Año III - Nº 113 - Uruguay, 14 de enero del 2005

 

 

 

 
LAS TRIBULACIONES DE MALDONADO
Por Helena Arce

Bien aquí estoy establecida en Maldonado, trabajando obviamente, y no dejo de estar agradecida por ello, como nos sucede a todos quienes aquí residimos.

Noticias varias desde esta ciudad, convulsionada por su zafra turística. Mientras el resto del país se encuentra disfrutando las vacaciones estivales, analiza el tema de las candidaturas a la Intendencia, se indigna con la noticia del juicio perdido a los antiguos titulares del paquete accionario del Banco Comercial y como nuestro divertido "casi al fin ex" Presidente y su tristemente recordado "primer ex" ministro de economía nos deja el clavito de más de U$S 100.000.000 a pagar, siguen atentamente la evolución de la salud del futuro Ministro de Ganadería, se azora ante el descubrimiento de una banda que trae ciudadanos chinos a trabajar en régimen de esclavitud y sigue desolada por los accidentes fatales de tráfico que han enlutado al país como despedida del año. Aquí en Maldonado las preocupaciones siguen otro rumbo:

1. El "virus" que ha pegado en la salud de la población del departamento causando vómitos y diarreas varias, dejándola a media máquina en un momento donde no es posible darse el lujo de enfermarse.

2. La preocupación que nos causa la voracidad impositiva. Las metas fijadas para los anticipos que los Inspectores deben pedir a las empresas de temporada han volado a las nubes, y todos estamos preocupados por las repercusiones que ello tendrá en el trabajo de nuestra gente. Hace unos días me decía un amigo: "Eso es lo que me preocupa, hace años que pienso en venir a invertir, pero lo alto de los impuestos y la actitud de la Dirección General Impositiva ante los inversores de la zona es un factor paralizante, cada año pienso que definitivamente no voy a invertir aquí de ninguna manera, pudiendo hacerlo en otros países donde los impuestos son pagables". Mi amigo es un uruguayo residente en Estados Unidos que tiene un comercio allí, me explica que los impuestos deben ser pagados en su totalidad pues de evadir impuestos las penas son severísimas, pero los impuestos son pagables. A ver si nos entendemos, cuando la empresa hace su balance, y debe hacer frente a la carga impositiva los números dan, o sea puede pagar sus impuestos y al mismo tiempo le queda resto para que el empresario saque un porcentaje de ganancia interesante. ¿Que quiere decir interesante? Pues que le da para vivir y reinvertir en el comercio. Eso no sucede en Uruguay, si uno hace las cuentas de las empresas, luego de pagar los impuestos la ganancia que le queda al empresario no le da para reinvertir y al mismo tiempo vivir de su comercio. Hace poco una colega me decía: "No van a parar hasta que corran a todos los empresarios y la gente se quede sin trabajo de nuevo" Por lo tanto yo invitaría a nuestro Director de Rentas Mr. Z, no quiero pecar de irrespetuosa, su apellido es difícil, por ello lo llamo por su apodo, a poner un negocio en esta zona, pues según las cuentas que el realizó esta temporada sobre lo que van a ganar los empresarios, es sin duda un hábil comerciante. Ante este hecho innegable, es lícito preguntarse por cual motivo no explota esa innegables condiciones, en vez de conformarse con un empleo público, que no parece demasiado bien pago. Con un comercio en esta zona, logrando los resultados que él asume obtendrán los inversores de la zona, podría permitirse vivir de acuerdo al ritmo de vida que llevan quienes invierten cientos de miles de dólares en un comercio, asumiendo el riesgo que la inversión representa y dando trabajo a la zona. Cuando se intenta hacer razonar a los Inspectores, ellos se escudan hoy, en que las órdenes que tienen son esas, de lo contrario se deberán realizar puntos fijos.

Aclaremos lo que es un punto fijo, mientras el empresario y sus empleados están preocupados vendiendo y prestándole la mejor atención al exigente turista que nos visita, los empleados de D.G.I., los inspectores, deben estar controlando todos los procedimientos, corroborando que los mismos sean documentados correctamente, que la empresa no incurra en ninguna "infracción fiscal". Entonces ese día los clientes seguramente serán mal atendidos, pues primará ante todo el no realizar ninguna "metida de pata" ante los inspectores, que pueda derivar en una clausura del local, y los clientes deberán esperar. ¿Es eso lo que pretendemos para la temporada? Bueno ese es el mundo que estamos viviendo, pues nuestro Director de Rentas proyectó que a pesar que los turistas que ingresaron son únicamente un 30% más, y las ventas de los supermercados aumentaron un 40%, siendo las estrellas de la temporada, los anticipos que se le debían pedir a las empresas deben superar el 200% de lo que se les pidió el año pasado, que ya fueron altos. Los índices acerca de la afluencia turística y el índice de crecimiento comercial fue extraído de lo publicado por el Diario "EL País" ("Por los peajes fluyeron más vehículos que en cualquiera de los años del último quinquenio. En Punta del Este, la actividad comercial creció un 30% sobre lo registrado en igual período del año anterior, el consumo de agua aumentó el 30% y hasta los recolectores de residuos recogieron 19% más basura" "Los supermercados registran en la zona turística del país un significativo aumento de su facturación en los primeros días de la temporada 2005. El directivo de la Asociación de Supermercados del Uruguay, Luis Polakof, estimó en 40% el incremento de la facturación en la cadena "El Dorado" -de su propiedad- y agregó que el resto de las grandes superficies manejan cifras similares"). Los comercios han mantenido los precios, y los que han aumentado lo han hecho basados en la baja del dólar por lo tanto han aumentado en un 17%. Por lo tanto es inentendible como llegaron a que los anticipos a pedir a cuenta de lo que se debe pagar de impuestos debe ser un 100% más, de lo solicitado el año anterior. Le reconozco al Director de la oficina recaudadora, que ha logrado en este periodo una modernización de la misma, pero debería el más que nadie saber que es imprescindible una profunda reforma tributaria para lograr una real lucha con la evasión. Únicamente pidiendo sumas exorbitantes como adelantos a cuenta de los impuestos de pagar, sólo logrará alejar a los inversores, y poner en riesgo el trabajo de la gente y atentar contra los buenos servicios al turismo.

3. El tercer problema de esta semana que preocupa a quienes tenemos en esta zona nuestro lugar de trabajo y de residencia, es no menor si bien se refiere a los menores. En la entrada a La Barra, justo al cruzar los hermosos puentes ondulantes, la zona se ha convertido en un campo de batalla. Grupos de jovencitos, adolescentes de entre 13 y 17 años bebidos en demasía se enfrentan cual "barras bravas", destrozándose entre ellos. Se ha podido detectar que inescrupulosos comerciantes de la zona, entre los cuales podrían encontrarse una estación de servicio y una vinería, les venden bebidas a pesar de la prohibición existente. La mayoría de los niños son argentinos, que en esa zona ingieren alcohol, en el mejor de los casos, hasta perder el sentido. Los agentes de policía tienen las manos atadas pues al ser menores no pueden actuar. El Concejo del Niño (ahora INAU) ha comenzado a inspeccionar severamente la zona, pero no tienen potestad sobre los chicos que están en la vía pública. Los representantes de ambas instituciones únicamente pueden actuar si constatan el hecho, o sea "pescar" en el exacto momento en que se realiza la venta de bebidas alcohólicas al menor, a raíz de ello el INAU realizará el próximo lunes 16/1/2004 una conferencia donde ha invitado a participar a todos los responsables de los comercios de la zona, en especial de los pubs. En los pubs de Punta del Este en general se cuida mucho el cumplimiento de todos los requisitos y normas de seguridad, los menores adquieren la bebida y se emborrachan antes de entrar, y la mayoría de las veces ni siquiera llegan a entrar, pues los porteros de los lugares bailables no los admiten en ese estado. Ahora bien, estos niños están tan desbocados que incluso agredieron a dos policías que se acercaron a intentar convencerlos que no se pelearan entre ellos, y los policías al ser menores no los pueden tocar. Varios de ellos terminan la velada tirándose como clavadistas desde el alto puente de La Barra, donde el arroyo tiene una profundidad importante, en cuyo fondo incluso quedaron todo tipo de escombros luego de la construcción de los puentes, y no hay advertencias que los hagan desistir de tales prácticas. El INAU no tiene potestad, algunos comerciantes inescrupulosos les venden bebidas. Sin embargo me pregunto. ¿De quien es la responsabilidad final. que esos chicos, con gran poder adquisitivo, estén borrachos , en el mejor de los casos, hasta perder la conciencia? ¿Hay alguna posibilidad, que los padres no tengan conocimiento de lo que sus hijos están haciendo? ¿Cuál es el motivo de la agresividad que los lleva a agredirse mutuamente, y comportarse como fieras salvajes?

Es sin duda muy fácil ser un padre complaciente, fácil y cómodo, sobre todo en la adolescencia cuando los chicos se vuelven rebeldes, estiman saber todo el mundo y se sienten capaces de dominarlo. Es cómodo, pero ¿es responsable? ¿Habla esta actitud del verdadero amor y cuidado que los padres deben tener por sus hijos?

Por más cambios que se introduzcan en las leyes sobre los menores, por más medidas de seguridad que se pongan, limitaciones a las ventas que se les hagan, mientras no exista una medida que aluda directamente a la responsabilidad de los padres por el estado en que se encuentren sus menores hijos, y los hechos en que estos se involucren, no habrá garantías suficientes para estos. Cuidamos mejor los derechos de los niños permitiendo que se arriesguen de esa manera, inhibiendo la actuación de la policía, o sería mejor que estos los retiraran de la vía pública entregándoselos a los padres, a quienes se debería hacer responder severamente por el estado en que sus hijos se encuentran.

Así como hemos reclamado desde estas páginas que se exija a las familias pobres una paternidad responsable, cuando tratamos el tema de los niños de la calle, con más fuerza pedimos se le exija a las personas "pudientes" lo mismo. La famosa "patria potestad" no es un derecho, es el más sagrado de los deberes.