EL ARCHIVO CORBIS
Por Luis Tappa
La tierra, y quienes luego la poblaron, nos han ido dejando testimonios de su evolución a través de miles de siglos, documentos de mil formas distintas abundan por doquier, claro, no cualquiera puede leer estos documentos que datan desde el principio de los tiempos de nuestro planeta, pero los hay.
La arqueología, una ciencia que ha ido avanzando a pasos agigantados, cada día descubre nueva documentación.
Así se descubrieron formas y vida de animales y plantas, muchos de los cuales hoy ni siquiera existen, o han evolucionado transformándose en distintas criaturas que se fueron adaptando a su nueva función.
Con la aparición del hombre sobre la tierra comenzó una nueva etapa.
A lo largo de la historia se ha ido encontrado de todo, sabemos e incluso tenemos y hasta se han armado con todos sus viejos huesitos, a montones de dinosaurios, especie extinguida hace millones de años, por nombrar una. Ellos también dejaron su fósil historia para la posteridad.
¡Entonces!, ¿porque no encontramos datos más precisos de algo que según dicen sucedió mucho más acá en el tiempo? Algo que si lo comparamos con la edad que se calcula que tiene nuestro planeta dando vueltas alrededor del sol, prácticamente ocurrió recién, la aparición del hombre en la tierra, y dejemos de lado a Adán y Eva... ¡Por favor!
Otra cosa fue lo que ocurrió en otras etapas de la evolución, y también con cada tribu o civilización que fue surgiendo.
Estos, a su manera, intencionalmente o no, dejaron el testimonio de su paso por el mundo.
Hoy sabemos quienes eran, como vivían, como se vestían y hasta que comían.
Para trasmitirnos todo eso usaron mil formas distintas, desde las antiguas pinturas rupestres, pasando por el tallado en piedra de figuras y textos, jeroglíficos incluidos, y así sucesivamente hasta llegar al papel y los libros, en los que fueron quedando documentados también, gran parte de la historia de la humanidad mientras seguíamos evolucionando.
Luego hace su aparición la fotografía, la radio, el cine, la TV y por último la computadora y los modernísimos sistemas digitales.
Lo sucedido en el principio de los tiempos, fue guardado para nosotros por la propia naturaleza y presentado en forma muy rudimentaria por cierto, había que descubrir, estudiar y a veces hasta adivinar lo que pudo haber pasado.
Luego de la aparición del hombre, los testimonios, aunque al principio también muy rudimentarios, comenzaron de a poco a hacerse más entendibles, hasta que finalmente se logra descifrar y leer una gran parte de la historia.
Ahora veamos como vamos a dejar nosotros nuestra historia a las generaciones futuras.
¡Porque no nos vamos a ir así nomás!... calladitos, sin contarles y mostrarles como vivimos, lo que hicimos y porqué lo hicimos, ahora tenemos modernísimos medios para dejarles nuestro legado.
¡Pero!... Habrá que explicarles lo de la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki,
¡Por supuesto que habrá que dejar constancia de todo eso! y sin olvidar contarles como nos matamos unos a otros en dos guerras mundiales y en otro montón de guerritas, muy particulares por cierto y en una época en la que aseguramos estar muy civilizados. Claro, lo peor, lo más difícil, será explicarles como es que, en nombre de los derechos humanos, se mataron a millones de seres humanos... ¡diciendo que fue por defender sus derechos humanos!
Tampoco deberemos olvidar de contarles y mostrarles, las masacres en los campos de concentración Nazis, el genocidio Armenio, la matanza de indígenas y no solo en América del Sur, la esclavitud, la deforestación de la selva amazónica (pulmón del mundo), la contaminación, el efecto invernadero y el recalentamiento de la tierra, la desaparición de infinidad de especies animales, las armas nucleares y químicas. Los basureros atómicos, etc.
Cuando las generaciones futuras lleguen y se integren como pasajeros de esta nave espacial a la que llamamos tierra, y la encuentren en el estado en que seguramente va a estar para entonces, indudablemente que querrán saber que es lo que pasó y porqué.
Querrán saber lo que hicimos y porque lo hicimos.
Cuando vean las fotos, películas y archivos de datos, para entonces todo digitalizado, por cierto, y comiencen a entender que cuanta barbaridad se cometió en el mundo, incluido el destrozo del planeta, fue por dinero, vanidad, ambición y poder, seguro que se van a querer bajar de la nave, pero va a ser tarde.
LA FOTOGRAFIA
El siguiente informe, fue recogido de un artículo de la revista Muy Interesante en su número 221 de fecha Marzo de 2004 y trata justamente, con exuberancia de datos, sobre la documentación fotográfica más grande del mundo, o sea la historia del siglo XX en más 60 millones de fotografías.
Aunque el artículo es extenso, y trata otros detalles, voy a tratar de resumir y contarles su parte medular, esto es, donde están, como están y quien es el dueño de todo este valiosísimo material histórico. Además, todo este material se encuentra muy bien documentado en infinidad de páginas Web al alcance de quien quiera verlas, nada más teclear archivo corbis en cualquier buscador.
En lo que se llama la Montaña de Hierro, una antigua mina que perteneciera a una compañía norteamericana de aceros, en el estado de Pensilvania (USA), y a una profundidad de 70 mts, se encuentra el famoso archivo Corbis, propiedad de Bill Gates, el mismo de Microsoft.
Allí mismo, en un enorme local subterráneo, entre salas y galerías hay guardadas más de 60 millones de fotografías, helados testimonios de una época que paso y que registran casi paso a paso los más importantes sucesos del siglo XX, también gran parte del anterior.
A este archivo, que contara en un principio con unos 10 millones de imágenes, se le fueron sumando nuevas e importantes colecciones que Gates fue adquiriendo a coleccionistas particulares, diarios y revistas.
La última, y talvez la más importante de todas que pasó a engrosar el archivo Corbis, fue la colección Bettmann.
Otto Bettmann, (1903-1998) que nació en la ciudad de Leipzig, era un librero y coleccionista de fotografías, en el año 1935 y ya con la guerra a la vista, se fue de Alemania con todas sus pertenencias y se radicó en Nueva York.
Allí siguió con su trabajo, libros y fotos, en 1938 poseía unas 35.000, con el tiempo fue aumentando cada vez más su colección hasta llegar a la increíble cifra de 11 millones de imágenes.
En el año 1995 Bill Gates compró la colección Bettmann para sumarla a la que ya tenía.
El problema que entonces se presentaba, era como conservar este valioso material y evitar que se perdiera irremediablemente, ya que indudablemente, con su uso y el paso del tiempo, se encontraba en mal estado.
Gente especializada en la conservación de fotografías decidió que la mejor solución era conservarlas en un lugar profundo, con una humedad constante y una temperatura de 20º grados bajos cero.
El lugar ideal fue la famosa montaña de hierro, hasta allí fueron trasladadas, acondicionadas y resguardas, de forma tal, que se asegura que pueden llegar a durar unos 5.000 años más.
Luego se comenzó a digitalizar el archivo, primero por las fotografías más importantes, viejas y deterioradas, pero más adelante se decidió suspender el trabajo debido al elevado costo de la restauración.
Todas estas imágenes, si fueran digitalizadas, se podrían conservar para siempre sin necesidad de tanto cuidado. Irrepetibles y mudos testimonios de la vida y sucesos de uno de los siglos más conflictivos de la humanidad.
También existen otros archivos conservados de igual forma, aunque ninguno como el Corbis, de Bill Gates.
Todo este tema ha acarreado una gran polémica, porque en ese lugar, enterradas, yacen decenas de millones de fotografías, la mayoría de las cuales el mundo jamás verá, ni sabrá siquiera que existen.
Lo que debería ser el patrimonio fotográfico de la humanidad, tiene dueño.
El hombre más rico del planeta, Bill Gates, además de Microsoft, es también el dueño de la historia.
Para ver o editar alguna de estas imágenes hay que pagarle.
Se me ocurre, solo por hacer conjeturas y jugar con nuestra imaginación, bien podría pasar que un día Bill se levante con los cables pelados y diga, ¿para que diablos quiero todo esto? y les prenda fuego ¡total, él es el dueño! y lo que pudo haber gastado no va a hacer mella en su enorme fortuna, es más, ni lo va a notar.
Opino como la mayoría, que la historia y su documentación no pueden tener dueño, que pertenecen a la humanidad toda.
Estos colosos, se adueñaron de gentes y sucesos que quedaron registrados en fotografías, que seguramente se tomaron sin pedirle permiso a nadie, sin autorización y sin pagarles tampoco, como en las guerras, como las horrorosas imágenes de Vietnam, por ejemplo.
La revista, entre las fotos que publica, pone la de una mujer vietnamita llevando entre sus brazos a su pequeño hijito, herido, luego de un ataque estadounidense a la aldea de Hue, en 1968. El fotógrafo que tomó la instantánea ¿le habrá pedido permiso o pagado algún dólar a esta pobre mujer para fotografiarla? ¡No lo creo! Pero Bill Gates cobra por esta foto.
Este señor tiene el monopolio de la Informática en sus manos, el mundo, tal cual lo conocemos y funciona hoy en día, sin esto, sería un caos.
Aunque a lo mejor no vendría nada mal, borrar y empezar de nuevo.
Que las gentes del futuro, cuando lleguen, vean los archivos Corbis", y por lo menos... Sepan lo que no se debe volver a hacer.