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Silueta: Cero a la Izquierda
por Santi Lucas
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Desoladora la imagen de Zapatero en Bucarest. La soledad absoluta del presidente español durante la cumbre de la OTAN, que los medios de comunicación han reproducido gráficamente, es la expresión más nítida y patente de un aislamiento internacional testarudo y profundamente desacertado que se practica desde el 2004.
Desoladora la imagen de Zapatero en Bucarest. La soledad absoluta del presidente español durante la cumbre de la OTAN, que los medios de comunicación han reproducido gráficamente, es la expresión más nítida y patente de un aislamiento internacional testarudo y profundamente desacertado que se practica desde el 2004. El desinterés por Zapatero alcanzó incluso a reproducir su nombre de forma incorrecta en la documentación entregada a los periodistas que cubrían el acto.
Por más que la política exterior tenga un peso liviano para los electores y no agite las urnas, no es indiferente que el gobierno español esté fuera de las relaciones más estrechas y cordiales con las naciones que más le convienen a nuestros intereses estratégicos. Es lamentablemente proverbial que el trato España-Estados Unidos se ha limitado en los últimos cuatro años a un diálogo telegráfico, de frases mínimas, de hola y adiós, que no ha ido más allá de la mínima formalidad diplomática. Nadie sensato puede alegrarse de ello.
Sucede además que se pretende negar la evidencia. El gobierno socialista y el propio Zapatero disimulan el gélido tratamiento que reciben por parte de las democracias más avanzadas con el anuncio de citas imposibles, minimizando el reiterado desdén o, lo que es más ridículo, con supuestos desencuentros recíprocos ("Zapatero y Bush se ignoran" titula El País). No es así, el que ignora a Zapatero es Bush, y el resto de mandatarios que lo dejan más solo que la una. No estamos en el corazón de Europa como se nos prometió un día. En la única víscera en la que hemos tenido alguna notoriedad es en la del populismo latinoamericano.
Las manifestaciones públicas de Zapatero en Bucarest se han referido a los eventuales apoyos que puede recibir para su investidura. Ni la ampliación de la OTAN, ni el escudo antimisiles, ni la fuerza de asistencia a Afganistán (en este punto ya había abandonado la reunión) han merecido su atención, seguramente porque, para los asistentes, Zapatero no es más que un cero a la izquierda.
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