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BASTA!!!
por Federico Casaretto
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En los últimos días, hemos vivido en Maldonado un terrible recrudecimiento de la inseguridad. No se ha apagado la consternación y el shock de haber tenido en nuestra sociedad la pérdida de dos vidas humanas. Tanto Pamela Silva como Fabián Dorado son víctimas de la peor enfermedad que vive nuestra sociedad. Lo primero que debo aclarar es que sería un insulto intolerable a la conciencia ciudadana, encarar este tema hoy, desde un punto de vista político partidario. Lo hemos dicho hasta el cansancio, la inseguridad golpea a hogares de diferentes ideologías políticas y por lo tanto desde ningún punto de vista sería aceptable ante crímenes como este ver la situación desde una sola óptica.
Existen temas de forma y temas de fondo en el encare de esta problemática. Entre los primeros se encuentran la modificación de la legislación vigente, tema para lo cual varios legisladores de Maldonado hemos insistido hasta el hartazgo sin obtener resultados. La penalización de la de la tentativa de delito en los menores, el estricto cumplimiento de las obligaciones inherentes a la patria potestad, la creación de la figura del arrepentido en el tema drogas, la separación de los menores infractores de los que están en situación de abandono en las dependencias del INAU y la no anulación de los antecedentes en los menores cuando cumplen la mayoría de edad, son solo algunos ejemplos de lo que estamos diciendo.
Forma parte también de los temas de forma la acción policial, que debe incluir mayor cantidad de recursos económicos que mejore la situación de la familia policial, mayor cantidad de efectivos policiales (el Jefe de Policía ha reclamado desde hace algún tiempo más de 200 policías para nuestro departamento) que a través de su presencia desestimulen el cometimiento del delito, así como también el funcionamiento policial, en donde el agente que es quien muchas veces se juega su propia vida, cuente con el respaldo de sus oficiales, estos a su vez con el del Jefe de Policía y éste a su vez con la de la Ministra del Interior. Muchas de las situaciones que se han vivido en los últimos tiempos, obedecen a una concepción –a nuestro juicio equivocada- de ser permisivos a la hora de aplicar las normas. No se puede aceptar en un Estado de Derecho, que las normas se flexibilicen para los delincuentes provocando en los ciudadanos honestos una tremenda orfandad, haciendo que se sustituya el deber del Estado de la protección individual, por el enrejamiento, o la compra de alarmas o lo que es peor armas.
En todas estas cosas, los actores políticos, tenemos mucho para hacer, y forma parte de nuestras responsabilidades, más allá de las salvedades que algunos podemos tener al enfrentarnos sistemáticamente a mayorías absolutas que impiden determinadas acciones.
Por otro lado, existen las razones de fondo. En ningún tema como en este, se justifica más la acción conjunta, encarando una verdadera política de Estado en la materia. Dentro de estos problemas, se encuentran las carencias socio-económicas que vive nuestra sociedad, sin caer en la falsa concepción de que el delito está de la mano de la gente carenciada. Vaya si en nuestro departamento hemos tenido ejemplos de delitos de guante blanco. En ese sentido, se impone que gobierne quien gobierne, el apoyo a las políticas sociales no se vea afectado.
Pero dentro de las razones de fondo está -creo yo sin temor a equivocarme- el deterioro de los valores que históricamente constituyeron la riqueza de nuestra sociedad uruguaya. Valores que se maman desde el cerno propio de la familia. La familia como institución, no puede ser sustituida por ninguna otra entidad social en la construcción de ciudadanía. La familia, con el apoyo de la educación, constituyen la raíz misma de los futuros ciudadanos, y si el Uruguay falla en ese aspecto, cosechamos con el correr de los años, patologías como la que estamos viviendo. En el caso de Maldonado se suma además, la crisis de identidad de un departamento que en las últimas décadas ha visto duplicada su población con uruguayas y uruguayos provenientes de otros puntos del país. En donde sin duda existe muy buena gente, pero que ha hecho que este departamento en lugar de tener una identidad propia, tenga una suma de identidades.
Estas son algunas reflexiones, que venimos intentando trasmitir desde hace algunos años, y que es imprescindible que todos las interioricemos, porque para curar una enfermedad social, primero hay que comprenderla.
Por supuesto que nada de esto va a sanar a los cientos de hogares que han sido víctima del delito, y mucho menos a las familias de Pamela y Fabián, pero comprender lo que nos pasa, puede evitar que se generen otras víctimas.
En las últimas horas el pueblo fernandino ha salido a reclamar soluciones, los representantes políticos nos hemos reunido a través de la Bancada Maldonado, el lunes fuimos al Ministerio del Interior todos juntos, porque después de tanta inseguridad como la que hemos vivido en nuestro departamento, llegó la hora de decir basta!!!
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