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Año III - Nº 181
Uruguay, 12 de mayo del 2006
Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
 

 

 

 
Brasil pone sus barbas en remojo
Por Roberto Bogorja

Dice un antiguo proverbio, "cuando veas arder las barbas de tu vecino, pon las tuyas en remojo". Parece que nuestros queridos hermanos del norte, recién hoy se dieron cuenta de que el vecindario está que arde y como es típico de la política de Itamaratí rápidamente ajustaron su rumbo.

Todo comienza con el diferendo insólito, inaudito, irreflexivo, generado por un descontrolado y patotero gobierno argentino con nuestro país. En donde un gobernador (Busti) en forma provocativa, falto de tacto y manejo político, enardeció a una serie de individuos, muchos de ellos profesionales del piquete, para realizar una maniobra en contra de los intereses uruguayos, bajo un pretexto totalmente ilógico. Eso sí, no nos olvidemos que todo ello se hizo en conocimiento del propio Presidente Kirschner, quien como un tero se hizo el desentendido, pero le daba la aprobación tal como lo vimos en el corolario del acto final del pasado viernes 5 de mayo.

Pero volvamos a las últimas declaraciones del Canciller brasileño, Celso Amorim, quien en un sorpresivo "mea culpa" ha realizado algunas declaraciones más que sorprendentes a la luz de los últimos acontecimientos. Amorim se refirió a los errores cometidos en la política exterior brasileña con respecto a los socios pequeños (pero no por ello con menor derecho, ni valor, y por tanto participación) del MERCOSUR. Reconociendo que estos acontecimientos se derivan seguramente de que Brasil no le ha prestado suficiente atención a ellos, por Paraguay y Uruguay, realizando inversiones y permitiendo un mayor intercambio comercial. Aleluya más vale tarde que nunca.

Pero también hizo alusión, tratando de despegarse, al Presidente venezolano teniente Coronel Hugo Chávez Frías. Entre otras cosa se refirió a sus declaraciones sobre la nacionalización del petróleo boliviano, pero fundamentalmente a sus dichos respecto a que el MERCOSUR debe ser refundado.

Analicemos algunas posibles razones de esta actitud, pues como dice el otro proverbio "no se dan puntadas sin hilo".

"Cuando veas arder las barbas de tu vecino, pon las tuyas en remojo"

Sin duda la actitud del gobierno uruguayo ha dado resultados, no como consecuencia de que exista una política de relaciones exteriores, sino debido a la cintura del Presidente Vázquez quien en esa conducción errática, ha logrado activar la llave correcta.

Vázquez tras haber realizado un prolongado flirteo con el gobierno argentino, intentando establecer un dialogo imposible para llegar a un entendimiento por el tema de las plantas de celulosa. El cual se debió a una de dos causas, una el intento de llegar a un entendimiento con su ex amigo ideológico, y el otro, seguramente al ver la imposibilidad de acuerdo, jugo sabiamente a despegarse del MERCOSUR y apuntar sus miras hacia el hoy principal cliente comercial de Uruguay, es decir los Estados Unidos.

Esto motivo una primera reacción de Brasil, ya hace unos meses en donde conjuntamente con Argentina, intentaron decirle a Uruguay, -si haces negocios con USA, no te queremos ni de amigo ni en el barrio (MERCOSUR). Vázquez a pesar de las críticas internas y externas siguió adelante, haciendo gala de su ya conocida capacidad de doble discurso, de decir sin decir, y de negar lo dicho. Finalmente se reunió con Bush, y abrió el camino a la negociación de un tratado de negocios con el país más poderoso del mundo, y también apunta a lograrlo con la Comunidad Europea.

Obviamente esto logró irritar más a los vecinos, quienes en principio continuaron con su posición dura, de la cual hoy Brasil se empieza a desembarazar.

No así Argentina que por un problema de competitividad intentará jugarse todas las cartas. No olvidemos que la verdadera razón del conflicto es lo que indirectamente mencionó el propio Presidente argentino, "las plantas de celulosa uruguayas van a producir un 50% más que lo que se produce en Argentina", y lo peor con mejor tecnología (por tanto mejor producto) y menor contaminación, dejando así fuera de competencia a la obsoleta industria argentina.

Brasil que es el principal productor de celulosa de Latinoamérica, en principio secundó a Argentina, tratando de capturar a Botnia y a Ence para su industria. No lo logró, estas respaldaron a Uruguay, la razón es el rápido crecimiento que tiene el eucalipto en Uruguay, la cercanía de los montes a las plantas, y de estas al mejor puerto (totalmente natural) o boca de salida de la región.

Pero entonces lo que hizo cambiar de opinión a Itamaratí, fue sin lugar a dudas, la posible pérdida de su liderazgo en América Latina, y por tanto su poderío en la región.

Si Uruguay, un país pequeño logra inversiones norteamericanas o de fuera de la región, logra desarrollarse y en particular en aquellas industrias de alta tecnología (para las cuales es especialmente apropiado) se convierte en un poderoso competidor, el cual ya no va a necesitar ser más el vagón de cola del MERCOSUR ni del Brasil, y aún menos de Argentina. Para que queremos productos de la región si podemos importarlos libremente de la matriz. Igualmente podremos colocar nuestra producción de calidad en un mercado que la puede pagar y que es tan grande que la puede absorber sin problemas.

Pero también advirtió que el Teniente Coronel Bolivariano, como buen militar es un estratega, y como se dice en la jerga policial "un hábil declarante". Por tanto entendió que Chávez le sonríe a uno y a otro, les da dinero, les dice a todos que si y luego que no, se pelea con unos y con otros y luego se amiga, pero fundamentalmente emerge como el nuevo líder con una imagen cautivante (por ratos parece Perón, por otros Fidel, y por otros parece el padre de todos). Esto sin olvidar que mientras se muestra como la víctima de Bush, por el otro lado negocia con él, le vende el petróleo e invierte en Estados unidos. Esa imagen ha ido, aunada al desgaste por los problemas internos, ha hecho perder el lugar del líder del cambio a Lula.

Pero también debemos entender la otra punta del problema. Brasil es lo que es gracias a las importantes inversiones extranjeras y a un grupo de industriales brasileños muy poderosos y ricos. Bien se dice que la política económica de Brasil la dictan en San Pablo. Esto provoca que ese tinte de izquierda, progresista, quede lindo, siempre que sea de corte socialista, al estilo europeo o chileno. No así de índole estatista o estatizante, ni populista y menos comunista, eso está reservado para los intelectuales utópicos. Esto significa, ni más ni menos que Brasil debe intentar despegarse de los movimientos de ultra izquierda como Bolivia, de los populistas (de corte fasistoide) como Venezuela, bajo pena de perder el rol de ser el niño mimado de esos inversores extranjeros.

Por lo cual Itamaratí, un poco tardíamente reaccionó, pero lo hizo, y puso sus barbas en remojo.

 
 
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