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Ahora contra los cybercafés
por Helena Arce
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El diputado nacionalista, representante por el departamento de Soriano, Gonzalo Novales elevó un proyecto de ley mediante el cual se regularía la permanencia y uso de los cybercafés.
Según manifiestan deberá ponerse frente a los monitores la siguiente leyenda:"Advertencia: La permanencia frente a un monitor de computación por un tiempo mayor a dos horas es perjudicial para la salud, provoca trastornos de la visión, fatiga visual, visión borrosa, dolores de cabeza''. ¿Aquí también debería tenerse en cuenta que esto no sola implica problemas para los niños, también para los adultos, que sucederá en las oficinas públicas y privadas, donde por cuestiones laborales las personas deben permanecer 8 y más horas frente a una computadora?
El proyecto además pretende: Limitar el horario para menores de 18 años, quienes no podrían permanecer en el local más allá de la hora 22, la pretensión de que no puedan permanecer más de 3 horas. Los menores de 12 años, ya no podrían concurrir solos, sino que deberían ser acompañados por un mayor. El proyecto también apunta a controlar los contenidos, estableciendo como obligatorio el uso de software que impida el ingreso a páginas pornográficas, lugares de apuestas u otros contenidos prohibidos para menores, en todas las máquinas excepto 2, las cuales deberían estar separadas de las demás y claramente identificadas, y en cuanto al espacio de los locales debe haber posibilidades que haya 1 ínter nauta cada 3 metros cuadrados.
Los cybercafés han venido cumpliendo una doble función positiva, por un lado han creado fuentes de trabajo, la inmensa mayoría de ellos son pequeñas empresas, que le han dado la posibilidad de sustentarse por si mismos ha quienes han tenido la visión de crearlos. Los números cantan, no se transforman en una mina de hora que hará millonarios a sus dueños, pero si la de tener un trabajo digno.
Pero hay algo más importante, le dan la posibilidad a aquellos hijos de la inmensa mayoría de familias uruguayas que no pueden acceder a poseer una computadora, y mucho menos a darse el lujo de permitir a sus hijos conectarse a una Internet cara, de poder acceder a esa ventana maravillosa al mundo que es Internet. También son un lugar donde los chicos pueden encontrarse en un lugar seguro, con otros chicos y comenzar una amistad.
¿Que hay peligros? Sí, los hay. Lamentablemente en este Uruguay de hoy, en todos los ámbitos nuestros hijos se encuentran con peligros inimaginables en nuestra juventud. ¿Por qué limitar a determinadas computadoras el acceso a determinadas páginas, los programas hoy permiten que se limite el acceso a determinadas páginas en forma permanente, basta con que el dueño del cybercafé lo habilite cuando el que concurre es menor.
Mi hijo tuvo la suerte, que debido a mi trabajo siempre hubo en mi casa computadoras, ha ido heredando las que yo he tenido que ir desechando por el avance de la tecnología, y también tiene la posibilidad de conectarse a Internet sin límites, pues también por razones laborales, ni bien apareció la banda ancha, ha sido puesta en mi casa. Pero mi hijo es uno en pocos. También están los hijos de aquellas familias que pueden darse el lujo de tener Internet en sus casas para sus hijos, solo por darles facilidades, pero esos son menos en más pocos.
Si entramos a un cybercafé veremos las máquinas ocupadas por personas grandes y pequeñas que se encuentran conectados con sus familiares al otro lado del mundo, niños y jóvenes buscando material para sus estudios, conectándose con amigos a quienes conocen por Internet al otro lado del mundo, y en este lado también, a quienes conocerán luego personalmente o no. Y por cierto le es más barato hoy, concurrir a un cybercafé para mantener unas horas de charla con sus amigos, que hacerlo telefónicamente por 10 minutos. Una hora en un cybercafé puede salir $10 a $20, ¿Cuánto sale una llamada telefónica?
Me alegra que nuestros políticos se preocupen por nuestra juventud, pero este proyecto volverá totalmente inviable a estos comercios, causando un doble mal. Quitarán muchos puestos de trabajo y dejarán a los chicos sin esa ventana abierta al mundo.
Pero además, ¿Por qué empeñarnos en sustituir a los padres? ¿Cuándo haremos un llamado a la paternidad responsable? Si un chico de 12 años está en u cybercafé a horas impropias, no es culpa del dueño del cybercafé, si un chico menor está en un cybercafé aprovechando para mirar lo que no debe, o conectándose con quien no debe, tampoco es culpa del dueño del comercio. Es un deber inalienable de quienes son los tenedores de la patria potestad de un niño, saber donde, con quien y haciendo qué está.
Yo le pediría al Diputado Novales, que ya que se haya tan preocupado por nuestra juventud, promueva que se legisle sobre la responsabilidad de los padres en las acciones de los menores a su cargo. En esta época de Derecho Humanos, los cuales celebro como nadie puede imaginarse, UNO DE LOS PRIMEROS DERECHOS HUMANOS DE LOS MENORES DEBE SER QUE HAYA UN MAYOR QUE RESPONDA POR ÉL. Y que esa respuesta implique una sanción penal, cuando no es cumplida. En estos tiempos solo se habla de la patria potestad, o la “patria que protesta” como decía un cómico en un viejo programa televisivo, a la hora de reclamar pensiones alimenticias. Por supuesto que esto es importante, pero mucho más lo es que aquellos padres que han contraído la sagrada responsabilidad de traer un hijo al mundo, estén atentos sobre que está haciendo sus hijos, en forma permanente.
Obvio que no es fácil, casi no queda tiempo con lo que hay que trabajar para sobrevivir dignamente, es difícil, pero no es imposible. Y tal vez, solo tal vez, si hacemos un llamado de alerta sobre la responsabilidad que implica ser padre, madre o tutor, como se lee en los carnés escolares, los niños estarán mejor cuidados, y no habrá que estar legislando sobre todas las actividades comerciales existentes. Además hará pensar a quienes traen hijos al mundo sobre la oportunidad y número en que tenerlos, algo que desde mi punto de vista, no es un hecho menor.
Quienes somos padres, debemos saber que al traer un hijo al mundo somos ante todo responsables por él, de su salud física y mental, de lo que será de él en el futuro. Lamentablemente, se ha sido tan licencioso a la hora de legislar sobre los menores y los jóvenes, que defendiendo sus derechos nos hemos olvidados de darles su principal derecho, el de un ADULTO QUE SE HAGA CARGO. . Con eso alcanza, lo demás solo será un paliativo, y en este caso en particular, les quitará más de lo que les dará.
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