Año II - Nº 104 - Uruguay, 12 de noviembre del 2004

 

1 Campaa Mundial Seguridad en la Red

 

 

DÍA MUNDIAL DE LOS NIÑOS
¿de qué niños?

por Graciela Vera
Periodista independiente

No importa quién comienza una guerra. Ni siquiera importa si se supone que hay una razón para comenzarla.
Nadie tiene derecho a matar en nombre de una idea, ni a manchar el honor de una bandera con el horror de la represión.

La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas designó al período 2001-2010 como la Década para una Cultura de paz y de No Violencia para los Niños del Mundo.

Puede resultar demasiado intrincado seguir un camino tan laberíntico como el que se le presenta a la paz.

¿Dónde hay paz? ¿Qué país podemos pintar en un mapamundi del color de la paz? ¿Dónde no se ejerce algún tipo de violencia?

¿Qué es la paz?

El informativo de la televisión pasaba imágenes de las tropas israelíes patrullando los territorios ocupados de  la Franja de Gaza y mostraban un grupo de niños arrojando piedras contra los tanques del ejército judío.

La reiteración de sucesos en las que sólo cambia el rostro de los protagonistas y la ubicación geográfica, que no obstante insiste en reiterarse cien mil veces, nos ha privado del placer del diálogo porque los comentarios quedan atascados, inertes en la desesperación de sabernos parte de un mundo que está en guerra.

Y me pregunté si esos niños lo saben. Si saben que viven en guerra cuando nunca han conocido la paz.

Generaciones enteras que han nacido, crecido y muerto sin saber lo que significa la palabra PAZ.

Hoy me propuse hablar de los niños de la Intifada y me encontré mirando un teclado que se negaba a funcionar, no por problemas mecánicos sino porque mis dedos estaban tan entumecidos como esos cuerpos de niños-hombre en las noches sin techo  de ruinas sin sosiego.

Los gobiernos del planeta representados por la bandera de la ONU proclaman paz y no violencia para los niños del mundo.

¿Pueden ser tan hipócritas los gobernantes de todos los países para firmar y afirmar lo que saben no pueden proteger?

Ningún hombre tiene derecho a matar en nombre del derecho a la vida.

Ningún hombre está capacitado para juzgar los derechos de los otros hombres y ningún Jefe de Estado tiene derecho a declarar la guerra a otro Estado.

No hay motivos con fuerza suficiente para justificar el asesinato y si se mata para vindicarlos se está humillando a la humanidad toda.

La guerra no debe existir. No importa quién se considera con la razón porque seguro que el otro bando cree también tenerla; mientras haya gobernantes que se  sepan tan inseguros como para necesitar la protección de la muerte, habrá niños muertos y niños que maten.

¿Porqué elegí la Intifada para concentrar a los niños que sufren?

Quizás porque estaba viendo rostros de adultos que nunca vivieron la paz y pensé en esos niños que quizás no lleguen a saber como se vive sin temor a la muerte presente en cada momento.

La Intifada comenzó el 9 de noviembre de 1987. En casi veinte años un niño se gestó, nació y se convirtió en adolescente sin siquiera aprender a ser niño.

Pero la historia de estos niños comenzó mucho antes. Empezó cuando se les arrebató el hogar a sus abuelos, hace más de cincuenta años.

Empezó antes, entre los cuerpitos desnudos bajo una hipotética ducha en un galpón de Auschwitz. Antes que la maldita noche de los cristales rotos.

¿Quién habla de los derechos de los niños sin sentir sabor a hiel en la boca?

Hoy quiero hablar de los niños de Gaza, y también de los de Cisjordania porque quiero hablar en voz alta por los niños que no tienen voz.

Y no son solamente niños palestinos, también son niños judíos. Unos viven en guerra, otros crecen sin paz.

Quise buscar un día de paz y las noticias de la noche me trajeron los rostros asustados de los niños que desafían la muerte en una embarcación que más veces de lo sabido se convierte en ataúd.

Las imágenes se repetían en otros sitios. Tanques, disparos de mortero y hogares sin niños y niños sin hogares.

Este es el tercer años de esta Década para una Cultura de paz y de No Violencia para los Niños del Mundo. ¿Lo sabía usted?, ¿lo sabía yo apenas ayer?, ¿lo saben los niños del mundo?, los que mueren sin llegar a adultos, los que se convierten en adultos sin saber ser niños.

Un juguete es una piedra levantada contra un tanque de guerra. Suerte es no estar en el camino del proyectil disparado por ese tanque.

Quiero hablar por los niños, por todos, por los niños de Najaf y por los de Bagdad, por los de Nassiriyah, por los de Basora y por los de Al Hillah.

Quiero hablar por los niños de Biafra, por los subsaharianos, por los de Ruanda.

Quiero sentir el dolor de cien millones de niños con hambre, gritar por cada uno de esos cuatrocientos niños que cada media hora mueren por desnutrición.

De respirar tanta sordidez quedé sin fuerzas para orar por los trescientos mil niños que tienen en sus manos un fusil.

Cultura de paz y de No Violencia para los Niños del Mundo.

Están en cada rincón esperando que alguien se acuerde que un día firmó por los niños del mundo.

Catorce millones de niños viven en campos de refugiados; miles en las calles, explotados sexualmente, raptados y asesinados.

Quiero gritar por los niños de América, por los de Nicaragua y por los de Argentina, por los niños de Uruguay y por los de México, por los barrios negros de Manhatan y por el negro futuro de los niños de Haití.

Por cada uno de los niños que no entienden porqué tienen hambre ni porqué van a morir sin haber aprendido a jugar.

20 de noviembre, Día Universal de los Niños.

¿De qué niños?

Almería el sur del norte, 10 noviembre 2004