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| "¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio". |
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Albert Einstein (1879-1955); científico
estadounidense de origen alemán.
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por Helena Arce
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| El discurso de Cotugno en la Primera jornada arquiodiocesana sobra familia y vida, publicado por el semanario “Entre todos”, de la Arquidiócesis de Montevideo, señala que: |
En Uruguay comenzó un "firme proceso de destrucción y tergiversación de los principios y valores básicos de la familia", a partir de una serie de presiones "económicas y políticas" que apuntan a "estrategias coercitivas" del control demográfico, advirtió el arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno. Una serie de iniciativas que promueve el gobierno y legisladores oficialistas consolidan "situaciones patológicas o de anormalidad", que son una "amenaza" para "la integración familiar".
Otra vez el no a los condones: desde el Estado se promueva la utilización "indiscriminada" de métodos anticonceptivos, y advirtió que la única manera de disminuir el contagio del Sida es con el "fomento de la pareja estable y la castidad", como se hizo "en Uganda y en otros países".
Con sutiles instrumentos de manipulación intelectual y jurídica" y con "el pretexto del progreso y modernidad", sigue Cotugno, surgen "propuestas legislativas y programas de educación sexual" que forman parte de un "firme proceso de destrucción y tergiversación de los principios y valores básicos de la familia".
Ante la ausencia de leyes que protejan a la familia, las mujeres están expuestas a "manipuladoras políticas antinatalistas y abortistas", al tiempo que hay "presiones económicas y políticas" para "legalizar `modelos` aberrrantes de familias".
Otra vez discriminando: Para Cotugno, es "gravemente atentatorio" contra la familia el proyecto que fija plazo legal a la fidelidad y criticó que se aplique el término "familia" a la unión de "dos personas homosexuales".
El Estado estaría "violando el principio de laicidad" al promover la inclusión de educación sexual en la enseñanza y advirtió que se están "imponiendo políticas antinatalistas con el uso de abortivos químicos y anticonceptivos”.
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Así se pronuncia olímpicamente Cotugno, levantando airadamente su voz, contra todos los intentos que desde el Estado se realizan para mejorar la situación sanitaria, cultural y de convivencia con los problemas más serios que acechan a nuestro país, y en especial a la juventud y a los más necesitados.
Por supuesto que le asiste el derecho de hacerlo, para algo estamos en un país demócrata, laico gratuito y obligatorio, como siempre les digo: “gusta decir mi amigo Fernando”.
El lucha para que en las aulas de nuestras escuelas se enseñe religión, financiada por todos, ateos, católicos, judíos, protestantes, a nuestros niños, metiéndoles en la cabeza dogmas revelados, pero se enoja cuando se intenta dar enseñanza sexual. Tal vez prefiera que dicha enseñanza sea dada por personas que se han pasado toda su vida reprimiendo sus deseos sexuales, y se han negado a ser padres bajo el pretexto de haberse consagrado a un Dios, que poco tiene el pobre que ver en eso. ¿Que puede saber una persona que en su vida mantuvo una relación sexual, quiero creer, sobre la gloria de mantenerlas? ¿Puede opinar quien nunca fue capaz de formar una familia, sobre lo que es una familia?
Desconozco lo que han hecho en Uganda para bajar los índices de la terrible enfermedad que azota a nuestra especie, pero si se que sicológicamente no es buena la castidad, pues nunca es bueno reprimir un deseo sano, natural y necesario. Uno puede comer menos si no quiere engordar, comer sano si debe luchar contra alguna enfermedad, pero nunca dejar de comer, y mantener relaciones sexuales es algo tan necesario como cualquier otra de las funciones humanas que nos han sido dadas por la sabia naturaleza. Uno educándose adecuadamente, sabe como comer, donde y cuando, diferenciándose de los animales que lo hacen únicamente para saciar el instinto, y por ello son capaces de destruir a su misma especie para ello..
Lamentablemente aun en este país, hay muchos adultos con vida sexuales activas, que atomizados por opiniones como la suya, tienen un falso pudor, que les impide encarar estos temas con sus hijos. Años de metralla con palabras que ensucian el más bello acto que pueden realizar dos seres humanos en fomra conjunta, han hecho que los uruguayos no sepamos educar a nuestros hijos para tener una vida sexual activa y responsable. Por ello es que hoy existe el grave problema de los adolescentes madres y padres, o lo que es para mi más grave, los hijos de esos adolescentes. Como los padres no somos capaces de encarar el tema con la necesaria sabiduría, que algo tan importante para la vida de nuestros hijos requiere, debe el Estado hacerse cargo de ello.
En cuanto a la homosexualidad, no puedo opinar del tema con propiedad, aun no lo entiendo como para poder opinar sobre ello calificadamente, solo puedo decir que si tengo claro que nadie elige ser homosexual, lo es. Y quienes si entienden del tema como sociólogos, sexólogos, sicólogos y médicos no lo tratan como algo aberrante. Dicho sea de paso conozco unos cuantos homosexuales que son excelentes personas y no se les ocurriría denigrar a otra diciéndole “aberrantes” solo por sentir diferente. Y mire Cotugno, con las disculpas del caso que me merecen las personas honestamente católicas, aun aquellas que ejercen un ministerio sacerdotal, prefiero a aquellas personas que son homosexuales, lo declaran y viven su vida sanamente de acuerdo a ello, antes que quienes escudados en posiciones de poder religioso, han abusado de otras personas, en la mayoría de los casos niños, sexualmente, práctica aberrante, que no le he sentido calificar públicamente como tal.
Con respecto a la pareja estable, la fidelidad y todas esas yerbas, mire hace más 20 años, que vivo legalmente casada porque se nos antojó, y no religiosamente casada porque no se nos antojó, con el mismo hombre, y tengo la increíble dicha de querer seguir con él, y que el quiera seguir conmigo. Pero eso, no es algo que uno haga por obligación. Eso es algo que se siente y se logra, porque el amor es más fuerte, como dice por allí una canción. Pero no siempre el amor es más fuerte, a veces se termina, entonces hay que seguir viviendo, y es una obligación moral para consigo mismo y los demás, ser capaz de resurgir de un fracaso y atreverse a ser feliz otra vez.
Sobre el aborto he escrito largos artículos, y no quiero aburrir a mis lectores, a ellos me remito. Pero sobre la reproducción asistida le advierto, que me ha costado lágrimas, sangre y mucho dolor tener a mi único hijo, y si no hubiese sido posible así naturalmente, no me imagino lo que hubiese sido capaz de hacer con quien quisiera impedirme lograr acceder a un método de reproducción asistida. Al que todos los seres humanos debemos tener posibilidad de acceder cuando queremos tener hijos y ello nos es vedado naturalmente, no solo quienes tienen el poder adquisitivo suficiente, para lograrlo.
Y con respecto al testamento vital, solo puedo decirle que en lo que a mi respecta, solo estoy esperando que se apruebe de una vez la ley para preguntar: “¿Dónde hay que firmar?
“En 1542 el papa Pablo III hizo caso a reformadores como el cardenal Juan Pedro Carafa y estableció en Roma la Congregación de la Inquisición, conocida también como la Inquisición romana y el Santo Oficio. Cuando Carafa se convirtió en el papa Pablo IV en 1555 emprendió una persecución activa de sospechosos, incluidos obispos y cardenales (como el prelado inglés Reginald Pole). Encargó a la Congregación que elaborara una lista de libros que atentaban contra la fe o la moral, y aprobó y publicó el primer Índice de Libros Prohibidos en 1559. Aunque papas posteriores atemperaron el celo de la Inquisición romana, comenzaron a considerarla como el instrumento consuetudinario del Gobierno papal para regular el orden en la Iglesia y la ortodoxia doctrinal; por ejemplo, procesó y condenó a Galileo en 1633. En 1965 el papa Pablo VI, respondiendo a numerosas quejas, reorganizó el Santo Oficio y le puso el nuevo nombre de Congregación para la Doctrina de la Fe.”
Sabe usted que cuando leo o escucho declaraciones suyas, pienso que es bueno para el mundo que estemos en el siglo XXI y no en el XVI.
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