Año III - Nº 121 - Uruguay, 11 de marzo del 2005

 

 

 

 

 

Los consejos de China a Cuba
Andrés Oppenheimer

 

PEKIN -- La prestigiosa Academia Nacional de Ciencias de la República Popular China le ha dado un sabio consejo a la hermana república socialista de Cuba: si quieren hacer crecer su economía, hagan reformas de libre mercado.

En efecto, durante mi visita al Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia Nacional de Ciencias en Pekín, me encontré con esta nada sutil recomendación en un estudio titulado ''Las Reformas Económicas de Cuba desde la Perspectiva China''. De más está decirles que me quedé boquiabierto.

No es nada usual que un instituto gubernamental chino critique, aunque sea tácitamente, a Cuba. Aunque ya pasaron dos décadas desde la dramática apertura de China a Occidente, la línea oficial del régimen chino sigue siendo de apoyo incondicional al hermano país socialista de Cuba.

Varios de los altos funcionarios chinos que tuve oportunidad de entrevistar durante mi visita de 10 días a este país me expresaron gran admiración por el presidente vitalicio cubano Fidel Castro. Y los diplomáticos extranjeros con quienes hablé en Pekín me comentaron que el embajador cubano es el rey de los embajadores latinoamericanos en la capital china.

Pero, hilando un poco más fino, tengo la sospecha de que el informe del Instituto refleja la verdadera opinión de los líderes reformistas del régimen chino sobre Cuba. Pero antes de examinar por qué China mantiene una fachada de apoyo entusiasta al régimen de Cuba, analicemos el informe, que fue publicado a fines del 2002 por Jiang Shixue, el subdirector del Instituto, pero hasta ahora era poco conocido en Occidente.

El estudio indica que mientras la economía china ha crecido un fenomenal promedio del 9.5 por ciento anual en las últimas dos décadas, y el ingreso per cápita chino se ha más que duplicado en ese lapso, la economía cubana en el mejor de los casos quedó estancada.

''Comparada con Cuba, China ha realizado mayores progresos en estimular el desarrollo económico, [y] elevar el nivel de vida de sus habitantes'', señala el estudio chino. ''¿Qué puede aprender Cuba de China?'', pregunta a continuación. Estas son algunas de sus conclusiones:

" Lección No. 1: El gobierno cubano debería cambiar ''su fundación teórica'' y abrazar abiertamente las reformas de libre mercado.

''Las reformas cubanas no están basadas en una teoría clara y definida'', señala el estudio. Mientras que el mandatario chino Deng Xiapoing, quien inició las reformas de libre Mercado en 1978, era un pragmático que decía que ''el mercado también puede servir al socialismo'', los líderes cubanos ``insisten en que Cuba no se moverá hacia el mercado''.

Y mientras que Deng pedía a los funcionarios chinos ser ''más liberales, valientes, y expeditivos'' en la aplicación de las reformas económicas, Castro hizo exactamente lo contrario.

" Lección No. 2: Cuba debería acelerar el paso de las mínimas reformas económicas implantadas hasta este momento. ``Tal como señalaron algunos investigadores chinos, los líderes cubanos deberían mostrar más apertura y valentía en áreas tales como la reestructuración de la propiedad y la apertura al mundo exterior''.

" Lección No. 3: En vez de penalizar la riqueza, Cuba debería permitir que algunos sectores de la población se enriquezcan. ''Parecería necesario que Cuba permitiera que algunos cubanos se enriquezcan. En China esta experiencia demostró motivar a la gente a trabajar, y hacer que la economía crezca más rápidamente'', dice el estudio.

" Lección No.4: Cuba debería ''mejorar la estructura de su propiedad'' (lo que en la jerga del partido comunista significa que Cuba debería privatizar sus empresas estatales). Mientras que China ya privatizó más del 60 por ciento de su economía, y se espera que el porcentaje aumente rápidamente en los próximos años, la economía cubana sigue casi en su totalidad en manos del gobierno.

''Cuba necesita apurar el paso en este sentido'', agrega el estudio. ``Tal como señalaron algunos investigadores chinos, el liderazgo cubano debería adoptar una actitud más tolerante con el sector no-publico [privado]''.

Mis conclusiones: las diferencias entre Pekín y la Habana son abismales. China no sólo permite la propiedad privada, sino que ha permitido que más de 10,000 empresarios tengan mas de $10 millones cada uno, y ha sacado a 250 millones de personas de la pobreza en las últimas dos décadas. Cuba, en cambio, ha logrado que la totalidad de sus 11 millones de habitantes se convierta en pobre, y cada vez más pobre.

¿Por qué China mantiene oficialmente su alianza con Cuba? Probablemente porque China se está volviendo un país capitalista, y el régimen chino necesita mantener una fachada comunista para justificar su dictadura unipartidista.

De todas maneras, si el estudio del Instituto refleja el pensamiento oculto de los líderes reformistas chinos, como me lo sospecho, creo que tendrá un gran impacto en Cuba. Quién sabe, quizás los primeros vientos de cambio en la Cuba post-Castro no vengan de Washington, sino de Pekín.