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Año III - Nº 139 - Uruguay, 15 de julio del 2005

 
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LAS AGUAS CORRIENTES
Recopilación de Alvaro Kröger
Sobre un texto de José María Fernández Saldaña


Montevideo ha sido siempre una ciudad sedienta. Y quién sabe por cuantos años lo será todavía.Sed en los jardines públicos, en el gramillar de los parques,en los árboles del ornato, en las calles, que no han conocido nunca la generosidad sin tasa de la manguera a oleno, ni la saciedad de las raíces ni la limpieza a chorro diluvial.

Habitantes sedientos de baño,racionada a jarra por la tarifa de un hidrómetro implacable que capitaliza las gotas.........

Vieja sed colonial agudizada a medida que la ciudad fue creciendo y los servicios públicos y las exigencias de la civilización fueron haciéndose mayores.Las grandes sequías periódicas -repetidas según algunos en períodos de 15 años más o menos - reiteraban con su categórico rigorla urgencia de buscar como se sustituía, de una vez,el primitivo y peligroso sistema de los aljibes, probado ya lo inútil de los manantiales, las fuentes y los pozos públicos, así se llamaran Pozos del Rey.

Cuando la terrible seca del año 1838 las autoridades prepararon embarcaciones para ir a buscar agua dulce a las barrancas de San Gregorio, en la costa del departamento de San José, distantes 80 kilómetros.La escasez de agua en los días de la Defensa impresionó a Garibaldi (en aquellos tiempos al servicio de la República) a punto que dirigiéndose por carta fechada en San Fiorano el 10 de mayo de 1867, a un antiguo compañero de armas, le sugería, como la más conveniente memoria del heroísmo de las Legiones Extranjeras, el embellecimiento de la Plaza Matriz "con un monumento fuente que recordase el memorable sitio y apagase la sed del pueblo de Montevideo".

En el bienio 63-64 los caracteres de la sequía en la cuenca platense se hicieron alarmantes. Fue por esos meses de cruel agosto que un compatriota de empresa, ejemplar hombre,Enrique Fynn "se sintió impulsado -según sus propias palabras - a estudios previos para la provisión de aguas corrientes para Montevideo".

Algo más tarde el gobierno del General Flores, ajustándose al programa de acción progresiva que debía justificar la Cruzada Libertadora, llamó a propuesta para establecer un sistema de aguas potables, "de tal modo que abasteciera toda la población, teniendo en vista su aumento, sus fuentes públicas y bastara también para establecer corrientes que mantuvieran el aseo en los caños maestros".

Este problema, "uno de los mayores, más deseables,reclamado con urgente necesidad, aunque era de suma dificultad, no era imposible", según el ingeniero Mackinnon, director general de Obras Públicas a quien cupo informar sobre los 8 proyectos presentados al gobierno.

De estas 8 propuestas , 4 quedaron automáticamente excluídas porque no cubrían todo el plan de obras.

Las 4 restantes por orden de presentación correspondían a las firmas Fanor Cumplido y Tomás Lacueva; Augusto Las Cazes y Cía; Leopoldo Rughi y Enrique Fynn.
La primera y la última proyectaban traer el agua del río Santa Lucía; la segunda y la tercera la traerían del río Negro.

Considerando que la captación de aguas en el río Negro era irrealizable a mérito de la distancia y de los dificilícimos trabajos de ingeniería inherentes "a un proyecto tan grandioso",sólo restaron para estudiar, en último término, las propuestas Cumplido-Lacueva y Enrique Fynn.

El ingeniero Mackinnon aconsejaba a la superioridad cualquiera de ambas propuestas dejándole a resolver sobre las ventajas económicas de cada una.

"Traer aguas del río Santa Lucía, expresa,ha sido siempre su vivo deseo.La reconocida superioridad de estas aguas que el infrascrito cree inmejorables en toda la República porque se hallan exentas casi totalmente de materia orgánica en solución, y por pasar en su curso por estrato calizo que en todas partes el mundo se considera excelente para la salud, las hacen preferibles a las aguas llovedizas".

Bien sabido es, -continuaba diciendo su informe - cuánto sufre la población en general de laxitud de vientre, enfermedad que se atribuye generalmente a la fruta y que a juicio del que suscribe la atribuye más a la mala calidad del agua, puesto que está conocido que la producen las materias orgánicas en solución y que las aguas de los aljuibes adolecen en general de ese defecto".

El Fiscal de Gobierno y Hacienda, Dr.Laurentino Ximenez, dictaminó en sentido de que se aceptara la propuesta de Fynn, y prevaleció su dictámen.

Formalizado el contrato con fecha 4 de diciembre de 1867, vino de Inglaterra el ingeniero Eduardo Newman para ponerse al frente de los trabajos que duraron 3 años,insumiendo tres millones y medio de pesos oro.

Enrique Fynn había asociado en la empresa a los capitalistas argentinos Ambrosio Plácido Lezica y Lanús hermanos.......

No pudo el General Venancio Flores ver convertida en realidad esta nueva progresista iniciativa, como no le fue dado tampoco ver la inauguración del primer ferrocarril de la República, ni la inauguración de la casa de Correos, ni la del Mercado Central, ni la de otras obras importantes comenzadas en su gobierno. Murió asesinado el 19 de febrero de 1868.

Las aguas corrientes se inauguraron el 18 de julio de 1871, presidiendo la República el general Lorenzo Batlle.

Fué el gran número de la Fiesta Patria de esa fecha.La ceremonia oficial debía realizarse al pie de la hermosa fuente monumental levantada en el centro de la plaza Constitución.

La afluencia de huéspedes argentinos cuya concurrencia era descontada por tratarse de compatriotas de los empresarios Lanús y Lezica, aseguraba el esplendor de la fiesta proyectada, la cual corriá a cargo de una comisión formada por los señores Eduardo Gömez, Liborio Echeverría, Eduardo Newman, Francisco Gómez (hijo). e Isidro Fynn.

Después de oír en la Catedral el en aquella época sacramental "Te-Deum", el Presidente Batlle acompañado de las autoridades civiles y eclesiásticas se encaminó al centro de la plaza, mientras el ejército formaba en parada en las calles adyacentes bajo las órdenes del coronel Manuel Pagola.

El primer magistrado comenzó por dar lectura a un discurso que dicho en voz baja entre la muchedumbre que lo rodeaba pocos alcanzaron a oír, no logrando éxito mayor,por razones idénticas el Ministro de Gobierno Fernando Torres, que le siguió.

Después tuvo su turno José Cándido Bustamante, as político del momento, y luego en nombre de los visitantes argentinos, tomó la palabra Norberto Quirro Costa, sin faltar algún otro.
Tras una brve ceremonia de bendición a cargo de Monseñor Jacinto Vera, el Presidente de la República abrió el grifo de conexión con una larga llave de plata en forma de T, que se conseva en el Museo Histórico, y el agua brotó de boca de los peces y de las gárgolas de mármol de la fuente con tal presión que salpicó a la concurrencia cercana en una especie de aspersión simbólica, mientras las bandas de música iniciaban el Himno Nacional.

Un abundante lunch fue servido en largas mesas preparadas de antemano en la misma plaza, frente al Cabildo, haciendo las veces de almuerzo, pues la ceremonia vino a realizarse pasado medio día.

Hasta horas avanzadas de la noche la concurrencia negreaba en la Plaza Constitución como un hormiguero.

Alrededor de la fuente no se podía caminar porque el chorro de los grifos que rebasaba del "bassin", había convertido aquello en un fangal.

Retarto de banderitas conmemorativas,- blancas con una lista azul en el centro - iluminación, globos, fuegos artificiales y retreta por las bandas militares completaron el programa de festejos populares.

Enrique Fynn, que al emprender la obra de las Aguas Corrientes de Montevideo y asociar en ella a sus amigos Lanús y Lezica pensaba en que "ella sería el patrimonio de sus hijos", se vió obligado a negociar la concesión en Inglaterra el año 1879, quedando únicamente en calidad de director consultor.

Ejemplar hombre, dije antes,debe todavía el país a este hijo suyo (a quien no ha hecho aún la justicia que se merece) la fundación de la Villa Colón con su magnífico bosque de eucaliptus, el establecimiento del Ferrocarril y Tranvía del Norte, el del Tranvía del Este, etc.

Naturalmente que al hablar así no quiero decir que se trate de la obra exclusiva de Fynn, pues tuvo sus socios y sus colaboradores, pero sobre todos ellos estuvo siempre Don Enrique, como un espíritu de empresa superior y como un animador constante y optimista, que alcanzó a llevar su empuje a la República Argentina, a donde se trsladó a vivir en 1882 y donde concluyó sus días en ancianidad infatigable y luminosa.