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Año III - Nº 143 - Uruguay, 12 de agosto del 2005

 
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Latinos, emigrantes de lujo
Parte I

* Danny Luque

Una de las cosas que más le impresionaron al joven francés Alexis de Tocqueville cuando llegó a los Estados Unidos en 1831 fue la relativa similitud de los derechos, obligaciones y privilegios de sus habitantes."En Estados Unidos, nada me impresionó con más fuerza que la igualdad de condiciones entre la gente", escribió en su libro La Democracia en América. "Mientras más avanzo en el estudio de la sociedad norteamericana, más percibo que esta condición de igualdad es el factor fundamental a partir del cual se derivan todos los demás".

Esa igualdad que tanto le llamó la atención al joven viajero francés se mantenía a pesar de la constante llegada de inmigrantes: "Cada ciudadano, al asimilarse al resto, se pierde en la multitud, y nada sobresale más que la impactante y gran imagen de la gente", describió de Tocqueville al publicarse los dos tomos de sus observaciones en 1835 y 1840.

Pero esa asimilación era posible debido a 3 factores que los nuevos inmigrantes tenían en común con los habitantes de Estados Unidos: el lenguaje, una tradición de respeto a las instituciones libres e independientes y una base cristiana que era similar a la de los anfitriones. Los inmigrantes que llegaron en distintos períodos a ocupar el territorio de la Unión Americana eran diferentes en muchos aspectos...... sin embargo ,tenían ciertas características que los ponían en una situación análoga o similar(con quienes ya habitaban el país).El vínculo del lenguaje es, tal vez, el más fuerte y durable que pueda unir a la humanidad.

Todos los inmigrantes hablaban la misma lengua; eran descendientes del mismo pueblo. El segundo elemento de unión era (en el período de las primeras migraciones) el sistema de gobierno local, que fue el fructífero germen de las instituciones libres y que se encontraba bien establecido en los hábitos de los ingleses. El tercero era la formación cristiana que en su mayoría estaban bien arraigadas en los nuevos inmigrantes que llegaban desde el sur.

El rechazo a los inmigrantes no es nuevo en los Estados Unidos, hay una contradictoria historia migratoria: todos sus habitantes son inmigrantes o descienden de inmigrantes (salvo los indígenas o nativos que poblaron Norteamérica 12 mil años antes de la llegada de los europeos) pero hay también una resistencia constante hacia los recién llegados.

La primera gran migración moderna ocurrió entre 1840 y 1860 cuando cerca de 3 millones de irlandeses y alemanes llegaron a Estados Unidos. Igual que ahora con los Latinoamericanos, en aquel entonces se acusaba a los alemanes de no hablar inglés y a los irlandeses de robarles los empleos a los estadounidenses. Los carteles de rechazo a la contratación de irlandeses que habían en algunas tiendas del noreste del país decían: "No Irish need apply" (no tomamos Irlandeses) o "Prohibida la entrada a mexicanos, indígenas y perros).

Benjamín Franklin temía en 1751 que partes de Estados Unidos se fueran a "alemanizar" de la misma manera que, hoy día, muchos temen que el territorio norteamericano de esté "mexicanizando" o "latinizando".

Tras los irlandeses y alemanes, que poco a poco se fueron incorporando, llegaron entre 1880 y 1920 más de cuatro millones de italianos, polacos, húngaros, rusos y lituanos, entre otros.

La mano de obra italiana reemplazó a la irlandesa pero la reacción xenofóbica fue abrumadora y se vio reflejada en la más estricta ley migratoria que se recuerde en Estados Unidos. En 1921 el gobierno impuso el Acta de Cuotas de Emergencia reduciendo la entrada de inmigrantes en más de la mitad y luego el Acta de Cuotas Migratorias del 26 de Mayo de 1924, que establecía un nuevo límite: no podían entrar a Estados Unidos más del dos por ciento del número de inmigrantes que ya existían en el país en 1890.

Lo que NADIE pudo prever en ese entonces es que los nuevos emigrantes ya no vendrían, en su mayoría, de Europa sino de América Latina. En 1951 el 89 % de los inmigrantes venían del viejo continente y de regiones fuera de América Latina como Asia y África. Veinticinco años después las cosas habían cambiado totalmente: tres de cada cuatro inmigrantes legales (79%) eran latinoamericanos, asiáticos y africanos. Un breve análisis comparativo sobre las situaciones económicas entre Europa y América Latina a finales de los años 60 muestra las diferencias entre ambas regiones: una totalmente recuperada y pujante tras las inversiones y reformas impuestas después de la destructiva segunda guerra mundial; la otra, incapaz de enfrentar con eficacia los retos de gobernabilidad, explosión demográfica y creciente pobreza.

Los latinos están cambiando para siempre la cultura, la economía, la política y la sociedad de los Estados Unidos. Y lo están haciendo por partida doble, por un lado apuntalando la economía de sus respectivos países a través de las millonarias remesas que salen del país del norte hacia distintos puntos de América Central, Sur y el Caribe. Según las estadísticas las remesas enviadas por los mexicanos llegaron a 14.500 MILLONES de dólares en el 2004, a Brasil llegaron 4.600 millones, a Colombia: 2.430 millones, el Salvador: 2.206, Rep. Dominicana: 2.211, Guatemala: 1.690 y la lista continúa. Por otro lado, en los Estados Unidos los hispanos gastaron 580.000 millones de dólares en el 2002 y gastarán la friolera de 1 TRILLON de dólares en el 2010! Bajo la presente administración los hispanos tienen el récord histórico en ser propietarios de su propia vivienda. Según James P. Smith, un economista de la organización Rand asegura que los inmigrantes le pueden estar añadiendo hasta 10.000 millones anuales a la economía estadounidense. "La gran mayoría de los norteamericanos están disfrutando de una economía más saludable, una mayor mano de obra y bajos precios como resultado de la inmigración",nos dice en su reporte. También es cierto que los inmigrantes le cuestan y mucho por los servicios que les prestan. Sobretodo en los gastos por educación y salud. Los gobiernos locales y estatales no siempre reciben la compensación que les corresponde por parte del gobierno federal por todos estos servicios que dan a los inmigrantes, ocasionando serios problemas financieros.

La incidencia latina en la sociedad norteamericana no es solamente económica, tenemos que muchos latinos están ligados a las fuerzas armadas de este país, defendiéndolo orgullosamente como si fuera su país de origen. A diferencia de la inmigración que ha llegado al viejo continente, el latino o hispano, se siente plenamente identificado con su nueva patria, hecho que quedó demostrado ante los siniestros ocurridos el 9-11-01.No solamente muchos de ellos murieron en el ataque a las Torres Gemelas (recordemos que la mayoría de los muertos eran empleados de mantenimiento y servicios, plazas que en su mayoría eran ocupadas por inmigrantes pertenecientes a familias humildes) sino que otros tantos perecieron intentando rescatar a los heridos (bomberos, rescatistas) muchos otros donaron su sangre o su tiempo, otros se pusieron a las órdenes de los improvisados grupos de rescates a sabiendas de los riesgos que estaban corriendo, en definitiva, la comunidad latina sintió el colapso de las Torres en sus fibras más íntimas, demostrando así que a pesar de tener su corazón en algún rincón al sur del Río Grande, se siente plenamente identificada con su nueva patria.

Los latinos están reconquistando culturalmente zonas que pertenecieron al imperio español y cuyos nombres gritan su origen: Los Ángeles, San Bernardino. Monterrey, San Luis Obispo, San Diego, etc.

Lo que estamos viendo al sur de California no es asimilación, más parece una anexión por parte de México.

La influencia se siente en ambas direcciones, de hecho, la enchilada mexicana coexiste con la hamburguesa americana. Estados Unidos invade con su cultura, sus películas, su música, sus libros, sus ideas, su periodismo, su política, su lenguaje de la misma manera que Latinoamérica lo hace con su sazón en la gastronomía, su música, su idioma, el sentido de lo sagrado, el respeto por nuestros mayores y el compromiso, siempre ,con la familia. Ese intercambio es posible por lo abierto de la sociedad norteamericana, que permite que cada ser humano tenga su propio espacio y se desarrolle sin ser avasallado en sus derechos por personas que tengan diferentes ideas políticas o religiosas. El caminar por las calles de Queens (Nueva York) nos permite "viajar" por distintos continentes sin necesidad de realizar grandes desplazamientos, así nos topamos con colombianos, ecuatorianos, rioplatenses, mexicanos, dominicanos, afganistanos, indúes, pakistaníes, que con sus diametralmente opuestas culturas conforman una gran parte de este gran crisol de seres humanos que sin necesidad de pensar igual o hablar la misma lengua "viven bajo el mismo techo" sin mayores dificultades.

La influencia mexicana en Estados Unidos es gigantesca, abrumadora. Incluso en la Casa Blanca.

Laura Bush es la que manda en la cocina en la Casa Blanca y Camp David. En las navidades del año 2002, fue ella quien instruyó a sus cocineros sobre el menú de navidad: enchiladas y tamales, y los Bush realmente se los comen; no cometen el garrafal error de Gerald Ford en 1976 cuando al tratar de comerse un tamal en un acto de campaña electoral para atraer el voto hispano, le dio una mordida a la envoltura del tamal hecho de hoja de maíz. Ford hizo el ridículo, obtuvo solamente el 24 % del voto hispano y perdió la presidencia.

Es difícil imaginarse que en Nueva York se vendan más tortillas que pizzas o bagels, pero así es. Las ventas de salsa picante han superado las de ketchup, cada año se venden 700 millones de dólares en salsa picante, contra 515 millones de dólares en ketchup.

Hemos invadido Manhattan!!!! (Comenta orgulloso Erasmo Ponce).... con tortillas.
(Me imagino que dentro de todas las invasiones, la de las tortillas es una de las más benignas)

Erasmo Ponce es un mexicano que llegó a Nueva York a principios de los '90 y poco después con solo cuatro empleados, echó andar una fábrica de tortillas.

Hoy por hoy el negocio de Erasmo produce más de UN MILLON de tortillas al día, cuenta con 42 empleados y dos fábricas que trabajan las 24 horas al día.

Erasmo es sin lugar a dudas otro ejemplo de que el tan ansiado "sueño americano" todavía existe...... y los latinos lo saben mejor que nadie.

PD: La población hispana asciende a 40 millones de personas, casi el 15 % del total de los habitantes.
La edad promedio de los latinos es de casi 26 años(es decir casi 10 años más joven que el promedio nacional).
Los ingresos anuales de una familia latina promedio rondan en los 34.000 dólares.
De 1996 al 2000 aumentó en más de un millón el número de votantes hispanos; de 4.928.000 a 5.934.000.En las últimas elecciones hubo un aumento de casi 2 millones de votantes.
Paradójicamente el partido republicano fue favorecido en estados claves por el voto latino.