CUANDO LA INTOLERANCIA CAMPEA
por Roberto Bogorja
Resultan lamentables los últimos sucesos que se presentan en nuestro país. Aumento de la conflictividad, piquetes con cortes de ruta, reclamos, ocupaciones, idas y vueltas en declaraciones contradictorios, escraches, malos tratos, agresividad latente y en otros casos manifiesta en los hechos, y un fuerte aumento de la delincuencia en especial robos con violencia, es decir rapiñas.
Si bien algunos sectores han indicado que estos están organizados, cosa que en muchos casos es cierto, pero no organizados por partidos políticos, pues en los mismos han actuado tanto la izquierda y la derecha.
¿A quién beneficia esto?
A mi entender a nadie, pues es cierto que quien reclama lo hace porque pretende obtener lo que pide, pero ¿lo consigue por esos métodos?. Más bien lo que obtiene es enervar al resto de la población generando más intolerancia y violencia.
Pero fundamentalmente no le sirve al Uruguay, pues un país que siempre se consideró tranquilo, hoy ya no lo es. Y me pregunto en un país que ofrece muy poco para los inversores, cómo vamos a hacer que se queden si encima les estamos mostrando que somos un montón de desorganizados, que en lugar de tratar de luchar en la obtención de los logros lo único que hacemos es pelearnos y poner el palo en la rueda.
También podemos decir que tampoco favorece al gobierno, pues esto demuestra que aquella confianza que se le dio, hoy ya no la tiene.
¿Qué buscan?
Algunos obtener aquello que se les prometió y que los siguen viendo lejos. Otros desestabilizar, pues ese ha sido su modo de vida durante muchos años y quizás no sepan construir sino destruir. Su teoría es generar el caos, y cuando no quede ladrillo sobre ladrillo se verá que pasa, si se construirá o mejor que reine la anarquía.
¿De dónde salen?
De muchos lados, unos de ultra izquierda, otros de ultra derecha, y los más de algo que no tiene color político, sino que se corresponden con un fenómeno nuevo, en especial para nuestro país y que seguramente sea el gran drama que azota al mundo en el presente siglo y su nombre es "Marginalidad".
Ésta es un fenómeno diferente y que surge del desplazamiento de grandes masas hacia una situación de informalidad y ausencia de condiciones dignas de vida. Ellos no tienen nada que perder, pues ya lo perdieron todo, su riqueza, su trabajo, sus valores e incluso las normas. Lo fueron perdiendo día a día hasta que se formaron nuevas castas sociales en la que los marginales tienen su propio código de existencia muy diferente al de la sociedad. Donde el respeto sólo tiene un nombre "fuerza", el que más tenga es el que gana.
¿Porqué este auge?
Porque algunos ya no tienen más que perder y su mundo es ese; otros porque se les creó una expectativa que no se está cumpliendo y ya no pueden esperar más (cada uno tendrá su opinión de cuales son las causas, ese análisis da para otro artículo); hay quienes ven que la situación actual cada vez los empuja más a caer en esa marginalidad, pues su esfuerzo se pierde al igual que su riqueza; los menos por móviles políticos, porque les sirve la desestabilización, ¿con qué fin?, a un grupo para mostrar que el gobierno actual no sirve pues no sabe enfrentar las cosas, pero a otros para justificarse de que no pueden hacer las cosas.
Uruguayos, ya es hora de que nos pongamos en marcha para lograr un país coherente, entendiéndonos y luchando todos hacia un único fin hacer progresar al Uruguay.
Dejemos de lado los discursos principistas de posiciones irreductibles, pero también los facilistas cuyo mensaje es sólo voluntarista. Unos trasmiten ideas intolerantes los otros los generan, ya pasamos mucho tiempo escuchando discursos y no viendo acción.