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Policía: Derechos y Perversidades
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Como siempre en nombre de los Derechos Humanos de unos pocos, se dejan de lado los de las grandes mayorías.
El Parlamento intenta aprobar la Ley de Procedimientos policiales. Decimos intenta, por que se demoro demasiado.
Como todas las cosas en este País. Dicha Ley es una larga aspiración de la corporación policial por cuanto debería dar el marco legal adecuado a una función tan delicada e importante como la seguridad, derecho humano de todos.
Y es el Estado quien tiene la obligación de brindarla, cosa que hoy hace en forma precaria. Se marcan prioridades en otros temas, y se olvida que el gran debe, esta precisamente en este rubro.
Por allí algún político oficialista, mediáticamente dijo que la responsabilidad de la carencia de seguridad era de los Jefes de Policía, o en definitiva de la Policía. Debemos ser claros al respecto.
Hoy la Policía no tiene independencia técnico-profesional, ni puede tomar decisiones respecto de su desempeño. Se le han quitado todas las facultades al Director de la Policía Nacional, cuando es por allí que la Policía debería dar la respuesta profesional. Pero el problema mas grave es que se ha politizado como nunca la función policial, a pesar de las reiteradas críticas a los gobiernos anteriores.
Hoy se tarda seis meses en relevar y/o en nombrar a un Jefe de Policía o un Director Nacional, prolongando los interinatos mucho más de razonable. No se permite la conformación de equipos de trabajo, y todas las designaciones “bajan” digitadas políticamente y desde fuera del Ministerio.
En general no se elige con un criterio profesional, y eso mengua las posibilidades. Y como dijo infelizmente el político mencionado, la aspiración es que todos los Policías sean de “confianza política” del Gobierno, vale decir frenteamplistas militantes, y así hacer realidad el “sueño del pibe” de tener una Policía propia.
Se dijo que 14 de los Jefes de Policía responden a otros partidos. Y es probable; por que cuando entramos a la Policía no nos dijeron que debíamos ser frenteamplistas para poder hacer carrera.
Lo extraño es que cuando gobernaban otros partidos, a estos mismos detractores, no les importaba tener policías alineados y que respondieran a su partido.
En este país de grandes oportunidades, donde cualquiera puede llegar a Senador, a los policías se nos hace muy difícil llegar a los máximos cargos de nuestra propia Institución, por que también eso se ha politizado.
Lo perverso es que quienes no nos dejan crecer institucionalmente, y quienes politizan todos los temas profesionales, después nos hacen responsables de sus ineficiencias, errores y dislates.
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