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No preguntes lo que tu país te puede dar, sino lo que tú puedes darle a él.
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Año V Nro. 377 - Uruguay, 12 de febrero del 2010 |
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¿Seguimos en el país que no existe? En el año 2006 Francis Fukuyama escribió “El final de Chávez”, ampliamente difundido y espero que, así mismo, conocido por ustedes. Hoy, dadas las presentes circunstancias, lo recuerdo y comento. Fukuyama afirmaba que la democracia liberal junto con la economía de mercado representaba la última dirección evolutiva para las sociedades modernas y lo llamaba el “final de la historia”; pero, por favor, nada de eso de que se acaba la historia. A los rojos rojitos venezolanos y sus ideólogos nacionales e importados, en medio de su cóctel ideológico en que están sumergidos, se les ha ocurrido afirmar que el socialismo del siglo XXI, ahora el comunismo marxista –sin estudiarlo ni conocerlo, según su inventor y vocero- es un modelo superior a la democracia liberal. Es bueno decirles, para empezar, de que por favor no repitan eso, no solo porque es incoherente, sino también porque demuestran que prácticamente ha llegado a sus neuronas muy poco de los libros de historia que, supongo, han leído; pero, “cada loco con su tema”, como dicen los llaneros, para referirse a alguien “terco” y sin razón. Los dólares que produce la exportación petrolera y la rodilla en tierra de algunos militares y civiles, irracionales y genuflexos, y la “cómoda apatía” de las fuerzas vivas de la nación, es lo que les ha permitido tomar posesión del gobierno y ramas del poder público, de los sindicatos y de activos y pasivos privados y discriminar y excluir del trabajo y hasta de la vida a sus oponentes y buena parte de compatriotas. Recordemos las listas, el dedo, los presos políticos, la represión de todo tipo –cuando se encadena el rojo quitan comunicaciones e internet- y sin juicios, la evidente sumisión de las ramas del poder público, la toma arbitraria de propiedades y el caso del ciudadano Brito, emblemático, etc., etc. Ha llamado la atención:
Su entusiasmo creció cuando pudo comprar la lealtad y seguidísimo-imitación de varios gobernantes del continente y, de inmediato, intensifico la propaganda alegando que América Latina había doblado hacia la izquierda, hacia la nueva izquierda, al nuevo socialismo, comunismo que el rojo rojito estaba inventando y/o reviviendo a punta de los dólares de los venezolanos. En una primera instancia, Argentina y Brasil le siguieron, pero ahora están reculados. Bolivia, Ecuador, Nicaragua, parecen sus ecos y sus siervos y tienen mesadas muy infladas. Los demás aflojan y/o encogen en la medida en que le suministre petróleo y dólares, en la medida en que les conviene. De paso, les sirve como instrumento de negociación con los Estados Unidos. ¿Y, que pasa, entonces, en América Latina? ¿Es cierto que el socialismo del siglo XXI esta dominando la región? Algunos hechos apuntan lo contrario. La formula democrática predomina en AL, con diferencias y matices; porque la mayoría de los gobiernos son electos libremente por sus pueblos y mantienen gran parte de sus estructuras y procederes dentro de alguna de las concepciones liberales, capitalistas. Últimos acontecimientos electorales: México, Panamá, El Salvador, Honduras, Uruguay, Chile, Costa Rica, etc., así lo confirman. Eso induce a expresar, como bien dice Fukuyama, que la democracia liberal tiene raíces en AL y que esa propuesta del socialismo del siglo XXI no es un modelo a seguir para la región. Supongo que ningún país de AL quiere parecerse y repetir la experiencia de la Urss o cubana, mucho menos el desastre a la venezolana. El socialismo del siglo XXI presentado por esa “pandilla” se muestra como una vuelta al pasado, pasado, siglos XVII, XVIII, por lo menos y, eso, no lo desea ni acepta, hoy, ni los venezolanos ni, mucho menos, los latinoamericanos. Va en contra de su dirección histórica. ¿Cómo pudo ocurrir esto en Venezuela? Hay cantidad de explicaciones y teorías. Casi todas apuntan a lo mismo. Por el petróleo y por sus lideres y pueblos. ¿Como se explica eso? Veamos alguna. Una parte de la historia del país comenzó en 1.958 con la caída del gobierno militar encabezado por Pérez Jiménez. Ese nuevo curso histórico político se baso en el “pacto de punto fijo”, pacto político, signado por los líderes de AD, Copey y URD, partidos mayoritarios del tiempo. Se conformó una democracia sui géneris, básicamente liberal en lo político y estatista en lo económico y plural en lo social. El país se estabilizó. Recordemos que las garantías económicas fueron suspendidas de inmediato y se adoraba el “capitalismo de estado”. La economía se desarrollo en base al petróleo, en base a la exportación de petróleo y a la importación de alimentos, bienes y servicios. Muchos subsidios y regalos (recuérdese los asentamientos campesinos ahora fundos zamoranos; a su vez copia de aquello tan lejano,1885, practicado por el liberalismo ingles: conceder al pueblo pequeños “allotments” de tierra: los celebres “tres arpentos y una vaca”, la “explotación enana”, en supuesto beneficio al pueblo, pero para comprar votos a favor de los rojos rojitos, por Ej.), poco trabajo productivo y compra de paz social interna, pese al tiempo de la “sustitución de importaciones”. Se realizaron grandes e importantes obras de infraestructura: Guri. Los ingresos del petróleo daban para eso. La economía danzó y danza al ritmo de los precios del petróleo. Así, las crisis económicas mundiales fueron atenuadas y el trabajo productivo casi no hacia falta, no era indispensable. La economía productiva interna no estaba ligada a la economía mundial porque no tenía diversidad de productos y empresas que compitieran agresivamente a nivel mundial, que concurrieran y pujaran en el mercado internacional. Es una gran mentira de este rojo rojito decir que la globalización es culpable de cuanto le ocurrió a la economía del país. El gobierno de este rojo rojito si le ha impedido a la economía nacional y, sobre todo a los privados, insertarse en la economía global con todos sus disparates de cambio de moneda, restricciones, impuestos, controles y toma y apropiación ilegal de lo privado. Eso si es verdad. Ha destruido el poco aparato productivo y la capacidad y la oportunidad de incursión en el mundo económico global. Las consecuencias de esta irracionalidad esta por comprobarla, mas temprano que tarde, toda la sociedad venezolana. ¿Y por que el gobierno rojo rojito de Venezuela no representa un modelo para América Latina? ¿Puede producir rechazo? Algunas razones:
Seguimos en el próximo.
Caracas, Venezuela, 23/01/2010
© Nelson Maica C. para Informe Uruguay
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