Año III - Nº 156 - Uruguay, 11 de noviembre del 2005

 
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Arqueología
Descubren una Ciudad Maya Buscada Durante Décadas

Un equipo de científicos ha localizado en el Petén noroccidental, una región de Guatemala, el emplazamiento "Q", una ciudad maya que se buscó por largo tiempo y que fue objeto de numerosas especulaciones y polémicas. Las pruebas de las que se valen los autores del hallazgo no dejan lugar a dudas.

En 1997, una expedición previa encabezada por Ian Graham del Museo Peabody de la Universidad de Harvard, y David Stuart, actualmente en la Universidad de Texas en Austin, encontró evidencias en La Corona, emplazamiento ubicado en la región del Petén, que les hicieron suponer que dicho lugar era el Sitio Q. Desde entonces, la labor de investigación ha ayudado a confirmar sus ideas iniciales, y este descubrimiento proporciona las evidencias definitivas.

La prueba, un grabado que contiene unos 140 jeroglíficos que encajan en un capítulo crucial de 30 años de la historia maya, fue encontrada en un pequeño y antiguo asentamiento de la realeza, conocido como La Corona.

Hace unos 40 años, el mercado de antigüedades fue inundado por piezas exquisitamente talladas de un origen aparentemente maya. Muchas fueron compradas para colecciones privadas y también para museos, a pesar de la falta de seguridad respecto a su origen. Por su estilo similar y sus puntos comunes en los temas, se creyó que procedían de un punto por entonces aún desconocido, situado en algún lugar de las tierras bajas del Petén. Este emplazamiento, al que se dio en llamar Sitio "Q", abreviatura de la expresión "¿qué?" referida al enigma, ha sido el objetivo de muchas expediciones.

En una reciente expedición a Guatemala, el antropólogo Marcello Canuto, de la Universidad de Yale, y su equipo, encontraron lo que pensaron podía ser una de las piezas del emplazamiento Q.

Además de confirmar la ubicación del Sitio Q, se ha encontrado uno de los textos jeroglíficos más largos descubiertos en Guatemala durante las últimas décadas. Los dos bloques que forman el grabado parecen estar en su ubicación original en la plataforma de un templo y, además, no fueron ni dañados ni saqueados.

El descubrimiento refuerza la existencia de un Camino Real, una ruta terrestre estratégica que enlazaba la capital maya con sus reinos vasallos en las tierras bajas del sur. Por esta razón, los investigadores creen que el emplazamiento selvático de Laguna del Tigre debería ser seriamente considerado patrimonio de la humanidad.