
Desde ambos cargos se pueden tocar muchos intereses. Circulan historias de algunas figuras políticamente influyentes que habrían hecho cosas non sanctas en materia aduanera. Lo mismo, pero más grave aún, podría haber ocurrido en temas impositivos. Como la izquierda pretende modernizar y volver más efectivas a la DGI y la Aduana, si esas historias tuvieran algo de cierto, cabe preguntarse qué podría pasar el día en que esas instituciones descubran ilícitos involucrando a figuras políticamente influyentes, cercanas o activas en los partidos tradicionales. Si quien estuviera al frente de la DGI o la DNA perteneciera al Frente Amplio, no demoraría en escucharse algunas voces denunciando la persecución política proveniente de la izquierda. En cambio, si la dirección de esos organismos está a cargo de personas vinculadas a los partidos tradicionales, de capacidad y honestidad reconocidas en todos los sectores políticos, esas denuncias y los conflictos subsiguientes se caen o, por lo menos, pierden mucha credibilidad. Se "desinflan". En consecuencia, las designaciones del Cr. Zaindensztat y el C/N (r) Luis Alberto Salvo ayudan a despolitizar, en el sentido partidista del término, esas actividades y resultan entonces sabias y prudentes. Me cuesta pensar que esta clase de consideraciones no haya estado presente a la hora de elegir a las nuevas figuras.
Estrategias
¿Qué importancia puede adquirir dentro de la estrategia política del nuevo gobierno la implementación del Plan de Emergencia a cargo de las dirigentes comunistas Marina Arismendi y Ana Olivera?
Puede tener mucha relevancia. Si la senadora Arismendi es capaz de realizar un programa más exitoso, por ejemplo, que el del PT brasileño, será un logro muy importante. Uruguay está en mejores condiciones que Brasil para poner en práctica un programa de esa naturaleza debido al tamaño de la población, no sólo en términos relativos sino también en términos absolutos. Sin embargo, su implementación requiere habilidad y decisión. El Plan de Emergencia puede llegar a ser un gran éxito político, pero también puede convertirse en un programa anodino, que sugiera que en realidad la izquierda tenía una preocupación más o menos asistencialista sobre el tema de la pobreza. Como la izquierda siempre ha sostenido que lo importante no es la caridad, ahora tiene que agarrar al toro por las guampas. El problema es cómo hacer que ese trabajo sea realmente eficaz, que ayude a quienes verdaderamente lo necesitan, y que no sea simple beneficencia. Ese es el quid de la cuestión. Hasta ahora el PT no lo ha logrado en Brasil; por eso creo que el Plan de Emergencia es muy importante.
Desde que el presidente Gestido asumió funciones en 1967, un gobierno no iniciaba su mandato contando con el respaldo de una mayoría absoluta de asientos en el Parlamento. Por consiguiente, ¿qué rol deberían desempeñar el Partido Nacional y el Partido Colorado durante la próxima administración frenteamplista?
Para opinar sobre este tema, aunque sólo sea desde afuera, necesitaría conocer cuáles son los objetivos de mediano plazo de la oposición. No los conozco; por tanto, no puedo opinar.
Lula todavía es el tornero que llegó a presidente
¿Qué temas de la agenda política van a probar a fondo la capacidad de conducción del futuro presidente de la República?
El tema central será probablemente "Adeom ampliado". El punto neurálgico estará situado en los conflictos distributivos mucho más que en las grandes divisiones ideológicas. El gobierno tendrá que abocarse a terminar con las disparidades horrorosas, absurdas, injustificables que existen en las remuneraciones del sector público y que los partidos tradicionales no fueron capaces de empezar a enfrentar. Esa tarea va a poner en evidencia un conjunto de diferencias inevitables que pueden llegar a ser un poco estridentes.
El próximo presidente tiene cuatro ejemplos de gobiernos de izquierda en la región: el argentino de Kirchner, el brasileño de Lula, el chileno de Lagos y el venezolano de Chávez. ¿Hacia dónde cree que dirija sus miradas?
Las simpatías pueden estar en un lado y las afinidades pueden estar en otro. Lagos no puede ser nunca la elección explícita de un gobierno de la izquierda uruguaya, porque genera muchas resistencias internas: representa la socialdemocracia que aún hoy es vista con rechazo. En cambio, Lula todavía es el tornero que llegó a presidente.
¿Qué efectos podría tener en la democracia uruguaya un fracaso del gobierno de Tabaré Vázquez dado el fuerte respaldo popular que obtuvo el EP/FA/NM?
Uruguay se puede caer de vuelta, pero esta vez sería debido a problemas nuevos y no a problemas viejos mal resueltos; tenemos un orden político democrático razonablemente consolidado. Soy optimista sobre la capacidad de resistencia de la democracia uruguaya y sobre la forma como ciertas ideas democráticas muy básicas permean a casi todo nuestro espectro político, incluyendo liderazgos y votantes. Afortunadamente, no dependemos de la suerte de un partido en particular.
Ahora empezamos a descubrir que no todo lo que dicen el FMI y el BID son macanas
En las visitas recientes de altos funcionarios del FMI y del BID a nuestro país, habría existido un cierto grado de entendimiento con los integrantes del equipo económico del nuevo gobierno. ¿Qué importancia reviste ese hecho?
En el pasado había un discurso algo demonológico que no era muy realista. Pertenecía a la misma categoría de los juicios del tipo "que se van, se van". En el caso de los organismos internacionales de crédito especialmente el FMI y el Banco Mundial, en donde Estados Unidos tiene una presencia muy importante, parte de ese discurso resultaba aún más duro, viéndose fortalecido por la veta fuertemente antinorteamericana que ha caracterizado a la izquierda uruguaya.
De la misma forma que los hechos actuales desautorizan la idea de que "todos" los políticos de los partidos tradicionales eran malos, hemos empezado a descubrir que no "todo" lo que dicen los organismos internacionales son macanas; también tienen algo bueno que decir, aunque tengamos matices con ellos. Por ejemplo, los climas de las reuniones de trabajo con el BID o con el FMI han sido, por lo menos en los titulares de la prensa, algo diferentes a las sostenidas con el Banco Mundial. Más amistosas en el primer caso, algo más distantes en el segundo. Sin embargo, es un principio de realidad. Bastante antes de asumir funciones, el nuevo gobierno se está moviendo en la dirección razonable.
Algunas figuras de la izquierda han expresado sus discrepancias con las políticas que proponen los organismos multilaterales de crédito y que, aparentemente, son aceptadas por el Cr. Astori. ¿Qué opina al respecto?
Lo sorprendente no es que existan esas discrepancias, sino que se manifiesten tan moderadamente dentro del Frente Amplio. Si el FMI se "comía a los niños crudos" hasta no hace mucho tiempo, llama poderosamente la atención que esa misma izquierda ahora entabla un diálogo con él con cortesía diplomática, y que no todo lo que dicen los interlocutores de los organismos internacionales parezca malo. Por lo tanto, una de las dos cosas no está bien. Si hoy estamos en lo correcto, entonces no era cierto que los organismos internacionales eran ogros sin redención posible.
¿Cuáles son las líneas divisorias ideológicas existentes en el EP/FA/NM?
El Frente Amplio no es un partido homogéneo. Está compuesto por diversas corrientes políticas, como han tenido y siguen teniendo los partidos tradicionales. Sin embargo, las diferencias ideológicas que se dan en su interior son más complicadas que lo que aparece a primera vista. Cuando el senador Mujica habla de la "izquierda paqueta" y la "izquierda descalza", parecería que se refiere directamente a los orígenes sociales de los votantes frenteamplistas. Los "descalzos" son los que nacieron pobres y los "paquetes" provienen de familias pudientes. Ese criterio, que no es nada realista, se vio reflejado con cierta claridad en la discusión acerca de la posible candidatura de Luis Rosadilla para intendente de Montevideo. La historia de la izquierda en el mundo muestra claramente que la capacidad de explicación de los orígenes sociales de sus dirigentes es más bien nula o negativa. Al fin de cuentas, ¿de dónde surgieron los líderes originales de las grandes revoluciones del mundo? Eran lo que la izquierda antes llamaba "pequeños burgueses". Marx y Engels ciertamente no eran lo que Mujica llamaría "descalzos". En la Rusia de principios del siglo XX, Lenin tampoco era de origen humilde. Más cerca en el tiempo, Fidel Castro no creció descalzo. Entonces, la interpretación directa de las inclinaciones políticas a partir de los orígenes sociales empíricamente no funciona. La gente tiene la capacidad de elegir y, por cierto, la utiliza. De modo que no hay ninguna razón para esperar algo diferente en Uruguay.
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