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Año III - Nº 143 - Uruguay, 12 de agosto del 2005

 
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La vuelta está de vuelta
Luis Tappa

De la misma manera que el carnaval, vemos como van quedando en la historia tantas cosas lindas que nos llegaba hondo a los uruguayos.
Lo triste es que no se murieron solas, las fuimos matando nosotros mismos.

Entre esas "cosas" también podemos recordar a la vieja y querida "Vuelta ciclista del Uruguay". Un espectáculo increíble, ni 100 clásicos juntos lograban reunir tanta gente como la que juntaba esta carrera, las llegadas a cada ciudad del interior era una fiesta, y ni que hablar de lo que sucedía en Montevideo, aquello era realmente impresionante, un río humano que serpenteaba a lo largo del recorrido desde las afueras de la ciudad hasta el mismísimo velódromo.

Había que estar temprano junto al cordón de la vereda en las calles por las que entraban para poder ver algo. La llegada a Montevideo se hacía desde la ruta directo al velódromo, sin tantas vueltas dentro de la ciudad, que no dejan de ser un riesgo para los ciclistas.

Esto también terminó, como se va terminando de a poco "La vuelta", pero no lloremos lo que nosotros mismos matamos. De continuar así, creo que le queda muy poco tiempo a estas carreras de etapas, incluida las Rutas de América, otro gran mamarracho.

Tenemos dos pruebas de etapas compitiendo entre si en menos de 40 días, pero cualquiera de ellas son carreritas de medio pelo de 8 o 9 etapas.

Se han juntado un sin fin de factores para que esto ocurra y lentamente la gente se fue desinteresando.

Vamos a analizar uno por uno todos estos factores que han transformado a esta competencia en una carrerita sin gracia, forma ni color.

En primer lugar debemos decir que no tenemos ciclistas de jerarquía, solo dos o tres, los demás están para hacer número o ayudar a los que pueden ganar. Las causas son elementales, el ciclismo en nuestro país es un deporte caro para el que lo practica en forma amateur.

Una bicicleta y sus componentes valen demasiado para quien debe trabajar para vivir y a la vez restarle horas al descanso para poder entrenar. Solo un tubo, o tubo abierto para carrera, de buena calidad, Vittoria por ejemplo, sale cerca de 100 U$S el par y se precisan varios juegos.

Ni que hablar de un buen cuadro o un grupo Shimano o Campagnolo.
La vestimenta no es nada barata, todo esto es un motón de dinero que la mayoría de nuestros pedalistas no están en condiciones de solventar.

Algunos se arman su bicicleta como pueden y con eso se lanzan a la ruta. Los clubes y propagandas aportan poco y el resto queda en manos del propio ciclista que es quien debe proveerse.

La organización es un desastre y la imagen de la carrera es de una pobreza sin igual.

Hay intereses creados y también se hacen evidentes las simpatías por parte de quienes trasmiten la prueba, todo se desarrolla dentro de una mediocridad abrumante.

En la entrada a Montevideo ya casi ni se corta el tránsito y he podido ver los ciclistas corriendo entre autos y ómnibus, realmente lamentable. Demasiado sacrificio para tan poco reconocimiento e interés. Ahora se junta algo de gente solo en el tramo final, casi en la llegada, no hay más público para la Vuelta Ciclista del Uruguay
Hablemos de la radio o las radios que transmiten la carrera, sus locutores y relatores.

Seguimos en el tiempo de Regueiro y toda aquella patota de Radio Sport que trasmitía una carrera ciclista como si fuera un partido de fútbol, seguimos "recorriendo los polvorientos caminos de la patria", la misma perorata de hace 50 años tratando de llevar una emoción que ya nadie siente, la misma perorata y favoritismos de entonces.

Durante cuatro o cinco horas, salvo contados minutos, nos debemos deglutir una película de avisos comerciales que terminan por repodrir al radio escucha, el que finalmente opta por apagar la radio e irse a hacer cosas más productivas. Hoy ya casi nadie escucha la "Vuelta".
Los premios de cada etapa, al ganador, ha variado poco y nada en relación a épocas pasadas, antes se les regalaba un kilo de yerba como todo premio, ahora, por ahí andamos.

Recuerdo los líos y pleitos por los derechos a la transmisión de la carrera entre las diferentes radios interesadas, porque ahí está el curro, ellos se la llevan toda mientras los ciclistas se matan pedaleando.

Esta gente que hace y transmite pruebas de ciclismo, debieran de ir a Europa para aprender como se transmite y se hace ciclismo de verdad.
Hace 15 días terminó el "Tour de France", es obvio que no pretendemos comparar el nivel ni las posibilidades económicas, pero por lo menos se podría intentar aprender algo.

Pero esto no es nada comparado con las cosas que han pasado y seguirán pasando, porque además a nuestras carreras debemos agregarle la garra y la viveza criolla, tanto de los organizadores como de nuestros ciclistas.

Hoy ya no viene nadie de otros países, y europeos menos, los corrieron, a esta gente se les ha hecho de todo cada vez que vinieron, muchos se fueron prometiendo no volver más. Los trampearon, los tiraron a la cuneta, se complotaron para hacerles la vida imposible y les robaron carreras hasta que se aburrieron, así y todo muchas veces no pudieron con ellos.

Recuerdo la bronca de Laborde, cuando vino con un equipo de los EEUU, por las cosas que les hicieron, y en la misma carrera también recuerdo cuando un conocido ciclista mandó a parar el pelotón en la etapa Tacuarembó-Paysandú porque se quejaba de que la ruta estaba en mal estado, parece que para el solo, porque los americanos corrían y no se quejaban de nada, solo fue una excusa para frenarlos.

¿Qué hubiera hecho este "crack", si le hubiera tocado correr en la época de Luis P. Serra, De los Santos, Virgilio Pereira y otros grandes del ciclismo? Por supuesto que en ese tiempo solo hubiera sido uno más en la cola del pelotón.

Pero también me viene a la memoria el día que inventaron sobre la marcha una etapa contra reloj luego de la llegada al velódromo, nunca se vio nada igual. Se corrió la nueva etapa desde el hospital Pereyra Rossell por Bvar, Artigas y la Rambla hasta la calle Florida ida y vuelta, de tarde, después de finalizada la carrera.

Lo que voy a decir a continuación nadie me lo contó, yo lo vi, y lo sostengo en cualquier lado y delante de quien sea, y no estaba solo ese día. Concurrí a ver este engendro de final, la etapa contra reloj, me paré en la Rambla cerca de Ejido y me quede hasta que pasó el francés que había terminado primero y por lo tanto largó último, pero una rato antes había pasado Federico Moreira hecho un sándwich entre dos autos, la rueda delantera de su bicicleta a 10 centímetros del paragolpe trasero de uno de estos coches y su rueda trasera a otros diez centímetros del de atrás, lo "llevaban" en el aire. Así ganó esa carrera "Federico el Grande", lo que no pudo hacer durante toda la semana lo logro en media hora al terminar la carrera... ¡y la ganó!

En esta oportunidad también los franceses se fueron muy enojados. ¡Como lamenté ese día no haber llevado mi cámara de TV para dejar registrado "aquello"!. Ya en otra oportunidad los italianos, también muy enojados, se fueron para no volver.

De cosas como estas habría para hacer un libro. Esta fue otra de las maneras que se encontró para "jerarquizar" la vuelta. ¿Acaso hay alguien que ignore todas estas cosas?

Fui amigo personal del Tito Serra y se muy bien todos estos manejos. También tengo otros amigos que son o fueron ciclistas, pero nadie abre el pico para decir nada y poner las cosas en su lugar, aunque más no sea para salvar la vuelta. Cosas que todos saben pero nadie las dice.
El Tito Serra, no tengo dudas, debe de haber sido el más grande ciclista que vieron nuestras carreteras y pistas, se retiró y "colgó" la "chiva" demasiado joven aun, ¡asqueado quizá!

En una etapa a Fray Bentos o Paysandú, no recuerdo bien, estando primero en la general, era Malla Oro en esos momentos, se bajó de la bicicleta y la tiro por encima del alambrado, luego se sentó a la orilla de la carretera a esperar el camión de los rezagados, nunca más corrió. ¿Que había pasado? Había pinchado siete veces porque no tenían ruedas para darle, le venían dando tubos viejos mal emparchados porque los del Club se habían gastado la plata y no había material para correr. Así se hacía ciclismo en nuestro país.

Siempre sucedieron cosas raras en la vuelta, y aun recuerdo como se le escatimó a Serra lo que hubiera sido su primera Vuelta del Uruguay, la que también corría por primera vez. La última etapa terminaba en Colón, el Tito venía con la "Malla Oro" y llego junto al "Pocho" que estaba segundo en la general, no recuerdo bien en este momento, pero creo que hasta gano el embalaje final y también la etapa. Corrió solo, con el padre en una moto como único acompañante. Después de un rato de terminada la carrera, y cuando ya no quedaba nadie y tampoco nadie se lo imaginaba, no se sabe de donde ni porqué, aparecieron los segundos (como medio minuto) que le agregaron a Serra a su tiempo final para darle la carrera por ganada al "Pocho" de los Santos ¡por dos segundos! adujeron que había habido un error en los tiempos de Serra. El Tito Serra tenía 16 o 17 años entonces y nadie lo conocía, ¡Mirá si va a ganar la vuelta!

Ahora no viene nadie y corren riesgo de que en el calendario mundial le quiten la categoría de competencia internacional, merecido lo tienen.

En la última "Vuelta" fui hasta el Palacio Legislativo para ver pasar a los ciclistas, no había nadie, ni un alma, y el pelotón eran unos pocos hombres pedaleando y otros pocos coches en la caravana, si a eso se le puede llamar "la caravana", toda la vuelta ciclista del Uruguay en 100 metros, la misma gente de la carrera tuvo que cortar el transito en la circunvalación del Palacio porque tampoco había un Policía.

El ciclismo es uno de los deportes más hermosos y sacrificados, solo cuenta el esfuerzo personal, tiene tanto valor el que gana como el que llega último, sufriendo, solo, pero con un pensamiento fijo, llegar. Ahí está el verdadero triunfador, el que lleva el deporte en el alma y sigue pedaleando sin importarle un carajo la posición en que esté. Cualquiera que vaya a ver los últimos metros de una llegada o un pasaje cualquiera por el camino, verán como estos, los últimos, son los más aplaudidos y animados por la gente. Casi sin darnos cuenta nos hacemos hincha de ellos y quisiéramos empujarlos con nuestro aliento.
El verdadero espíritu del deporte, competir, estar, solo eso.

Lástima que tanto esfuerzo gratuito se vea empañado por intereses ajenos al deporte, o por malos deportistas.

Ni el ciclismo ni la "vuelta" se merecen esto. Ya casi ni gente en las calles, ni la caravana es la misma, ni el bullicio, ni la alegría, ni los carteles, ni las banderas, ni el aplauso generoso para estos valientes, ni las motos, ni las camionetas, ni los gritos, ni el ¡dale que agarraaas! para los que vienen persiguiendo, o el ¡"vamo arriba que estas ahiiii!

Seguimos apegados al fútbol como única expresión del deporte en nuestro país. Decimos que es un juego de hombres y nos mentimos nosotros mismos, muchos jugadores de fútbol parecen artistas de teatro dentro de una cancha, y entre todos ellos nosotros somos los reyes de la simulación, en ciclismo no hay lugar para la payasada, estúpidos bailecitos ni histeria colectiva.

Pero hay que promocionar y apoyar el ciclismo, darle la atención que se merece como deporte y actividad física en general. No más exclusivismo para quienes se creen dueños de la vuelta ni para radios y sus alienadas trasmisiones, porque esto se parece mucho a lo que vemos en el fútbol, no queremos a otro Paco Casal, pero del ciclismo.

En nuestro país nunca hubo dinero ni interés para otras expresiones deportivas que no sea el fútbol, es hora de cambiar esto. Hay muchos deportes y deportistas en distintas disciplinas que merecen un poco más de apoyo, también son uruguayos. Y si no fíjense la gente que llevamos a los últimos juegos olímpicos, 3 gatos locos. No es la primera vez que digo esto y perdonen si los canso, pero hay que ver y hablar de esta realidad tan uruguaya, una y otra vez, para ver si reaccionamos de una vez por todas.

Si hablamos de deportes de HOMBRES, así con mayúscula, miremos el ciclismo, porque hay que "bancarse" más de 200 Km arriba de una bicicleta, metiendo y metiendo contra el viento, repechos y hasta lluvia, muchas veces solos en el camino, sufriendo, pero sin aflojar, dándole y dándole solo por amor propio.

Hay que ver las caídas, se revientan contra el suelo y se lastiman, pero se levantan y siguen pedaleando, no hay revolcones, ni simulación, ni camilla, ni agua vendita.

Comparemos esto con el pamento del fútbol, después que me digan cual es el deporte de hombres.

Si quieren devolverle la vida a la Vuelta Ciclista, traigan equipos, cueste lo que cueste, pero de los buenos y no equipitos, y si nos ganan no importa, igual disfrutaremos viendo correr a la gente que sabe y los aplaudiremos como si fueran nuestros, porque el deporte se debe entender de esa manera, talvez entonces las veredas se llenen nuevamente de gente para verlos pasar y en el mundo se hable de la Vuelta Ciclista del Uruguay. Pero me da la impresión de que no hay interés y tampoco nadie quiere venir a correr acá.

Me contaba un amigo, que vio o leyó, a raíz de la Vuelta de Francia, que dijeron que en América Latina no se la daba importancia al ciclismo, y que solo se podía pensar en Colombia como el único país realmente interesado en este deporte. Este país siempre tiene corredores presentes en el "Tour de France.

Pienso en Argentina y se me ocurre que están en condiciones de hacer un carrerón impresionante si se lo propusieran, lo tienen todo, hasta etapas de montaña, como en Europa.

En "El Tour de France" hace mil años que no gana un francés, pero a ellos no les importa, esta prueba está por encima de nacionalismos baratos, muy bien por ellos, salvando las distancias por cierto, pero no se le hace trampa a nadie, la jerarquía del Tour está por encima de todo.

Toda esta miseria deportiva en que estamos envueltos, y no me refiero al ciclismo solamente, se la podemos agradecer a la viveza criolla, porque realmente, somos muy pícaros y vivos... ¡así estamos!

Pero... ¿Por qué tenemos hacer las cosas así? ¿Por que en nuestro país no podemos disfrutar de buenos espectáculos deportivos? ¿Por que tenemos que fanatizar todo a tales extremos?

Referente a deportes tenemos la cabeza igual que una pelota de fútbol, inflada y sin nada adentro.