Los lentes de la abuela
Luis Tappa
Hay momentos que resulta difícil escribir, el mundo está inundado de pensadores, escritores y periodistas, gente que escribe y escribe. Hay escritores o periodistas dependientes y los hay independientes, aquellos escribirán lo que les manden y estos lo harán en base a su pensamiento e ideas, siempre que encuentren quienes les publiquen sus notas. Para muchos es su medio de vida y no tienen más remedio que hacerlo, otros lo hacen simplemente porque les gusta, pero todos intentando trasmitir algo.
Una nota, un libro, una entrevista periodística o simplemente una película, puede ser buena o mala, será buena si nos trasmite algo, si nos deja pensando, lo demás, lo que a los 10 minutos de haber leído, escuchado o visto, ya ni nos acordamos, no sirve para nada, es solo llenar espacios, para cumplir con obligaciones.
La temática es inagotable, se pueden escribir boludeses, improvisar o decir lo que realmente se piensa sobre muchas cosas que suceden o sucedieron, aquí o en cualquier lugar del mundo, no importa.
Si hablamos de temas que tengan algo que ver con la política, esto trae aparejado un riesgo, por más objetivo que sea el enfoque dado a una nota o crónica, inevitablemente se va a presentar un problema de identidad, ¿Qué significa? que se nos encasille con ideales que podamos o no, tener.
Según esta especie de "segregación periodística" vas a ser un facho o un comunista, de izquierda o derecha, ultra, centro o moderado, un montón de "títulos gratuitos" con los que te pueden obsequiar, aunque por supuesto que también hay quienes lo hacen defendiendo una posición, con razón o sin ella.
Si nos metemos a opinar sobre algún tema caliente, de esos que queman igualmente te van a catalogar y te van a meter en alguno de esos casilleros, y hasta alguien se puede molestar. Después que te pusieron la etiqueta no te la sacan más. Pero vayamos al grano, mejor dicho al forúnculo.
Hoy se habla de globalización y libre comercio, pero igualmente el mundo está dividido en posiciones políticas e intereses que hacen imposible que se lleve a cabo en condiciones igualitarias para todos, nada nuevo, esta ya lo sabemos hace rato.
Este nuevo sistema, tan aceptado y deseado por muchos, es solo una utopía para los países pobres y el gran negocio para los grandes. Esta globalización que nos quieren imponer solo tiene una dirección, y los países pobres solo somos las víctimas propicias para los intereses de los grandes conglomerados económicos. Mientras en otros lados trabajan a todo ritmo, ganan buenos sueldos y viven bien, estos pobres pueblos del "Tercer Mundo" languidecen en la miseria y en procura de fuentes de trabajo, como para ir llevándola, nada más. En síntesis, de eso se trata la globalización y el libre comercio. Pero todo esto es cosa vieja, lo sabemos todos, o casi todos, no estoy inventando la pólvora.
"¡Tercer Mundo!"... tercer mundo solo es una manera elegante de tratarnos de pobres, indigentes, miserables y subdesarrollados económicos y mentales, la escoria del mundo, la última mierda, y nuestros países son el basurero que usan para enterrar sus desperdicios atómicos, químicos e industriales. ¡Si habremos jugado mal que nos mandaron a la tercera división sin pasar por la segunda! Pero... ¡jugarreta del destino! Ellos no podrían jugar en primera sin nosotros en tercera.
En la época de la conquista se robaron todo por medio de las armas, hoy nos siguen robando, aunque por medio de la diplomacia y el miedo, pero cuando esto ya no resulte volverán las armas.
Por ahora suenan en Medio Oriente, no tardarán en sonar en América del Sur, solo espero que para entonces, nuestros pueblos se encuentren unidos para defender nuestra tierra y nuestro orgullo de latinoamericanos.
Rocca, poderoso industrial, y uno de los hombres más ricos de la Argentina, hace ya unos cuantos años le dijo al conocido periodista Luis Majul, en un reportaje que este le hiciera para su libro, "Los dueños de la Argentina", -Un país sin industria no tiene futuro- Y estoy seguro que no se equivocó.
Uruguay en particular hace mucho que no la tiene, aquí se mató la industria, hoy no fabricamos ni los miserables fósforos que consumimos, todo viene de afuera. ¿Y que vendemos? Lo mismo de siempre, lo mismo de hace 50 o 100 años, no tenemos otra cosa, aunque también queremos vender turismo, un ridículo turismo de 1 mes y medio al año. Se mató la industria para pasar a ser "País de servicios" y terminamos siendo un paraíso fiscal más, como todas esas islas del caribe donde terminan y se ocultan enormes fortunas que vaya uno a saber de donde salieron, como se hicieron ni a quien pertenecen. Para algo se inventó el secreto bancario. Con esto tampoco estoy diciendo nada nuevo.
Somos un país pobre y endeudado, sin embargo bien podríamos figurar en el libro Guinnes de los record como el país que tiene más bancos "per capita" en el mundo.
Así y todo, "para poder competir y vender lo que tenemos", durante estos últimos años se ha rebajado el sueldo de los trabajadores a su mínima expresión con la esperanza de que vengan los famosos inversores a montar alguna fabriquita aquí ¡Vaya futuro el que se nos propuso!
Tenemos el ejemplo de China, un poderoso y riquísimo país con demasiada gente pobre, a pesar que venden de todo. También en otros países asiáticos y en algunos de América, se han instalado las líneas de montaje de poderosas empresas, pero en base a los sueldo de miseria que ganan quienes trabajan en esas fábricas. Les sale más barato producir afuera que en su propio país, mano de obra barata. Ningún norteamericano, japonés o alemán va a trabajar por 300 dólares al mes ¡o menos! Los chinos, con toda su riqueza, también exportan chinos, igual que Uruguay exporta uruguayos. La economía de un país es exactamente igual a la de cualquier familia, si gastamos más de lo que ganamos siempre vamos a estar endeudados, así de sencillo, no se precisa ser un genio en ciencias económicas para darse cuenta.
Ahora, por lo menos, tenemos la esperanza de que este nuevo gobierno, con ideas progresistas y apoyo popular, intente dar vuelta la moneda y comience a arreglar la casa, a pensar en nosotros mismos como primera opción y recordar que la caridad bien entendida comienza por casa, pero tampoco debemos olvidar al resto de América y trabajar todos juntos en bien de todos. No pretendemos un país rico, solo queremos un país que nos de trabajo, libertad y un sueldo decoroso con que poder llegar a fin de mes, pero sin gente pobre, que es otra cosa.
Verdaderos océanos de tinta desfilan a diario ante nuestros ojos, cada uno con sus mensajes de verdades y mentiras, verdades disfrazadas otras, de mentiras y verdades a medias y la mayoría de las veces burdas tergiversaciones de la realidad, en resumen, mentiras y más mentiras.
Hasta la historia se ha tergiversado de acuerdo a los intereses de quienes la cuenta. Hay un pequeño mundo que manda y un enorme mundo que obedece. Se nos ha mentido constantemente y se nos ha hecho saber y creer lo que ellos quieren y de la manera que quieren.
Que la historia la cuentan los ganadores o los que tienen la sartén por el mango, es más viejo que hacer "pichí" después de tomar cerveza. Esas historias son aceptadas sin protestar, pero peor aun, luego las repetimos por los siglos de los siglos, como verdaderos estúpidos.
Dios nos libre de poner una objeción o analizar y sacar conclusiones que no estén de acuerdo con la versión original de los dueños de la verdad.
Tomemos un ejemplo: ¿quien se atrevería a escribir una nueva versión de la segunda guerra mundial? pero viéndola desde un punto de vista más objetivo y sin fanatismo. ¿Por qué no escuchar la otra campana? Por qué no analizar con ojos neutrales las verdaderas causas que desencadenaron el conflicto. Este asunto no se trató de algo tan simple, no se trató de buenos contra malos o malos contra buenos, hubo profundas divergencias políticas y principalmente enormes intereses económicos en juego, de uno y otro lado, hubo presiones, acosos y bloqueos que hacían previsible la guerra aun varios años antes de que se desencadenara el conflicto.
A mi nadie me va a hacer creer que Hitler se metió en una guerra solo con la idea de apoderarse del mundo y matar judíos, Adolf podría ser loco, pero estúpido no.
La II Guerra Mundial solo fue el segundo tiempo del partido que comenzó en 1914, solo que en el entretiempo hubo algunos cambios de Directores Técnicos, y la causa de este segundo tiempo no fue otra que el humillante tratado de Versalles para los alemanes.
¿Se pudo evitar la guerra? ¡Claro que se pudo evitar! Esa y todas las guerras. Pero cuando los intereses económicos, la ambición y la razón de la sinrazón nublan los cerebros de los más poderosos, que escondidos bajo la máscara de descoloridas democracias, o simplemente de valores morales y humanos del que carecen absolutamente estos "Atilas" modernos, se atropella al mundo. Nos hunden entonces en infames guerras y ya no habrá nada que pueda impedir las atrocidades que inevitablemente llegarán después.
Hitler atacó Polonia y el mundo se le vino encima, los Estados Unidos se han aburrido de atacar y masacrar países, sin embargo nadie se da por enterado ni se toman medidas para frenar tanta agresión gratuita.
Estamos cada vez más cerca de otra guerra inventada, la próxima víctima será Irán, luego le tocará el turno a Siria y se habrá completado el ciclo de una nueva conquista, Medio Oriente todo, y su petróleo, habrá pasado a manos de sus nuevos dueños, la nueva Roma, al Cesar lo que es del Cesar. Este nuevo emperador, que no camina, desfila para las cámaras, con su estúpida risita y sus manos tintas en sangre pretende darle al mundo lecciones de moralidad, democracia y libertad, y al parecer, igual que el papa, también se cree representante de Dios en la tierra.
¡Pero cuidado lector! no se confunda, no estoy defendiendo a Hitler, nada más lejos de mi intención, solo estoy diciendo que otros lobos, que ya no se toman ni la molestia de disfrazarse de corderos, se están apoderando del mundo, sin que este haga nada para impedirlo. Le llega el turno a Irán y a Siria.
¿A quien le tocará después? ¿A Venezuela quizá? A esta Venezuela que se plantó firme y sola contra el imperio del norte para defender sus derechos. ¡Bueno!... a los EEUU la revolución bolivariana le importa un bledo, lo que quieren es el petróleo.
Con el verso del comunismo asustan y en nombre de la democracia atropellan, matan, bombardean y reducen a cenizas pueblos enteros, tras aquellas dos palabras esconden sus verdaderas intenciones. Solamente intereses económicos son el combustible que mueve su maquinaria de guerra, lo demás es pura mentira para engañar a los imbéciles, cosa que ni necesitarían, los imbéciles se engañan solitos nomás.
Realmente a ellos les importa un sorete la democracia que pueda existir o no en otros países, por el contrario, siempre han sido amigos de cuanta dictadura sea fiel a sus intereses, y si no que me digan que clase de democracia hay en países como Arabia Saudita o Kuwait, lugares estos donde dictadores con pomposos títulos, disfrazados con sábanas blancas, se pasan el poder de padres a hijos, viven entre una irritante opulencia y derroche mientras sus pueblos se debaten en la miseria.
Y no olvidemos todas las dictaduras y atropellos a los derechos humanos apoyadas por ellos en América del Sur y Central. ¿Cuantos años permanecieron en el poder estos nefastos personajes sin que se les moviera un pelo? Como en El Salvador, con cientos de miles de muertos y desaparecidos, donde mataron hasta a un sacerdote durante una misa. Esta brutal dictadura, igual que otras, contaba con el apoyo de los Estados Unidos de Norte América.
Y yo digo, ¿Porqué nadie habla de estas cosas y se ocupan tanto de Cuba?
Los chinos y los rusos duermen la siesta, pero que se cuiden, de a poco los van rodeando, ya los tienen en la puerta de su casa y hasta un nuevo presidente "amigo" se consiguieron en Ukrania, potencia atómica también.
Los EEUU son como Anderseen, su pensamiento vuela mucho más lejos que su actual movida, y en esa posición darán el jaque mate con que finalizarán la partida.
Y volvemos al principio, al que se atreva a escribir o hablar con un poquito de lógica le van a poner la "etiqueta", aunque esté a años luz de inclinarse al otro lado de la campana, solo por intentar analizar, sacar conclusiones y observar las cosas desde otro ángulo con la sola finalidad de ver más claro el por que de tanta estupidez humana.
Los que ganaron la guerra dijeron que ellos eran los buenos y los otros los malos y punto, así será hasta el fin de los tiempos.
¿Habrá sido tan así? ¡Es lo que yo me pregunto!
En todas las guerras, desde que el mundo es mundo, y son incontables, se cometieron atrocidades, y todos las cometen, en las guerras no hay buenos y malos, solo malos. La diferencia está en que los que las ganan terminan siendo los "buenos", y cuentan las barbaridades cometidas por los perdedores, pero no cuentan las propias, y lo peor es que el mundo lo acepta y se hace eco de ello.
Que diferencia hay entre un demente como Hitler y la matanza planificada y sistemática en campos de concentración, y otro demente como Harry Truman que ordenó arrojar dos bombas atómicas sobre la cabeza de los habitantes de dos ciudades repletas de gente. Si alguien sabe la diferencia que me avise, porque yo no la encuentro.
No es fácil aportar un granito de arena con la finalidad de hacer pensar a la gente, sin pretender influir en ellos y solo mostrar las distintas caras del dado.
La política y la prensa son un dado, que como todos los dados, tiene varias caras, si solo miramos una, nos limitaremos a una verdad, o a una mentira.
La II Guerra mundial fue una guerra entre ultraderechas, los mismos perros con diferente collar.
La guerra es un tipo de cáncer incurable que sufre la humanidad, se dice que el tabaco produce cáncer, también hay otro montón de agentes cancerígenos, pero ninguno tan peligroso como el dinero y la ambición del poder para la salud del mundo.
Hoy parece que el único recuerdo que queda de la última guerra mundial es el genocidio de Auschwitz, la mayoría judíos, pero también murieron gitanos, polacos, servios, croatas, rusos y gente de un sin fin de nacionalidades y religiones, y atención, hablo de ge-no-ci-dio, no de holocausto, esta palabra quiere decir otra cosa, (consultar el "mata burros") Ese terrible suceso indigna al más indiferente y nos conmueve profundamente.
Entonces amigos, ni tanto ni tan poco, no seamos tan ingenuos de creer que únicamente los alemanes cometieron atrocidades. Solo que las otras se trataron siempre de ocultar o restarles importancia, la propaganda y un buen culo venden cualquier cosa. Siempre se pintó a cada soldado Alemán como una especie de monstruo, mientras que los americanos eran buenos muchachos que regalaban chocolate a su paso, ayudaban a las viejecitas a cruzar las calles y siempre llegaban justo a tiempo para salvar a la señorita que iba a ser violada por un soldado alemán, ¡Pero por favor!
Los americanos se adjudicaron la victoria en esta guerra, nada más lejos de la verdad, la guerra se definió en Rusia y fueron estos los que les pusieron el pecho a las balas y derrotaron en su propio territorio al ejército invasor alemán. Allí terminó la guerra realmente, pero... ¿Quién recuerda a los millones de rusos muertos en esta batalla?
No nos olvidemos que la guerra dejó más de 100 millones de muertos, de los cuales, casi el 80 % fueron civiles, gente inocente, no beligerante, hombres, mujeres, ancianos y niños, la mayoría de los cuales murieron bajo las bombas, gente indefensa en ciudades indefensas, arrasadas y bombardeadas día y noche, día tras día, gente viendo y escuchando el terrible silbido de las bombas que los iba a matar, esto también fue genocidio, matanza en masa de seres humanos, y no hablemos de razas, porque raza hay una sola, la humana. Finalizada la guerra se juzgó y hasta ejecuto alemanes por crímenes de guerra, pero no me enteré de que se hubiera juzgado a Truman, ni siquiera tuvo el coraje de suicidarse después de lo que hizo.
Las únicas víctimas de este conflicto no fueron los judíos, tampoco la mayoría. Pero aparentemente es a los únicos que se sigue llorando después de 60 años, y me parece muy bien que se los llore y recuerde, ¿Pero que les parece si de aquí en más también comenzamos a recordar y llorar a los 80 millones de civiles muertos que produjo esta guerra infame? ¿O acaso no eran seres humanos también?
¿Y porqué no llorar a los también millones de civiles alemanes muertos por las bombas, víctimas inocentes de tanta locura?
Si hablamos de atrocidades no deberíamos olvidar las bombas atómicas usadas por los Estados Unidos. Cada 6 de agosto, salvo alguna rara excepción, nadie se acuerda de este horroroso acontecimiento, ignominia de la humanidad, llevado a cabo más como experimento para matar en masa (genocidio) y de paso amenazar al mundo, que con el burdo pretexto de poner fin a la guerra.
Este año se cumplirán 60 años de la infamia atómica.
¿Que les parece si comenzamos a llorar la atrocidad provocada por otro demente como Harry Truman? Porque solo un demente pudo hacer eso. De todos los genocidios este debe de haber sido el más atroz, produjo más muertos que Auschwitz, sus secuelas fueron espantosas y duran hasta hoy día, 60 años después.
Dos periodistas norteamericanos, Fletcher Knebel y Charles Bailey, reconstruyen los entretelones que llevaron a la decisión de arrojar la bomba. "-Luego del informe de la comisión, Truman dio el visto bueno y se arrojará la bomba sin previo aviso. Para que la conmoción fuera mayor se decidió que esta estallara sobre una gran aglomeración". ¡Realmente horroroso!
Terminada la guerra el Almirante Lehay (EEUU) dijo: -"El empleo de esta arma bárbara, tanto en Hiroshima como en Nagasaki no nos fue de ninguna utilidad en la guerra contra el Japón. Los japoneses estaban ya derrotados, dispuestos a capitular a consecuencia del bloqueo y de los bombardeos clásicos"-
Estos datos fueron sacados del libro "Gran Crónica de la Segunda Guerra Mundial", del Reader's Digest.
Entre todo el material que tengo sobre esta guerra, y es mucho, elegí justamente este, porque esta publicación no se destaca por su imparcialidad justamente.
También de la misma obra, Tomo III pagina 456, "Para la mayoría de los jefes militares, la nueva bomba no plantaba mas problema de conciencia que la bomba de gran potencia y el bombardeo masivo con bombas incendiarias, pues el bombardeo en masa de las poblaciones civiles ya era frecuente en esta guerra (En la noche del 9 de marzo de 1945, por ejemplo, las bombas incendiarias habían prendido fuego a Tokio en una extensión de 42 kilómetros cuadrados)" ¿Qué tal?
Si hacemos un cálculo sobre la enorme densidad de población de una cuidad como Tokio, no nos resultará difícil imaginar la gente que murió calcinada, solo esa noche, la del 9 de marzo de 1945, hoy, exactamente hoy, cuando estoy escribiendo esto, se cumplen 60 años de este otro horror.
Esa noche más de 1.200 bombarderos sobrevolaron la indefensa Tokio arrojando miles y miles de toneladas de bombas con el solo fin de matar civiles, pero como dice más arriba, ya era frecuente.
Esto sucedía faltando muy poco para terminar la guerra, cuando Japón ya no tenía con que pelear, cuando había recurrido a los Kamikaze, esto sí, verdadero holocausto de quienes peleaban por su patria, cuando solo los mantenía en pié su orgullo Samurai. Luego de esto, y como el broche final de una macabra película de terror o de la pluma del Dante, vendrían las bombas nucleares.
Ya para entonces habían aplanado las ciudades alemanas, de las que no había quedado un ladrillo arriba de otro. Las barbaridades y tropelías cometidas por las tropas aliadas, y principalmente las rusas, cuando entraron a lo que quedó de Berlín, luego de los bombardeos, pondrían rojo de vergüenza a Drácula.
¿Como podríamos llamar a esto?, a tanto ensañamiento con quienes ya estaban vencidos.
¿Holocausto? ¿Genocidio? ¿Venganza? ¿Diversión?, usted elija el término querido lector, pero esto también fue repugnante.
Así que no seamos tan hipócritas, hubo demasiados horrores en esa guerra como para seguir llorando y hablando de uno solo.
Al que tenga posibilidades y tiempo para viajar, le recomiendo un paseo por el museo atómico de Hiroshima, ¡pero cuidado amigo! el shock puede ser terrible, y si su estómago lo resiste sin vomitar, de cualquier manera ya no volverá a ser el mismo, porque habrá visto la otra cara del horror, la del otro lado, la que no se sigue llorando ni recordando a cada rato ni levantando un monumento a cada vuelta de esquina. Y no me van a decir que Japón también quería apoderarse del mundo y matar judíos.
A una gran mayoría del pueblo norteamericano les resulta muy fácil y hasta les encanta apoyar y creer que van a la guerra de puro patriotas que son, porque nunca la vivieron en carne propia ni le conocen la cara, no saben lo que es. Tampoco saben de escuadrillas de miles de bombarderos lanzando su mortífera carga sobre sus ciudades ni la llegada y caída de misiles como mensajeros de la muerte.
Las guerras los EEUU siempre las pelearon en la casa del vecino y la mayoría de los soldados que mandan son negros, latinos y pobres mientras ellos siguen viviendo su cómoda y frívola vida.
Casi como una tradición, cada nuevo presidente norteamericano se manda su propia guerrita, siempre tienen una víctima a mano a quien echarle la culpa de algo para justificar una invasión en nombre de la patria y la seguridad nacional. (Esto me parece haberlo oído antes)
Y si seguimos hablando de genocidios, ¿alguien se acuerda de los 8 millones de armenios masacrados por los turcos con la ayuda de los Estados Unidos? ¡No! nadie se acuerda ni los llora.
Y mejor no hablamos de Vietnam y el bombardeo de Hanoi, las armas químicas y el agente naranja.
Solo Irak, (en el último ataque, en el del Cesar George W.), ha tenido más muertos que los Estados Unidos durante toda la segunda guerra mundial.
Y aunque cueste creerlo, el reciente Tsunami también.
El mismo desprecio que me causan los Hitler, lo siento por los Truman, los Stalin, los Churchill, los Saddam, los Bin Laden o los Bush, por nombrar a algunos, todos y cada uno de ellos tuvieron o tienen mucho que ver con el "siglo veinte cambalache" y el horror en el que hundieron al mundo y que pretenden continuar en el siglo XXI.
Pero veamos la realidad, estos nombres solo fueron la cara visible de "La Bestia", como dijo el actor que personificó a Nixon en la película sobre el caso Wathergate.
"¡La Bestia!", el poder económico que domina el mundo, el que nunca duerme y vigila desde los EEUU, el que no se ve, el que está oculto y actúa en las sombras, el verdadero poder, el que mandó matar a Kennedy y el que aprieta el botón con que se desatan las guerras.
Pero no se enojen tanto con Mr. Bush Jr., este triste personaje, si no fuera tan trágico, daría risa solo verlo, parece salido de un dibujo animado, pero solo es el testaferro de "La Bestia" que hoy nuevamente está incendiando al mundo, como ayer las bombas voladoras sobre Londres, los aviones sobre Tokio y Berlín, las masacres en los campos de concentración nazis, y las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki. De la misma forma en que hace bien poco cayeron los misiles sobre Irak y los que más temprano que tarde van a caer sobre Irán y Siria.
¡O es que hemos llegado a tal grado de estupidez que no nos damos cuenta de lo que está pasando! Y mientras tanto nos seguimos fumando el "porro" con que tienen a medio mundo adormecido.
Solo soy un librepensador que me resisto a dogmas preestablecidos impuestos por la fuerza o a base de propaganda, tampoco me siento atado a viejos conceptos políticos, ideológicos, religiosos o filosóficos. Si mis notas molestan a alguna de las partes, mala suerte, escribo lo que siento o lo que veo, pero guardar silencio, o pretender no ver las cosas que rompen los ojos, es ser cómplice de unos u otros, y esta es la forma más ruin de las complicidades, porque se hace gratuitamente, por pura alcahuetería.
En resumidas cuentas, lo que quiero decir es que, comparado con los atropellos, invasiones, bombardeos y millones de muertes causadas por los EEUU a través de su historia sin fin de guerras de conquista y expansionismo, y su pretendida y falsa exportación de libertad y democracia, ¡Hitler!... fue un niño de pecho, por más asco que me produzca este personaje. A pesar de todo, los EEUU tienen sus admiradores, pobres e ilusos payasos políticos que creen que escondiéndose bajo sus alas como los pollitos en la gallina, se van a encontrar a salvo y van a poder vivir como ellos. ¡Ignorantes! No saben que ellos no tienen amigos, solo los usan, y al igual que Hitler, también se creen la raza superior.
Escribo así, como ustedes leen, sencillito nomás, sin palabras rebuscadas ni sinónimos con que adornar mis escritos, para que todos me entiendan y no transformar una frase o una idea en un palabrerío sin sentido, que será muy elegante, pero muchas veces cuesta entender.
Pueden etiquetarme como quieran, seguramente le van a errar, solo que ya hace muchos años que deje de chuparme el dedo.
Sigo aferrado a mi propia libertad de ideas y pensamiento, me niego rotundamente a integrar el rebaño de ovejas obsecuentes que solo repiten y repiten las viejas recetas que les fueron impuestas.
A través de los años se ha mantenido la idea de que ciertas cosas se deben seguir viendo con los viejos lentes de la abuela, sin pasar por el oculista para actualizar los cristales.