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Pedir perdón
por Verónica Lay
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"Amar es nunca tener que pedir perdón".Frase trillada.. que sacándola del contexto de donde fue dicha (la película Love History) muchas veces pierde el sentido.
En esa película, que se estrenó en 1970 mostraba a una agonizante Ali Mac Graw diciéndole a su arrepentido novio encarnado por Ryan O'Neal la famosa frase: "amar es nunca tener que pedir perdón"...
Esa famosa respuesta estaba enmarcada en una triste historia de amor, donde el novio le "exigía" por decirlo de alguna manera a su novia que se postergara por él.. y ella se enfermaba y moría sin poder así cumplir sus sueños.. Por eso el se arrepentía de haberle pedido eso.. y ella lo "perdonaba" diciéndole semejante respuesta (¿?)
Y toda una generación creció teniendo en sus labios esa frase, que para mi no tiene nada que ver. Porque si amar es nunca tener que pedir perdón, entonces o sos perfecto y nunca te equivocas solo por el mágico hecho de amar (una utopía total).. o sos un egoísta bárbaro que haces cualquier macana y nunca pedís perdón por nada.
Por eso yo nunca la apliqué. Yo trato de pedir perdón cuando me equivoco. Y por eso, porque soy una "pedidora de perdón" les cuento lo que para mi implica pedir perdón:
Pedir perdón implica un proceso. No vale eso de tener en los labios eso de "perdón, perdón, perdón" como algo automático.. y a los 5 minutos uno vuelve a hacer lo mismo y enseguida uno se piensa que lo arregla con un "perdón, perdón, perdón". Hay mucha gente así... mucha.. y pasa por la vida haciendo lo que quiere.. y pidiendo perdón a cada rato.. No me refiero a ese pedido de perdón.
Pedir perdón es un proceso...
Primero, implica equivocarse. Porque no es cuestión de estar pidiendo perdón por cualquier cosa.. uno tiene que equivocarse para pedir perdón.
Segundo, uno tiene que reconocer el error, tiene que darse cuenta que se equivocó. Hay una frase que siempre me gustó.. mucho más que "amar es nunca que pedir perdón" y es la de Jonathan Swift que dice "Un hombre nunca debe avergonzarse por reconocer que se equivocó, que es tanto como decir que hoy es más sabio de lo que fue ayer." Y me encantó esa frase desde que la leí.... porque sólo los ignorantes no reconocen que se equivocan, porque reconocer un error es ser más sabios, es aprender...
Tercero, viene el arrepentimiento. Y sobre este tema hay ríos de tinta estampados en muchos libros... en la Biblia sobre todo. "Arrepentir" viene de la palabra griega que significa "cambiar de pensamiento.", y para mi es justamente eso: es cambiar lo que yo pensaba sobre alguna cosa.
Si el hombre cree que por su religión entrará al cielo, tiene que arrepentirse (Mateo 3:7-9). Si él cree que obedeciendo la ley irá con Dios, tiene que arrepentirse (Lucas 13:1-5). Y si él cree que por medio de los ritos religiosos se salvará, tiene que arrepentirse, y dejar de confiar en tales cosas para la salvación (Hebreos 6:1). Eso dice la Biblia... y el diccionario Larousse dice "pesarle a uno haber hecho o dejado de hacer alguna cosa".
Cuarto, pedir perdón implica superar la soberbia, el orgullo y hasta el amor propio... que están muy relacionado a la humildad que debemos tener. Porque el orgulloso puede llegar a ser consciente en su fuero intimo de estar en el error, pero mantendrá su postura primera por no pasar por la humillación de reconocerse equivocado. Precisamente el problema consiste en que siente como humillación el decir "me he equivocado". La Soberbia, esta considerada por la Biblia como un pecado capital y para mi el problema está en que al soberbio no le interesa lo que Dios quiera de él o cuando menos está despreocupado de ello; ya que está demasiado ocupado en sus estrategias. Y si no cree en Dios.. solo estará preocupado entonces en sus estrategias.
Cuando uno es orgulloso, es imposible llegar a ser humilde sin pasar por las humillaciones. El hecho de que las humillaciones nos escuezan tanto, denota que todavía no somos humildes. Pero, sin embargo, es importantísimo tener fe en el valor medicinal de las humillaciones y en que para muchos son parte de la providencia de Dios, que permite purificarnos mediante esta penitencia.
Quinto, pedir perdón!! La petición de perdón evidentemente le costará mucho al orgulloso y muchos menos llegar a pedir perdón con espontaneidad. Aunque su voluntad esté decidida a luchar contra su pecado capital, difícilmente podrá controlar sus primeros impulsos, que se "revolverán" contra el camino de humildad. Ahora bien, aunque en los comienzos del camino de humildad, al soberbio se le "escape" su impulsividad orgullosa, dispone todavía de un arma preciosa cuando vuelve la calma: la petición de perdón.
O sea que el que se cree que pedir perdón es fácil, está equivocado, y difícilmente sea de las personas que piden perdón pasando por todo este proceso. No es fácil, implica todo esto, porque somos seres humanos imperfectos, llenos de defectos, unos más, otros menos. Yo soy de las que piden perdón y paso por todo este proceso que porque lo conozco, lo describo. A veces si el error es pequeño es mas fácil, cuando el error es mas grave, se vuelve mucho más difícil, porque además siempre me interesa que mi interlocutor comprenda mi arrepentimiento. Será por eso que a veces exijo que me pidan perdón, no porque me crea Dios para perdonarle los pecados, simplemente porque lo considero como una condición esencial, mínima de relacionamiento humano.
No pensemos que es tontería pedir perdón cuando el mal ya está hecho. A parte de que podemos evitar el escándalo en quien nos rodean, también nos dispone a nosotros para tener más prontitud en el control de nuestros impulsos.
Besos Vero