Información para los lectores de Informe Uruguay
Carlos Gardel es uruguayo
por María Elsa Silva González
A los estimados lectores de Informe Uruguay, que tienen el derecho de estar bien informados como siempre ha sido la meta de éste prestigioso semanario, sin dejar de ser respetuoso de las diferentes opiniones.
Considero mi deber informar, quién fue el Arquitecto Nelson Bayardo.
El Arquitecto, era UN SEÑOR con mayúscula que no insultaba a nadie solo decía sus verdades, fruto de sus largas, dedicadas y bien realizadas investigaciones, siendo también un destacado profesor de facultad.
Es por lo que les voy a trasmitir, textuales notas hechas por el Arquitecto Bayardo. Pero antes, les informaré, que en el mes de junio de 2005 se evoca otro año del fallecimiento de Carlos Gardel en Medellín, y se realizarán acá en Tacuarembó, eventos en el marco de “la semana Gardeliana” conjuntamente con: Colombia, Buenos Aires y Chile.
Sí, Buenos Aires que hace poco tiempo, nos calificaba prácticamente de mentirosos, (o chantas) para emplear un lunfardo. Ahora, gracias a la documentación presentada, comprobada y evaluada por prestigiosos peritos, se diluyen las discrepancias con nuestros queridos hermanos argentinos, a los que nunca se les quitó el mérito de que “la Cuna Artística de Carlos Gardel fue Buenos Aires” y aunque un artista de su dimensión, pertenece al mundo entero, decimos que debemos estar fehacientemente informados de sus orígenes y de su lugar de nacimiento.
TEXTO DEL ARQ. NELSON BAYARDO EFECTUADO EN NOVIEMBRE DE 1996
(en una separata del diario El País)
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NELSON BAYARDO
Nelson Bayardo (Montevideo, 1922). Arquitecto, profesor emérito de la Facultad de Arquitectura de Montevideo y ex director de Arquitectura de la Intendencia Municipal de Montevideo. Representó a Uruguay en los dos Congresos Mundiales Gardelianos (Cuba 1988 y México 1990) e intervino en el Primer Coloquio Gardeliano (Quito, 1992) y en el II Simposio "Carlos Gardel" de Interpres, Buenos Aires 1994. Ha disertado sobre Gardel en diversas ciudades del exterior (Bogotá, Bruselas, Buenos Aires, Lima, Madrid, Medellín y Quito). En 1988 publicó su primer libro Vida y milagros de Carlos Gardel, (Montevideo, La República, y a partir de 1989 seis suplementos especiales sobre Gardel en el diario El País y también en 1998, Dos rostros para Gardel (Alfaguara- El Observador-Fundación Bank Boston)
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Durante toda su vida Gardel dijo ser uruguayo. Así constó en toda su documentación sin excepción. Así lo declaró en sus reportajes. Y así lo consignó la prensa. Ya en 1915 al debutar profesionalmente en Montevideo, se le llamó “el joven compatriota”.
Lo antedicho (y lo que sigue) tiene en todos los casos aval documental valorado por el hecho de ser muy anterior a la polémica desatada por el “testamento”, pero además por su obvia imparcialidad: la inmensa mayoría de las pruebas proceden de Buenos Aires. Y mucho más aún: quienes testimonian son también en su mayoría adictos a la tesis francesista, a la cual literalmente demuelen. Claro: ¡sin darse cuenta!
El “testamento” planteaba dos hechos que contradecían de modo total, todo lo que se conocía acerca de Gardel.
a) La nacionalidad uruguaya de Gardel era ahora “francesa”, y para su defensa se ideó la llamada “leyenda del desertor”, que transformando a Gardel en “Charles Romuald Gardes” lo declaraba culpable de desertaren la guerra mundial de 1914 . Ya en su base la tesis era falaz: no sólo los hijos de madre viuda residentes en países de ultramar, sino que jamás, Charles Romuald figuró en padrones militares franceses.
Pero para aumentar su descrédito calumniante en calificar gratuitamente de traidor a su patria a quien no lo era, y fraudulenta en su patria en su engaño grosero a la opinión pública, surgieron nada menos que 16 versiones absolutamente diferentes, donde no sólo no coincidían los supuestos “personajes influyentes” que ampararían el “fraguado” de la documentación uruguaya como se pretendía, sino que situaban el lugar de la operación en 4 ciudades diferentes, y lo que ya resultaba un despropósito total, variaban el año de la misma entre 1893 y 1934
b) El “testamento” atribuía a Gardel ser “francés” nacido en 1890 y por tal, al morir en 1935 tendría 44 años, dato a retener.
Gardel en su “Registro de nacionalidad uruguaya” dijo nacer en 1887 siguiendo la vieja costumbre de los artista de quitarse años. Pero de acuerdo al “testamento” se planteaba la ridícula e inconcebible hipótesis de que se los “agregaba”, lo cual implica un desconocimiento tan descalifica torio de su personalidad, que casi no merecía comentarios. Pero además, una total ignorancia de su historia, ya que su anecdotario esta lleno de las continuas bromas que se le hacían por rebajar su edad.
“ANTENA”(Bs. As 18.3.33) lo reportea y Gardel dice tener “45 años”, e “IMPARCIAL” (Mdeo. 4.10.33) hace lo propio y allí declara “46”. Pero contrariando declaraciones públicas, confiesa a Hugo Mariani, su introductor a EE.UU. (“CLARÍN”, Bs. As. 24.6.49) en nota firmada por el propio Mariani, y en ocasión de la firma del contrato para New York, tener “49 años” en setiembre de 1933, o sea en medio de los dos reportajes anteriores. Y no se precisa ser zahorí para ver cuando dijo la verdad.
Pero véase que en cualquier situación 45,46 ó 49 años en 1933 –hacen imposible que muera dos años después en 1935 a los 454 años que idea la tesis francesista para hacerle coincidir con Charles Romuald
El “milagro Gardel” es grande, pero no da para retroceder el tiempo. Suponer que Gardel al documentarse se agregó 3 años es un disparate mayor, pero pensar que ante sus íntimos, se seguía agregando años, incluye el tema dentro del campo de lo patológico.
Para abundar, en escena los íntimos de Gardel, ninguno de los mencionados, adictos a la tesis uruguaya: Terig Tucci, Cátulo Castillo, su novia Isabel del Valle, Manuel Pizarro, Francisco “Pancho” Martino, Carlos Spaventa, su secretario José Plaja, etc. Que todos en publicaciones de origen bonaerense, situaron su nacimiento promedialmente entre 1883/85 .
Y en particular Manuel Sofovich, que en tres notas que publica en el diario argentino “NOTICIAS GRÁFICAS” (9.9.53; 24 y 25/3.60)
Describió con lujo de detalles el cumpleaños de Gardel en París en 1933, hecho a toda pompa, y donde dice cumplir 49 años, o sea los mismos que tres meses antes confesó a Mariani, y que al año siguiente en Nueva York, volvería a cumplir (¡) según testimonio de Carlos Spaventa.
Por si faltara algo, al día siguiente de Medellín, coinciden “EL DÍA” de La Plata y “LA MAÑANA” de Montevideo ...”pasaba el medio siglo” dice el primero; “Fallece a los 52 años” acota el segundo. Y el 29/6/35, señala “NOTICIAS GRÁFICAS” de Bs. As., referido al año 1887 de sus documentos: “Amigos íntimos de su niñez nos aseguran se quito algunos años”.
En resumen: a escasas horas de Medellín, cuando no había la menor polémica, tres diarios de ciudades diferentes coinciden en que Gardel pasaba los 50 años. Ante esta imponente avalancha de pruebas, la “historia oficial” sigue argumentando que murió a los 44 años, condición sine-que-non de su francesismo. La actitud es por lo menos incomprensible.
II
El tiempo fue agregando nuevos elementos de juicio:
c) Berthe Gardes, mujer que le cuidó en su niñez y a la postre heredera gracias al “testamento”, dice a “LA CANCIÓN MODERNA” (Bs. As. 6.6.36) “ Carlitos no sabía hablar francés cuando chico; yo no podía retarlo, porque como hablaba poco en español si lo retaba en francés, mi hijito(sic) se reía (Reproducción textual).
Resulta inverosímil pensar que un niño nacido en Francia, en el seno de una familia francesa, con madre francesa que declara hablar mal el español, no hable ni entienda su lengua natal. Allí comienza a sospechar la existencia de dos niños: el tacuaremboense y el francés.
d) Berthe Gardes, reporteada por “EL DEBATE”(12.8.35) al regresar al Río de la Plata con la intención de cobrar la herencia de Gardel, dice:
-“Carlitos era un muchacho callejero, un vagabundo que no quería aprender nada ni ser nada. Me tenía siempre suspirando” Pero un año después (reportaje citado en”c”) exhibe y se publica en CERTIFICADO(6 años de 1904) con calificación de 10 puntos en todas las materias (que incluye ortografía) y que complementa una actuación escolar iniciada en 1897 con un “DIPLOMA” que lo califica como “distinguido”.
Cabe preguntar: ¿Son posibles estas notas en un niño vagabundo que no quería aprender ni ser nada? Y además en aquella época donde la “ortografía” era esencia, ¿podía Gardel tener 10 puntos en tal materia, si en sus cartas abundan los “aragán/ hací/ hallí/ demaciado/ meces/ nadies/ grandícima/ desidido/ guelga por huelga, etc?
No es necesario ser muy sagás para darse cuenta de la presencia de dos niños bien diferentes: el tacuaremboense vagabundo, que no sabía francés y tenía gruesas faltas de ortografía y había nacido hacia 1883, y el francecito, excelente escolar y nacido en 1890.
e) En el Colegio San Carlos (Pío IX) puede consultarse una ficha de fecha abril 2 de 1901 a nombre de “Carlos Gardes”, hijo “natural” de Berthe Gardes, pero quedando en blanco el lugar que dice “NACIDO EN....”
Siendo absolutamente imposible que una madre ignore dónde nació su hijo, el hecho revela claramente la existencia de un hondo el origen del niño y que la tesis uruguaya ha explicado abundantemente. Misterio que se compagina con la existencia de dos niños: Charles, el verdadero hijo, y Carlitos el niño que le dio a cuidar el Cnel. Escayola. Berthe Gardes en reportaje mencionado al principio, detalló que a su hijo “lo dio a cuidar a una familia Franchini”( ¿o Vacca?) y un hecho obvio explica que sólo la vida anónima de su hijo, dio pie a la maniobra del “testamento” y fue tal anonimato y la certeza total de su imposible individualización o encuentro, lo que estimuló la realización de la maniobra del testamento. Así de simple, se contesta la objeción de “¿Qué se hizo de Charles R?”, que por otra parte en estos países de “desaparecidos” no debe extrañar tanto, cuando la TV los anuncia a diario en sus informativos.
f) El “testamento” poco creíble en tanto la presunta madre no tenía necesidad del mismo para heredar si efectivamente lo era- sostiene que “Carlos Gardel” era un “seudónimo”
Se pregunta: ¿ Alguien puede creer que una persona inscriba su “seudónimo” en lugar de su NOMBRE en su “registro de nacionalidad”, “carta de ciudadanía” “cédula de identidad” “enrolamiento militar” e incluso documentación internacional como pasaportes y cartas valuables? ¿ Puede incluso creerse que alguien adquiera fincas, terrenos, autos, caballos de carrera, y contraiga hipotecas, firme escrituras, contratos, cesiones de autos, etc. en base de “seudónimos”, por otra parte no registrado como tal en ninguna parte, sin hacer aclaración alguna? ¿Y se le ocurra, sí, hacer tal aclaración en su “testamento”(donde el Código Argentino), Art. 3649 aconseja firma de escribano para garantizar su veracidad), luego de regresar de la escribanía del Sr. Burlet Ibáñez el mismo día 7 de noviembre, sin que allí piense en hacerlo, como hubiera correspondido?
En resumen causa real asombro, que aún exista gente más o menos informada que siga hablando de “la polémica” del origen de Gardel, que hace ya tiempo yace plácidamente en la ropavejería de la historia, y que hoy, ya debidamente probada ha merecido aprobación unánime de ambas Cámaras legislativas y promulgación del Ejecutivo la ley 16.724 que proclama a TACUAREMBÓ centro oficial de sus homenajes, por su lugar natal.
Y recordemos la cita de Abraham Lincoln que hiciera “Avlis”
“Se puede engañar mucha gente durante mucho tiempo pero no se puede engañar a toda la gente durante todo el tiempo”
TEXTUAL, ESCRITO DE BAYARDO
NOVIEMBRE 1996
En el próximo les trasmitiré otros textos del Arquitecto Nelson Bayardo con más información sobre el “testamento” y otros documentos que avalan la tesis uruguaya de Carlos Gardel